Visto: 322

Por el valle del río Sangusín: Vacas, fresnos y robles

 

 

 

Tenía todo un sábado por delante para recorrer el sur de la provincia de Salamanca. El objetivo era ver paisajes, conocer el territorio y, si había tiempo, pasear por algún espacio natural.  Pero había que ir ligero que aquello es muy grande. No sabía si quiera dónde iba a dormir. Poca información previa, tan solo tres referencias: Béjar, la sierra de Francia y Ciudad Rodrigo. 
Read morePor el valle del río Sangusín: Vacas, fresnos y robles
Visto: 1681

Por la sierra de la Demanda

La habíamos visto desde lejos antes de llegar a la ciudad Burgos en los viajes que hemos ido haciendo hacia el norte peninsular. Y le teníamos ganas. Este mes de febrero aprovechamos para hacer una escapada de propio. Y nos ha sorprendido.

sierra_demanda

La sierra de la Demanda es un conjunto de montañas situadas en el extremo septentrional de la cordillera Ibérica.

Forman la divisoria entre las cuencas del Duero y del Ebro. De hecho es el nacedero de una serie de caudalosos ríos que los alimentan, como el Arlanza y Arlanzón (Duero) o el Oca, Oja, Tirón y Najerilla (Ebro). Las cimas más destacada es el monte San Lorenzo (2.2.71 m.) y el San Millán (2.132 m.), algo por debajo del Moncayo, la cima de la cordillera. Sin embargo, la mayor extensión de estas sierras y la proximidad a la cordillera y al mar Cantábrico, favorecen la entrada de las masas de aire oceánico por lo que las precipitaciones son abundantes, superiores a los 800 mm. en amplias zonas y de más de 1.000 mm en todas las cotas –no pocas- por encima de los 1.600 m. de altitud.

Históricamente son tierras del nordeste de Castilla (Burgos, Soria y La Rioja). Su nombre proviene del largo litigio por las tierras y pastos entre dos pueblos vecinos, Barbadillo de los Herreros y Monterrubio de la Demanda. Un territorio que basó su economía en un doble aprovechamiento: el de los pastos estivales para el ganado ovino para la producción de lana y el del mineral de hierro, tanto en su extracción como en las ferrerías, empleando los abundantes bosques como combustible.

  

Nosotros recorrimos la parte burgalesa de la sierra.

Accedimos desde la comarca de Los Juarros remontando el arroyo Salguero. Desde el primer momento veíamos robledales de marojo, bien como tallares bien como dehesas de trasmochos en cada uno de los términos que atravesábamos y tierras de labor que definían la vocación agrícola. Suelo silíceo y precipitaciones por encima de los 600 mm. en la tierra baja.

Llegamos al valle del río Seco. Cambia el paisaje, las labores han dejado paso a los pastos. Salimos del coche y oímos un rumor. Segunda sorpresa. El río, en teoría seco, es un conjunto de cauces trenzados que se abren paso entre los prados.

DSC_3788

Al llegar a Palazuelos de la Sierra comenzamos a adentrarnos en un paisaje definido por extensos bosques de roble marojo y los pastos aprovechados por grandes vacadas.

DSC_3791

Las inmediaciones de los pueblos contaban con dehesas de robles. Era el terreno que se garantizaban los vecinos para asegurarse pastos para sus propios ganados impidiendo el acceso de aquellos pertenecientes a las grandes familias ganaderas que contaban con los privilegios de la Mesta. De hecho, esta poderosísima institución castellana permitía la entrada de los rebaños en todo aquel terreno que no fuera labor, viña o dehesa.

DSC_3786

En ocasiones las dehesas ofrecían un pujante desarrollo de los arbustos. Un indicio de la menor carga ganadera por el retroceso de la ganadería, sobre todo la lanar. Pero, en otras dehesas, se observaba una estructura formada por prado corto y árboles viejos.

