Los chopos de los Pozos de Perales

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La rambla de la Hoz es un afluente del río Alfambra que drena un amplio territorio comprendido entre el Campo de Visiedo y los altiplanos de Rillo y Cañada Vellida. Antes de desembocar junto al pueblo de Alfambra, atraviesa unos páramos calizos en los que las aguas han abierto un conjunto de meandros encajados de alto interés escénico, conocidos en Perales del Alfambra como "Los Pozos". Merece la pena visitarlos.

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La rambla de la Hoz es un afluente del río Alfambra que drena un amplio territorio comprendido entre el Campo de Visiedo y los altiplanos de Rillo y Cañada Vellida. Antes de desembocar junto al pueblo de Alfambra, atraviesa unos páramos calizos en los que las aguas han abierto un conjunto de meandros encajados de alto interés escénico, conocidos en Perales del Alfambra como "Los Pozos". Merece la pena visitarlos.

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Es un paisaje ganadero. La paramera es una planicie rocosa dedicada desde hace siglos al pastoreo extensivo donde destacan plantas como el erizo, la ajedrea y el tomillo, y que está salpicada por algunos campos de secano dedicados al cultivo del pipirigallo y el centeno. Las crestas calizas albergan guillomeras, sabinas negrales y otros arbustos rupícolas, protegidos del fuego ganadero y del diente del ganado. En el fondo del barranco, algunas labores y, pequeños grupos de viejos chopos cabeceros.

Dos de ellos tienen unas dimensiones y, posiblemente, de unas edades sobresalientes.

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Para acceder hay que tomar una pista agrícola que parte del pueblo de Perales y que tiene carteles indicadores hacia "Los Pozos", cruza la plataforma de la línea nonata de ferrocarril, deja a mano izquierda el cerro (y la ermita) de Santa Ana y, al más adelante, un vertedero, continuando por el páramo siempre siguiendo la señalización hasta dar con el barranco a la altura de unos meandros abiertos en la caliza.

Una preciosa dehesa de jóvenes chopos cabeceros recibe al viajero. Aguas arriba, a unos doscientos metros y al pie de un escarpe rocoso, se levantan las siluetas de dos árboles muy grandes, muy viejos y muy altos. Son dos monumentos vivos.

Uno de ellos tiene un perímetro normal de tronco de 7,80 m. (evitando los abultamientos de brotes epicórmicos) y un diámetro medio 2,48 m. El tronco tiene un gran hueco que alcanza los 2 m. y una cabeza lateral orientada hacia el sur que arranca a unos 3.5 m. de altura. Las vigas comienzan a surgir a los 9 m. estando secas las centrales pero sanas las laterales. El tronco es tortuoso y alto. La copa tiene un diámetro de unos 15 m. Las coordenadas UTM son 0666662/4497733.

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El otro tiene un perímetro normal de tronco de 7,32 m. (diámetro normal de 2,33 m.). También tronco también está ahuecado presentando dos ventanas. En la corteza han quedado retenidos restos vegetales procedentes de las crecidas de la rambla. El árbol tiene una altura de 19 m. Tiene varias ramas desgajadas y otras están puntisecas. Sus coordenadas son 0666677/4497728.

Ambos árboles no han sido podados en hace más de veinte años (tal vez cincuenta) y muestran evidentes signos de abandono. Son dos ejemplares viejos y se encuentran amenazados por los fuegos que realizan algunos pastores en los huecos de los pocos árboles que hay en este paraje, como puede verse si se remonta el barranco.

Cuando se les ve brotando en el mes de mayo es inevitable recordar el poema que Antonio Machado dedicó al olmo del Duero:

Al olmo viejo, hendido por el rayo

y en su mitad podrido,

con las lluvias de abril y el sol de mayo

algunas hojas verdes le han salido.