Los sebes de la ciudad de León

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Hace unos años llegó a mis manos el libro "Las sebes de la ciudad de León. Una propuesta para conocer tu entorno" del que son actores Víctor Casas y Andrés Calderón y que ha sido editado por el Ayuntamiento de León y la Junta de Castilla y León.

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Hace unos años llegó a mis manos el libro "Las sebes de la ciudad de León. Una propuesta para conocer tu entorno" del que son actores Víctor Casas y Andrés Calderón y que ha sido editado por el Ayuntamiento de León y la Junta de Castilla y León.

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Hasta entonces no había hablar nunca de las sebes pero sí había leído en uno de los primeros números de la revista Quercus un artículo sobre los setos y su función ecológica tomando como ejemplo el caso de la provincia de León. El autor, sin nombrarlo, estaba hablando de las sebes.

Antes de hablar del contenido del libro y de la relación entre las sebes y los árboles trasmochos, me gustaría incluir una parte del prólogo elaborado por el periodista Pedro Trapiello:

[ .... Las sebes son las únicas tapias respetables que caben entre hombres que se dicen de buena fe. Las sebes son sólo una celosía; y su cancilla, una puerta que cualquiera puede abrir. Me fascinen las sebes, me encandilan. Las sebes son las fronteras de mi patria, que es la infancia, de nuestros guariches y correrías. Las sebes son el pellejo histórico de esta tierra, trazos de nuestra geometría humana y labradora. Las sebes no hacen daño ni al viento, que lo peinan. Las sebes son las únicas paredes del mundo que están vivas, que alojan vida y la difunden....]

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En el noroeste de España se llaman sebes a los setos de árboles y arbustos autóctonos que separan las parcelas vecinas, con dueños y usos diferentes. Su origen procede de la transformación del bosque primigenio en cercados vegetales de los prados y campos de cultivo aportando al mismo tiempo madera, forraje, frutos, sombra y protección de la cultivos.

Las sebes leonesas tienen dos elementos básicos. Por un lado, las zarzas que crecen con rapidez cerrando las estructuras verticales. Y por otro, las paleras, es decir,los árboles trasmochos de cuyas varas se obtienen los palos empleados como estructuras. Estos árboles suelen ser sauces blancos, nuestros sabimbres, que también se aprovechan por sus hojas recogidas junto con el heno como forraje para el invierno. Otros árboles que forman parte de las sebes son los olmos (negrillos), los chopos y los fresnos. Nos sorprende la falta de aplicación de la escamonda en estas dos especies, sobre todo en el caso del último, el fresno, ampliamente aprovechado como forraje en amplias zonas de Europa y, en particular, en la mitad norte de la península Ibérica. Y, como vemos, tampoco en León hay chopos cabeceros, otra sorpresa.

En el libro se describen las funciones ecológicas de los setos. Uno de los aspectos más importantes es su papel de corredores ecológicos. Con mayor extensión se describen las comunidades de vertebrados, detallándose el caso de los anfibios, reptiles, aves y mamíferos. En este sentido, además del papel protector de los espinares y zarzales, destaca la influencia de los árboles viejos, los que tienen huecos y los árboles muertos. Esto explica la importancia ecológica de las paleras, de los sauces trasmochos que funcionan como refugio de lechuzas, autillos palomas zuritas o murciélagos.

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Las sebes forman el paisaje del entorno de la ciudad de León. El abandono de la actividad agraria y la expansión urbana están provocando su degradación y desaparición, perdiéndose un patrimonio cultural, un agrosistema de gran valor ambiental y una zona de esparcimiento de la población. Por ello, los autores, conscientes de la falta de valorización social insisten en la necesidad de su difusión y, al tiempo, van más lejos proponiendo medidas políticas para su conservación y orientaciones técnicas para fomentar la construcción de nuevas sebes.

La finalidad divulgativa se refuerza con una propuesta de rutas a través de tres sebes del entorno de la ciudad para disfrutarlas y conocerlas mejor. Por último, se completa con una propuesta educativa para estudiarlas, sentirlas, comprenderlas y conocer su problemática.

En suma, un libro muy práctico y de contenidos muy accesibles que conseguirá mejorar la comprensión de los leoneses –y de quien se acerque a esta tierra- de un elemento propio de la cultura agrícola tradicional que es además un claro ejemplo de desarrollo sostenible de un recurso.