DSC_3796

Camino de Villamiel de la Sierra asomó la nevada cumbre del Mencilla (1.929 m.) en su vertiente de solana.

DSC_3799

Encontramos los primeros rebaños de ovejas. Tenían un vellón largo del tipo que presentan las churras, y unas manchas negras en el morro, orejas, patas y en torno a los ojos. Al parecer, hay una variedad de oveja llamadas “ojaladas” por tener cercos negros en torno a los ojos.

DSC_3802

En las tierras frescas del fondo del amplio valle nos sorprenden los grandes ejemplares de sauces trasmochos, los tallares de sargas y los viejos espinos. Un paisaje que ha cambiado muy poco en los últimos siglos. Un paisaje de interés histórico.

DSC_3804

A veces pienso que nos han educado en valorar los monumentos como catedrales, castillos o monasterios, por tratarse de un producto elaborado por el ser humano y que forma parte de la historia y de su identidad. Son bienes de interés cultural. Pero, así mismo, estos paisajes creados y mantenidos durante siglos, que han producido bienes y servicios diversos, son igualmente producto del hombre, son un paisaje cultural que no se trasmite en los libros de texto, una especie de decorado que si desaparece o se degrada por el desarrollismo pues se mira para otro lado. Pienso que Castilla, y también en otras tierras peninsulares, se ha ocupado en recuperar –y a veces ensalzar- en patrimonio cultural monumental pero todavía no ha comprendido el enorme valor de los paisajes agrarios tanto los de montaña, como los del llano.

Avanzamos remontando el valle del río Seco. Al pie del Mencilla, en las zonas altas, los robledales daban paso a los cultivos de pino. Uno imagina las disputas de hace cincuenta años entre los ganaderos, los ayuntamientos y los ingenieros de montes para ocupar pastos de montaña para la plantación de coníferas. Nada nuevo.

DSC_3806

Pasamos Tañabueyes …

DSC_3810

… camino de San Millán de Lara.

Impresionante iglesia. Nuestro primer contacto en el viaje con el románico burgalés. No por sus dimensiones, sino por la armonía del conjunto. Fue levantada a mediados del siglo XII sobre una cueva eremitorio de San Millán.

San Millán conjunto

Con su pórtico …

Pórtico 1

y sus esculturas con motivos vegetales …

DSC_3816

o fantásticas …

escultura san millán

… labradas todas ellas en arenisca roja.

A continuación entramos en Jaramillo de la Fuente, otro pueblecico con un patrimonio artístico impresionante entre la que destaca su iglesia …

20140221_131023

Tenían junto a ella una vieja olma que hace años se murió. En su lugar han plantado una carrasca llevando tierra de cada uno de los pueblos de la provincia de Burgos. Singular iniciativa.

DSC_3823

También destaca el rollo de ajusticiar, un potro de herrar caballos y una fuente.

Kilómetros sin cruzar un coche. Prados y bosques. Bosques y prados. Y vacas, unas vacas royas que inmutables veían pasar las nubes y a los viajeros.

DSC_3829

Pueblos pequeñicos, casi vacío en un día laborable del mes de febrero, como Vizcaínos.

DSC_3832

Allí asomamos al valle del río Pedroso.

20140221_140308

Un río truchero.

DSC_3840

Un río amenazado por un trasvase, como denunciaban las pintadas.

Comimos y repostamos en Salas de los Infantes y nos volvimos a internar en la sierra hacia Barbadillo del Pez desde donde nos desviamos hacia la umbría de la sierra de Neila, una parte del complejo de La Demanda. A esta parte de la comarca se le llama Valdelaguna. Llegamos a Huerta de Abajo y, de nuevo, nos desviamos hacia Tolbaños de Abajo. Caía la tarde y volvió el frío. Al pasar el pueblo …

DSC_3845

… dimos con la espléndida dehesa de robles y acebos que hace la función de espacio público …

DSC_3862

en donde destacan robles marojos, casi todos trasmochos, de grandes dimensiones y buen estado de conservación.

