Dehesa de Carrascosa y Valsalobre

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Serranía de Cuenca. Fin de semana de San José. Escapada corta y poco planificada. Lugares emblemáticos vividos con catorce años, como el nacimiento del río Cuervo, El Hosquillo, la Ciudad Encantada, Las Majadas. Una oportunidad para recordar y compartir con Carmen.
 
Pido información sobre bosques o masas de trasmochos a Uge, Agente Medioambiental de Castilla-La Mancha. Me contesta rápido con la opinión de varios compañeros: la Dehesa de Carrascosa. Unánimes. Y me añade, Valsalobre. 
 
Una ojeada rápida de Carrascosa (Cuenca) en internet me muestra un vídeo de un bosque con grandes pinos y viejos robles trasmochos elaborado y difundido por un establecimiento de turismo rural. Tiene buena pinta.
 

Busco información institucional sobre la dehesa de Carrascosa. No encuentro nada.
 
Busco información institucional sobre Salobreja (Cuenca). Sorpresa. Existe un monumento natural ("Serrezuela de Valsalobre") dedicado a la protección y divulgación de un paraje con modelado kárstico y profundas simas, pinar de silvestre y una comunidad con flora y fauna propia de la montaña supramediterránea. La especie destacada en la imagen promocional incluye una pareja de ciervos volantes. Interesante.
 
Sobre la posible dehesa de robles trasmochos de Salobreja tampoco encuentro nada. 
 
Estamos hablando del límite entre la Serranía de Cuenca y el Alto Tajo.
 
 
Un paisaje quebrado en el que se alimentan ríos de vocación atlántica (Guadiela y su afluente el Escabas) que verterán en el Tajo ...
 
 
 
Después de rondar por Cañamares y La Frontera, entre la Sierra y la Alcarria, llegamos a media mañana a Carrascosa a través de unas parameras calizas. No hay indicio de un bosque viejo. Tomamos un sendero balizado (PR-CU-04) que nos introduce en un paisaje inesperado.
 

Una dehesa formada por robustos pinos negrales (Pinus nigra ssp. salzmannii) y viejos rebollos (Quercus faginea), conocidos en la zona como cajigos, manejados tradicionalmente  como trasmochos. Y un prado corto, aún por brotar, en aquellos días de marzo.

Una dehesa viva, con ganaderos que suben y bajan por las pistas con sus todoterrenos, con vacas encerradas en los corrales ...

 
y barrales y pacas de paja en las majadas ...
 

Un dehesa con rebollos trasmochos, con el tronco cubierto de musgo, con cabezas añosas e irregulares, con evidentes muestras de desmoche ...
 

aunque con el turno perdido desde hace más de treinta años ...


En el Alto Tajo hemos visto otras dehesas de rebollo, como la de Olmeda de Cobeta. Pero no una masa mixta de pino negral y de roble. Y tan vigorosa y sana.
 
 


 

Los pinos presentaban sus típicos rasgos de tronco largo y recto, corteza blanquecina y copa aparasolada ...


Mostrando indicios de un aprovechamiento antiguo de su resina ...


El suelo mostraba claramente el carácter mixto de este bosque ahuecado secularmente ...


... para su aprovechamiento por las ovejas.

Los taludes de la pista y el desarraigo debido a caídas de viejos árboles muestra el sustrato rocoso. Unos sedimentos detríticos poco cohesionadas y de color amarillento. Son arenas y arcillas del Cretácico Inferior (Albiense). Estos materiales se recargan fácilmente durante los periodos de lluvias y son capaces de retener la humedad permitiendo el desarrollo del pinar negral y el rebollar ... 

 
y de otras plantas higrófilas, como el acebo ...


Algunas de las hojas que desprenden cada año los robles quedan retenidas en los huecos de la cabeza o de las ramas transformándose en humus. Este humus retiene el agua de la lluvia y permite que se instalen plantas, como esta gramínea, que crece como un epífito.
 
 
La primavera entra lentamente en la Sierra, pero en los claros del bosque comienzan a florecer las pequeñas margaritas de prados (Bellis perennis) ...


mientras que en las zonas abiertas de las muelas lo hacen los narcisos (Narcissus bulbocodium) ...

