El sazbimbre de Torre los Negros

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En Torre los Negros hay un sazbimbre monumental. Una cita de inglés Anon afirma que "un roble emplea trescientos años en crecer, se mantiene durante otros trescientos años y emplea otros trescientos años más en envejecer con elegancia". En la cordillera Ibérica, los sauces blancos, también conocidos como sabimbres o sazbimbres, no llegan a hacerse árboles muy viejos. Incluso aún cuando hayan sido manejados como cabeceros. Pero a veces pueden encontrarse ejemplares notables.

Puede encontrarse tomando la carretera hacia el puente de San Miguel (y la N-211) a una distancia aproximada de un kilómetro del propio pueblo. Muy cerca hay una caseta donde había una noria y un camino que se desvía hacia la izquierda. Sus coordenadas son 0660879/4523327. Se encuentra en el ribazo de un camino.

El tronco tiene un perímetro de 685 cm. (diámetro normal medio de 220 cm.). El tronco está abierto en todas las direcciones formando un gran hueco abierto en el centro que acumula gran cantidad de materia vegetal en descomposición. Muestra heridas que dañaron irreversiblemente al tronco. La cabeza está distribuída sobre los extremos del tronco y presenta una altura de unos 2,50 metros sobre el suelo. La copa tiene una proyección algo ovalada teniendo su diámetro mayor unos 16 metros y una altura total de unos 10 metros. Es decir, su copa es más ancha que alta.

El árbol está muy puntiseco a pesar de tener bastantes ramillas jóvenes en la parte inferior. Algunas ramas viejas se han caído, así como fragmentos de cabeza.

El interior de su tronco y la cabeza es muy accesible. Es un árbol que ha sido empleado aún recientemente como lugar de juegos por los niños. De hecho, en su interior hay palos cortados, cuerdas atadas e incluso un pozal de plástico con motivos infantiles.

Pensamos que, en su momento, su principal función sería la de proveer mimbres para la cestería.

Rebollos trasmochos en Cañada Vellida (Teruel)

7066_redCañada Vellida es un pequeño pueblo de la Comunidad de Teruel situado a 1.311 metros de altitud. En su término hay aguas que vierten hacia el Guadalope, otras hacia el Martín, pero en su mayoría lo hacen hacia el río Alfambra a través del barranco de La Val de Las Pozas, un amplio y alargado valle que está flanqueado por sendas alineaciones de lomas en las que afloran la caliza y donde en el paisaje vegetal predomina el erizón.

El fondo del valle corresponde a cultivo de cereal con aprovechamiento de ovino en régimen de extensivo. El bosque ha desaparecido aunque queda una magnífica dehesa de chopos cabeceros en las cercanías del núcleo urbano además de algún que otro bosquete, también de álamo negro trasmocho o de chopos canadienses de talle bravío.

La vegetación arbórea potencial en estos parajes corresponde al rebollo. Quedan algunas matas aisladas aquí y allá, pero también unos pocos ejemplares trasmochos y no muy viejos. Y con uso vigente.

7094_redTodos ellos están en la parte baja de la ladera de umbría, casi en el contacto entre las calizas cretácicas del páramo con las arenas y areniscas coetáneas del fondo del valle. Cuatro de los rebollos trasmochos se hallan muy cerca unos de otros, estando sobre un ribazo en mitad de un campo y el resto algo más arriba, en uno de sus márgenes. Muy cerca, a unos cien metros dirección oeste y también el mismo linde, hay otros que están tan próximos que parecen un solo árbol. Y, siguiendo en la misma dirección el mismo ribazo, a unos trescientos metros hay otros tres más.

7090_redEn todos ellos, los diámetros son modestos. En los primeros son de 41, 42, 48 y 68 cm. mientras que en los segundos son de 41 y de 55 cm.

La singularidad de este conjunto no estriba en sus dimensiones sino en que la poda (escamonda) tiene un uso plenamente vigente por los paisanos. Así la pareja ha sido podada hace un par de años y el grupo de cuatro hace no más de seis. Los últimos, tal vez lo fueran hace una veintena de años. Todos estos rebollos trasmochos están muy saludables y prosperan formando un denso follaje.

Las coordenadas son  0675400 y 4507338. Está muy cerca del área del camino abierto sobre la plataforma del ferrocarril Alcañiz-Teruel que, como todos sabemos, no llegó nunca a funcionar. Y justo debajo del área de descanso que hay en el Km. 627 de la N-420.

Forman un conjunto singular que demuestra que la pervivencia de la escamonda sobre rebollo en las tierras altas turolenses. 

Trasmochos en Collados

Preparando la jornada de campo del curso Ornitología Práctica en tierras del Jiloca y Gallocanta nos fuimos una tarde a conocer el marojal de Collados, un robledal que se extiende por la solana de la sierra de Pelarda.

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Era una tarde calurosa y los pájaros no estaban por la labor. Florecían las plantas del sotobosque aprovechando que todavía no le han nacido las nuevas hojas al marojo. Entre las hierbecillas abundaban unas orugas negras.

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Entrando en el bosque, en el margen del camino vimos una pequeña cerrada construida con grandes cantos redondeados de cuarcita. En su interior, comenzamos a ver unos marojos poco habituales, más altos que los del entorno. En cada árbol, de cada tronco nacía un conjunto de ramas a la misma altura y de la misma edad como resultado de una escamonda previa. No había duda.  

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Eran marojos trasmochos, los primeros que hemos encontrado en estas tierras. Nos llevamos una sorpresa y una alegría.

Formaban un alargado conjunto de 70 árboles. En su mayoría eran jóvenes y soportaban pocas vigas. Habrían recibido una o dos escamondas, como mucho. El más robusto tenía 186 cm. de perímetro y había otros de 158 y 153 cm.

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Sobre los troncos y ramas crecían profusamente los líquenes corticícolas.

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Pero no fue la única sorpresa de la jornada. Recorriendo los campos que hay en la otra parte del término nos llamó la atención un árbol solitario y achaparrado que crecía sobre una loma. Parecía un rebollo trasmocho y nos acercamos a verlo.

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Tenía un grueso tronco y ramas que le nacían a dos alturas. Nos dio un perímetro de 340 cm. y una altura de unos 10 m. Su corteza estaba tapizada del liquen Xanthoria parietina, especie muy amante de superficies soleadas.

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No es nada común el fresno en el valle del Pancrudo y aún más lejos de los cursos de agua, sobre un collado. Mucho menos encontrar un ejemplar trasmocho y viejo. Este árbol es otro monumento vivo.

Entre tanto descubrimiento casi no le hicimos caso a los chopos cabeceros de los arroyos que, dirección Olalla, buscan el Pancrudo a través de la rambla del Sabinar.

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Tres especies diferentes de árboles trasmochos en Collados. ¡Y eso que no buscamos al sabimbre!