DSC_3846

Y grandes rodales de piorno y de acebo …

DSC_3861

Conforme remontamos por la carretera el robledal deja paso a los pinares de repoblación de pino albar.

DSC_3871

Encontramos nuevos rebaños, con las ya conocidas vacas de pelaje pardo …

DSC_3867

… junto a otras de capa marrón oscura pero frente rubia …

DSC_3868

En laderas con fuerte pendiente, peñascosas y en solana densamente cubiertas por piornales que crecen con vigor tras reducirse el fuego ganadero y la presión de los rebaños …

DSC_3870

Poco a poco fuimos acercándonos a Huerta de Arriba …

DSC_3883

Este pueblo tiene otra espléndida dehesa de roble marojo. En este caso en solana. Es una dehesa espectacular.

Desde Huerta de Arriba, a través la de una carretera de montaña entramos un tramo en la parte riojana de la sierra, para doblar hacia Monterrubio de la Demanda. Predominan las areniscas rojas y las cuarcitas que le confieren a estas tierras un color rojo característico que puede verse, donde no se cubre de vegetación. Es decir, en pocos sitios. De Monterrubio partía un tren minero que llevaba el mineral hacia Burgos por el valle del Arlanzón para ser después transportado al puerto de Bilbao y de allí a Inglaterra. Fue un ruinoso negocio en el que se embarcó en 1895 Richard Preece Williams, empresario de Manchester. El tren estuvo operativo menos de diez años por la escasa rentabilidad de la explotación. Posteriormente se ha hecho muy famoso por haberse encontrado el yacimiento paleoantropológico de Atapuerca en las simas exhumadas de una de sus trincheras. Hoy es una amable vía verde para ciclistas y senderistas.

Dos días después volvimos a internarnos en la sierra de la Demanda. Ahora remontando el valle del Arlanzón. Tras cruzar el pueblo del mismo nombre encontramos las amplias dehesas de roble marojo recién desmochados en el paraje de El Pastizal. Estaban podadas como en la la Sierra Pobre de Madrid y como las hayas del País Vasco: dejando horca y pendón.

DSC_3891

Tras pasar Villasur de los Herreros alcanzamos el embalse de Uzquiza. Fue terminado en 1986 y supuso la inundación de los núcleos urbanos de Uzquiza, Herramel y Villorobe. Alguno de ellos de cerca de trescientos habitantes. Así como la pérdida de buena parte de sus tierras de labor, pastos y bosques.

 20140223_101416

Aguas arriba, a pocos kilómetros, aparece la presa de otro embalse: el del Arlanzón.

DSC_3942

Su construcción se decidió tras la inundación que sufrió la ciudad de Burgos en 1930 con el objetivo de frenar las avenidas que se originan tras el deshielo primaveral.

Desde allí, tras los inabarcables robledales, comenzamos a ver la vertiente norte del Mencilla y sus formas de modelado glaciar.

DSC_3898

Abundaban cada vez más los rebaños de lanar, todos ellos sin pastor, como en las tierras cantábricas.

DSC_3933

Antes de llegar a Pineda de la Sierra, en la margen derecha del valle y frente a una área de esparcimiento, encontramos un conjunto de tenadas, construcciones ganaderas destinadas a recoger el ganado.

DSC_3934

El pueblo de Pineda de la Sierra es un conjunto histórico artístico. Es bellísima la iglesia de Santa Juliana, una de las obras más destacadas del románico rural castellano. Fue construida en el siglo XII con roca arenisca roja, que le confiere parte de su singularidad. Destacan su ábside, su portada, sus canecillos …

DSC_3904

… pero, sobre todo, su elegante galería porticada …

DSC_3908

Esta localidad reunía a buena parte de las grandes familias dedicadas a la ganadería durante siglos. Familias que basaron su prosperidad en la explotación estival de los pastos de montaña para la producción de lana, bien situadas dentro del Honrado Concejo de la Mesta y relacionadas con las familias de comerciantes de la ciudad de Burgos para su exportación al mercado flamenco. Algunas de sus viviendas, verdaderas casonas, son evidentes muestras del esplendor económico.

