La altura de la escamonda: un dilema

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Cuando eran aprovechados los árboles trasmochos mantenían turnos cortos de poda lo que aseguraba un vigoroso rebrote y el rápido cierre del corte, que se realizaba en la inserción de la rama en la cabeza. La pérdida de la rentabilidad económica de sus productos ha causado el abandono de los cuidados tradicionales por lo que la mayoría de los chopos y sauces cabeceros hoy tienen problemas de vitalidad, mostrándose puntisecos y produciéndose el colapso de sus grandes ramas.

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Cuando eran aprovechados los árboles trasmochos mantenían turnos cortos de poda lo que aseguraba un vigoroso rebrote y el rápido cierre del corte, que se realizaba en la inserción de la rama en la cabeza. La pérdida de la rentabilidad económica de sus productos ha causado el abandono de los cuidados tradicionales por lo que la mayoría de los chopos y sauces cabeceros hoy tienen problemas de vitalidad, mostrándose puntisecos y produciéndose el colapso de sus grandes ramas.

Para conservarlos es necesario retornar a la poda que mantiene el equilibrio en el árbol. Ahora bien, al haber perdido el turno de escamonda los árboles no tienen la misma capacidad de rebrote y de cierre del corte.

Después de años de experiencia, los especialistas ingleses del Ancient Tree Forum (ATF) sostienen que la poda debe realizarse conservando una parte de cada viga (la longitud de unos seis diámetros), especialmente en especies como el haya y el roble. Esta poda es técnicamente compleja y más cara, pues requiere del uso de camión con cesta o arriesgados, lentos y costosos trabajos forestales de altura.

El chopo y el sauce rebrotan mejor que los robles y las hayas tras su escamonda. En el sur de Aragón hay posiblemente unos cien mil trasmochos que requieren una intervención urgente. Para muchos, tal vez ya sea tarde. Casi no hay medios para abordar la conservación de este patrimonio mediante escamondas tradicionales usando el corte en la base de la viga. Todavía es menos viable plantearse el modelo inglés, seguramente más conservador y con menores riesgos para el árbol, pero que tan solo debería limitarse a unos cientos de ejemplares, abandonando a su suerte a los miles y miles restantes. Es un dilema en la gestión.

Sin embargo, en los trabajos realizados por el Ayuntamiento de Calamocha en el desarrollo del proyecto "Incremento de la biodiversidad en la ribera del Jiloca. El ciervo volante y el chopo cabecero" se ha aplicado esta modalidad de corte alto en un pequeño grupo de chopos situados junto a un talud en el Salto, entre Calamocha y El Poyo del Cid. Es una experimentación.

Así estaban hace un par de semanas tras la escamonda realizada el pasado invierno por los amigos de Xiloforest.