En el arroyo de la Cañada de Aguatón

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No son muy comunes los chopos cabeceros en los barrancos laterales que alimentan al río Jiloca. En la parte alta del valle, por la escasez e irregularidad de los caudales de estos  afluentes. En la parte baja, ya en Ibérica zaragozana, además, por las notables pendientes que impiden el acúmulo de sedimentos. Sin embargo, hay excepciones.

El valle del Jiloca está flanqueado hacia el sudeste por la Sierra Palomera y los páramos de la sierra de Lidón. Desde estos montes se recogen aguas en unos arroyos que, poco antes de abrirse paso entre las peñas, dan para formar pequeños bosquetes de chopos. Como ocurre en Aguatón.

Junto al pueblo, entre chopos canadienses y álamos canos, se encuentran varias docenas de chopos cabeceros bastante sanos pero que piden una escamonda para rejuvenecer su ramaje. Son un fresco oasis forestal entre campos, pastos y carrascales.

Un panel informativo explica de forma precisa la cultura asociada a estos árboles.