DSC_3910

Pineda se encuentra al pie del monte Mencilla, en su vertiente norte. Cerca del pueblo continúan los prados, algunos con prósperas acebedas …

DSC_3926 

Pero, tan pronto se inicia el ascenso al puerto de El Manquillo, los tallares de roble marojo primero y  los hayedos después, tapizan las laderas en formaciones densas y jóvenes .…

DSC_3911

… donde no han entrado los pinos albares de las repoblaciones.

DSC_3918

La Diputación Provincial de Burgos hace unas décadas también quiso promover la práctica del esquí mediante la construcción de una estación invernal con la apertura una pista abierta entre el pinar, la instalación de remontes y la construcción de un aula de naturaleza y de un albergue. Su nombre es Valle del Sol, algo ochentero. Las pistas las vimos cerradas y poblándose de piornos y pinos. En aquella mañana de domingo un turismo familiar disfrutaba deslizándose por trineos por la parte baja a pesar de la escasez de nieve.

DSC_3912

Seguimos remontando el río Arlanzón. En algunas solanas se han conservado los pastos, antaño más abundantes, y ahora matorralizándose por la entrada de los piornos. Es un paisaje que se está perdiendo por la regresión de la ganadería extensiva.

DSC_3917

En paralelo también remonta el antiguo trazado del ferrocarril minero de Monterrubio, que se adapta fielmente a las curvas de nivel. En sus trincheras afloran unas pizarras carboníferas en las que se aprecian restos de vegetación de aquellos bosques paleozoicos.

DSC_3920

Volviendo por la carretera, cambiamos de cuenca hidrográfica. Pasamos de la del Duero, a la del Ebro, primero entrando en la cabecera del río Oca y, al poco, en la del Urbión, afluente del Tirón. Un conjunto de montañas encumbradas por el monte San Millán, la cima de la provincia burgalesa, recogen sus aguas hacia los valles donde se emplazan unos pueblos de sabor serrano. Albergan algunas casas blasonadas …

DSC_3956

… pero, sobre todo casas construidas siguiendo los patrones de la arquitectura popular castellana con entramados de madera rellenos de piedras y lucido con yeso.

Las vimos en Valmala …

valmala 2

… y después en Santa Cruz del Valle Urbión …

Dsc_3952 1 

En esta localidad se acumulaban las protestas populares ante los proyectos de explotación de piedra …

DSC_3958

… como los de hidrocarburos no convencionales mediante la fractura hidráulica …

fracking no

Terminamos en Pradoluengo, principal localidad de la sierra, donde no pudimos comprarnos los afamados calcetines pero sí comer en un diminuto bar entre una multitud de personas que disfrutaban de la amistad y de la vida, mientras bebían, reían y cantaban. Un cierre redondo.

Visto: 1542

De chopas burgalesas

En la vertiente occidental de la cordillera Ibérica, en la cuenca del Duero, los chopos cabeceros también constituyen un elemento característico del paisaje agrícola. Aunque allí les llaman chopas.

chopas_burgalesas

 
Hace unas semanas pudimos comprobarlo en un recorrido que realizamos por los valles del Arlanza y del Arlanzón. Nos alojamos en Ibeas de Juarros, pueblo castellano con la típica distribución alargada de su caserío siguiendo la ruta Logroño-Burgos, un tramo del antiguo camino de Santiago. Ibeas también es muy famoso por sus alubias.
 
Nos dirigimos temprano hacia el sector occidental de la sierra de la Demanda. Al poco de cruzar el río Arlanzón entramos en San Millán de Juarros y ya junto a la carretera nos salió este formidable gigante:
DSC_3746
.. que estaba acompañado de otros ejemplares dispuestos en el margen de los huertos.
 
