Paneles interpretativos

Cartel_Aguilar_redLos árboles trasmochos, y en particular los chopos cabeceros, son un elemento patrimonial en nuestros pueblos. La plantación y cuidado, el aprovechamiento durante siglos para la producción de madera de obra, de combustible y de forraje por generaciones de campesinos, ha creado unas formaciones forestales abiertas que caracterizan las riberas de la cordillera Ibérica en Aragón.

La escamonda regular de estos árboles favorece la formación de árboles grandes, con cavidades internas y abundante madera en descomposicón. Una compleja comunidad biológica se sucede durante su desarrollo, únicos elementos arbóreos en entornos profundamente deforestados.

En los últimos años se han desarrollado en estas comarcas diversos proyectos de puesta en valor del patrimonio cultural y de los valores ambientales a cargo de los programas de desarrollo rural. Una de las infraestructuras más empleadas ha consistido en creación de rutas que unen localidades y parajes con elementos de interés, así como la colocación de mesas o paneles informativos en lugares aislados.

Cartel_Cutanda_redEn ellos, y cada vez con mayor frecuencia, los chopos cabeceros van encontrando su hueco.

El primero que conocimos data de mediados de la década de los pasados 90 y formó parte de la serie de mesas interpretativas que instaló la Asociación para el Desarrollo Rural Integral (ADRI) de las Tierras del Jiloca y Gallocanta en el valle del Pancrudo. Concretamente, junto a la carretera que une Navarrete y Barrachina a la altura de su desvío hacia Cutanda, localidad en cuyo término se ubica.

Se realiza una interpretación de las formas del relieve en esta parte del valle asociándola a su litología y a la disposición de los materiales geológicos, a la singularidad de su flora espontánea y, particularmente, a la magnífica arboleda de chopos cabeceros del río Pancrudo.

A mediados de la década de los años 2000, la Comarca del Jiloca creó una ruta naturalística en el valle del río Nogueta, entre Piedrahita y Loscos. Se trata de un itinerario lineal que ayuda a conocer los valores geológicos , paleontológicos, botánicos, etnológicos y faunísticos de uno de los rincones más singulares de la sierra de Cucalón.

Está ilustrado con una serie de mesas interpretativas jalonadas a lo largo del recorrido. Una de las primeras se ubica en el mismo núcleo urbano de Piedrahita. Está dedicada a la historia, al éxodo rural y, al robusto chopo cabecero que crece en la misma plaza del pueblo del que se cuenta que, bajo su sombra se ha celebrado misa ocasionalmente.

Cartel_Piedrahita_redFuera de la comarca del Jiloca, pionera en la puesta en valor de los chopos cabeceros, podemos encontrar otro punto con información sobre estos árboles. Y es un caso muy interesante. Se trata de Aguilar del Alfambra. Sobre 2010 la Confederación Hidrográfica del Júcar (C.H.J.) construyó un Sendero Fluvial en el cauce del río Alfambra, desde su nacimiento en Gúdar hasta su tramo bajo, cerca de la ciudad de Teruel. Ofrece un itinerario lineal completamente balizado por la orilla del río, prepara pequeños paseos semiurbanos en las inmediaciones de los pueblos y ha levantado un conjunto de paneles con información geográfica –especialmente hidrológica-, etnológica y ecológica de los parajes que atraviesa.

En Aguilar, donde con entusiasmo se ha comprendido el valor cultural y ambiental de los chopos, donde se celebró la Primera Fiesta del Chopo Cabecero y desde donde se impulsa un ambicioso proyecto de Parque Cultural, la C.H.J. acertadamente ha dedicado un panel interpretativo a estos árboles tan singulares. Se ubica en la propia vega, junto al camino que lleva desde el pueblo hasta el molino de Ababuj, cerca de una caseta y rodeado de una preciosa dehesa de álamos trasmochos, donde por cierto Herminio Santafé escamondó un par de ejemplares en octubre de 2009.

Web del IES Valle del Jiloca

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El chopo cabecero. Un estudio ecológico y etnobotánico desde el aula es una página web realizada por los alumnos y alumnas de la asignatura "Botánica Aplicada" de Cuarto Curso de Educación Secundaria del Instituto "Valle del Jiloca" de Calamocha. Estos jóvenes, según ellos mismos reconocen, apreciaron que los chopos son un laboratorio ecológico: un sitio fenomenal donde aprender las relaciones entre los diversos seres vivos y su ambiente. 

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