 
Comemos a la sombra de los grandes pinos en el merendero de la fuente de La Mimbrera, en la umbría de una muela, escuchando al trepador azul. Y seguimos ruta por la pista, por el PR.


Continuamos por un sector por el que predomina el pinar. No es un pinar muy maduro. De hecho vemos toconas indicadoras de talas de ejemplares de gran diámetro. 


Tiempo después nos enteramos de la denuncia presentada en el año 2013 ante la Delegación de Agricultura y medio Ambiente por las asociaciones conservacionistas Ecologistas en Acción y ADENA-WWF tras la tala de pinos negrales centenarios en la Dehesa de Carrascosa.
 
Entre la dehesa se mantienen cabañas de ganaderos en completo abandono ...
 
 
 
Los robles siguen una técnica de desmoche muy parecida a la que se emplea en otras partes de Castilla: el sistema de horca (una o dos ramas horizontales) y pendón (una rama vertical). Sobre la ramas horizontal nacen muchos vástagos que crecen verticales buscando la luz.  

 
A estas alturas del invierno, los rebollos ya había perdido sus hojas ...


La pista atraviesa una depresión surcada por una loma por la que descienden dos arroyos, por entonces secos: la Cañada de los Esteros y el Arroyo del Médico. Ambos confluyen y forman la cabecera del barranco de la Hoz Somera, un paraje de gran belleza situado al oeste de Carrascosa.
 
La litología ha cambiado. Los materiales detríticos cretácicos dan paso a calizas y margas del Jurásico Inferior (Lias) y Medio (Dogger). 
 
 
Algunas con unos nódulos con anillos concéntricos.
 
 
Cambian las rocas y también cambia el paisaje. La paramera, con sus tomillos y gamones, sustituye al bosque. Aunque no su vocación ganadera.
 
 
Cruzamos al término municipal de Valsalobre. 
 
 
Y vamos acercándonos a la Dehesa Boyal situada en la solana de una muela. Vuelven los rebollos (quejigos) trasmochos.
 
 
Estos robles forman un paisaje ganadero dotado de una gran belleza ...
 
 
Y los indicios de su aprovechamiento ganadero actual por el ganado bovino. La vaca, que requiere menos atención, ha sustituido a los grandes rebaños de ovejas merinas que dieron prosperidad a estas sierras.

 
Las margas son un sustrato fácilmente horadable por los topillos que forman tolvas tras sus trabajos de ampliación de las galerías de finales de invierno, justo cuando el frío mengua pero cuando aún no se ha secado la tierra ...
 

 
Los rebollos van siendo sustituidos por el pinar. Este paraje es conocido como Pinos Altos. Un corral de reciente factura debe ser el refugio de las vacas que parecen pacer en estos prados.
 


Junto a la pista damos con un cartel que nos indica la presencia próxima del Monumento Natural Serrezuela de Valsalobre, el paraje natural protegido por la Junta de Castilla-la Mancha.

 
Nos desviamos internándonos por un pinar albar viejo con abundante sotobosque de arlera (Berberis hispanica), enebro común (Juniperus communis) y escaramujo (Rosa canina). Algunos pinos tienen ramas muy tortuosas, resistentes a mil avatares durante las nevadas y los vendavales.
 

Cae lenta la tarde y no nos enredamos mucho en este karst que está bien preparado para el senderismo por cualquiera de las cuatro rutas que acercan a lugares de interés paisajístico y ambiental. Se destaca la presencia en estas muelas calizas de las simas más profundas conocidas de Castilla-La Mancha (Juan Herranz I y II, de 212 y 173 m de longitud). 
 
Es una planicie rocosa en la que la erosión ha creado formas erosivas, como callejones, pináculos y arcos. Da para otras excursiones. 


 Volvemos hacia la pista principal y el sendero que nos asoma a Valsalobre, alargado valle abierto por el arroyo de Las Pontezuelas en las arcillas del Triásico Superior (Keuper).

 
 
Como suele ocurrir en estos materiales en otras zonas de la cordillera Ibérica, las arcillas vienen acompañadas de sales (cloruros y sulfatos). Esta es la causa de la existencia de manantiales de agua salobre que dan origen al pueblo y explican la presencia de unas antiguas salinas.