Chopa con la cruz muy alta,las vigas algo curvas y el turno perdido hace más de treinta años. 
Remontamos el Arroyo Salguero, nombre acertado para un valle en el que los sauces eran muy abundantes, siendo muchos de ellos también trasmochos …
DSC_3755
… encontrando aquí y allá grupos dispersos o ejemplares aislados de chopas, en un paisaje agrícola dominado por el cultivo del cereal y del girasol que se extendía hacia Mozoncillo de Juarros y hasta Salguero de Juarros.
Estamos en la comarca de Juarros, pequeño territorio drenado por arroyos que vierten al Arlanzón por su margen izquierda y cuyo nombre tiene un origen vasco, “xuarros” alude a olmo, árbol que debió ser común en estas amplias vales de suelo limoso. 
DSC_3758
Un paisaje de vegas fértiles y aprovechadas, arroyos con escaso caudal y un paisaje de lomas deforestadas salpicadas con bosquetes de marojos, el leñero de cada pueblo.
Antes de llegar a Salguero nos encontramos cada vez más chopas. Y todas las que se encuentran junto al río fueron escamondadas el invierno anterior. Y todas ellas han rebrotado muy bien.
DSC_3771 
Antes de entrar en el pueblo, junto al puente, vemos un ejemplar de dimensiones notables. También podado. 
DSC_3772
Nos surgen mil preguntas e hipótesis. Y preguntamos a un vecino. Nos comenta que los ha podado “la Hidrográfica” y que la madera la emplean para hacer tableros en una fábrica de Burgos. Él lamenta que son árboles de los que no se benefician los propietarios de las fincas colindantes y que vecinos del pueblo no pueden aprovechar. Es una opinión a contrastar. Pero, en cualquier caso, sorprende gratamente ver el vigor de estos árboles y comprobar cómo el órgano gestor de cuenca asume su responsabilidad en el mantenimiento de estos viejos árboles, lo que no ocurre en Aragón.
Nos desviamos para tomar el arroyo Salmuera y después alcanzar el río Santa María llegando a Santa Cruz de Juarros. Una estampa nos sorprende. Junto al río, encontramos una dehesa de prados encharcados …
DSC_3779
sombreados con unas chopas de un porte muy similar al de los chopos cabeceros turolenses …
DSC_3782
Hablamos con el señor Jesús, camionero jubilado y agricultor por afición, que nos comenta el uso tradicional de las chopas para producir cabrios y vigas para las construcciones.
Hacia Palazuelos, en la vertiente occidental de la sierra de Mencilla, el paisaje pierde el sabor agrícola haciéndose más montañoso, con vocación ganadera y forestal. Predominan las dehesas y los tallares de roble marojo (rebollo, llaman allí) en las que pastan vacadas.
DSC_3798
No los volvimos a encontrar hasta que no comenzamos a descender hacia el valle del Arlanza. Y pocos, como este de San Millán de Lara (arroyo de San Millán) …
DSC_3818
o estos en Vizcaínos (río Pedroso) …
DSC_3834
Aguas abajo, en Piedrahita de Muñó, junto al molino se extendía una dehesa de chopas entre las que aparecían otros álamos de único y largo fuste pero con todas las ramillas podadas. Como las “ragosses” bretonas.
DSC_3839
Tras un largo periplo por la sierra volvimos a Ibeas de Juarros. Preguntamos a la joven propietaria del alojamiento sobre las chopas y, tras recabar información con su padre, nos contó que eran árboles muy aprovechados para obtener varas para enramar alubias y para proporcionar vigas y cabrios para las cubiertas de los edificios. Mañana veréis un ejemplo.
Así fue. Al día siguiente nos mostró un granero.
DSC_3989
Las vigas eran ramas de chopa de unos 15 cm. de diámetro y los cabrios que descansaban sobre las vigas, eran tablas de la misma madera. Al igual que los puentes. La casa en la que nos alojábamos, como casi todas las del pueblo, también tenía las vigas de chopa, aunque recientemente habían sido sustituidas por otras de hormigón.
Dos días después volvimos a recorrer la sierra de la Demanda, ahora por su sector norte. Al entrar en el pueblo de Arlanzón, entre el río y el canal, encontramos algunas chopas jóvenes recién podadas …
DSC_3886 
y algún que otro ejemplar notable….
DSC_3888
Pero ya no vimos más al subir por la carretera de los pantanos hasta Pineda de la Sierra. Volvimos hacia Pradoluengo y nos internamos en el valle del Oca, ya en la cuenca del Ebro. Volvimos al paisaje agrícola de secano surcado de arroyos. Y allí estaban. En Villanasur de Río Oca …
DSC_3959 
Y en Prádanos de Bureba, donde ya los conocíamos. Por cierto, los trabajos de ampliación de un camino rural amenazan a estos ejemplares notables …
DSC_3969
La última jornada, antes de volver hacia casa, entramos a recorrer la ribera del Arlanzón. Junto al río, prácticamente no había, pero en las acequias eran abundantes y tenían la cruz sorprendentemente alta.
Primero en Ibeas de Juarros ….
DSC_3997
y en San Medel …
DSC_4006
Pudimos hablar con José Antonio, un vecino del pueblo de 47 años, mientras recogía las hortalizas de su hortal. Nos contó que en la zona aún se aprovechan las chopas haciendo cortes cada dos años para obtener las ramas de enramar alubias….
DSC_4012
… como pudimos ver muy cerca del pueblo.
Nos indicó también que hace unos diecisiete años el ayuntamiento cortó casi todas las chopas que crecían en los márgenes de la carretera. Esta persona valoraba estos viejos árboles como un patrimonio amenazado. Es más, nos indicó que tiempo atrás algo parecido ocurrió en el pueblo de su esposa, en Cogollos, y los chavales del pueblo se encadenaron a las chopas para evitarlo consiguiéndolo.
Dejamos el valle del Arlanzón por Cardeñajimeno. Seguimos encontrando chopas en los márgenes de las huertas y, sobre todo, entre los chalés que se han construido al rebufo de crecimiento urbanístico de la inmediata ciudad de Burgos. 
DSC_4020
Tanto nos alabó José Antonio las chopas de Cogollos que allí nos fuimos. Mereció la pena. No eran más de cuarenta pero eran preciosas y estaban muy bien cuidadas. Estaban en la orilla del río Cogollos, un afluente del Arlanzón, por la margen izquierda, en el mismo núcleo urbano.
DSC_4033
Algunas grandes chopas orlaban la carretera que atravesaba el núcleo urbano …
DSC_4049 
Un señor mayor nos dijo que antaño había muchas más y que al ampliar la carretera las cortaron. Así mismo, nos comentó que este año “los del río” habían cortado un chopo y habían echado arena en la orilla para tapar el tocón, como pudimos comprobar …
DSC_4036
… lo que le había producido un gran disgusto.
Hablando con las gentes de la zona, percibes que las chopas debieron ser mucho más abundantes en el pasado. También pudimos comprobar que aunque no ofrecen una gran rentabilidad muchos de ellos no han perdido en turno de poda. Y, que concitan el cariño entre sus gentes considerándose una herencia de las generaciones anteriores. 
De vuelta a Burgos las volvimos a encontrar en Sarracín, en la vega del río Viejo …
DSC_4065
y, ya camino de las tierras de Soria, de nuevo en el valle del Arlanza, en Cascajares de la Sierra, al pie de la sierra de Gayubares, siempre como ejemplares aislados o pequeños grupos.
DSC_4069
Haciendo balance nos llevamos la impresión de que sin ser un árbol hegemónico en las riberas, las chopas aún son un elemento común del paisaje rural burgalés, sobre todo en los valles abiertos y en las tierras altas.