Por el valle del los frigios

Turquía es un país muy extenso y de una gran variedad geográfica. Situado a una latitud similar, rodeado también por mares, dispuesto entre dos continentes y ofreciendo también una compleja orografía, recuerda en muchos aspectos a la península Ibérica, no solo en cuanto al medio físico sino también en los ecosistemas y en su gestión tradicional de los recursos naturales.
 
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La península de Anatolia está rodeada por el Mar Negro, el Egeo y el Mediterráneo.
 
 
Dos alargadas cordilleras, los montes Tauros por el sur y los montes Pónticos por el norte delimitan una amplia meseta central en la que abundan las cubetas endorreicas. Estos altiplanos se van desdibujando de forma progresiva hacia el este al converger ambas hacia la cordillera del Cáucaso, donde nacen ríos como el Tigris, el Éufrates o el Aras y donde destaca el monte Ararat, (5.165 m.) que es la cima del país. Esta vigorosa topografía es el resultado de los dinámicos movimientos de la placa de Anatolia, dispuesta en un límite de colisión placas –y microplacas- continentales que se manifiesta en una sismicidad e incluso vulcanismo de actividad histórica. Clima mediterráneo en las costas occidentales y meridionales, oceánico hacia el Mar Negro, de montaña hacia el nordeste y continental en su interior. Esta variedad de ambientes naturales se refleja en la organización territorial quedando subdividido en grandes regiones.
 
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Hace un año viajamos a Turquía. Como solo disponíamos de dos semanas lo organizamos para visitar las regiones occidentales de este gran país: Estambul, la costa del Egeo y también un sector de Anatolia Central, el comprendido entre Eskisheir y Pamukkale, un territorio que se encuentra alejado de los circuitos turísticos convencionales.
 
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Este territorio es conocido como el Valle de los Frigios, pues fue allí donde se desarrolló entre los entre los siglos X y VII a.C. la cultura de este pueblo que terminó con el reinado de Midas. Coincide bastante con parte alta de la cuenca del río Sakarya, el que con sus 824 Km. es el tercero más largo de Turquía. Precisamente, hacia sus fuentes, en la meseta de Bayat, nos dirigimos.
 
 
Esta cuenca hidrográfica corresponde a un altiplano con una altitud media superior a los 1.000 m.s.n.m. enmarcado por montañas de suave relieve y altitudes comprendidas entre los 1.600 y los 1.800 m. Geológicamente, es un territorio en el que aflora de forma dispersa un macizo con rocas magmáticas, tanto volcánicas (basaltos, piroclastos) como plutónicas (ofiolitas peridotíticas) y metamórficas (esquistos y mármoles) en cuyas depresiones se han depositados sedimentos (areniscas y carbonatos) del Terciario superior.
El clima se caracteriza por ser de precipitaciones escasas para su altitud (400-600 mm.) e irregulares, de una temperatura media anual comprendida entre unos 9-11 ºC pero con intensas oscilaciones estacionales.
Como casi toda Turquía, este territorio ha tenido un poblamiento humano muy antiguo. Una sucesión de civilizaciones han aprovechado los recursos naturales produciendo una intensa deforestación en beneficio de la agricultura y la ganadería extensiva. Tan solo muy recientemente (sobre 1970) se han iniciado proyectos de repoblación forestal que, realmente son cultivos de coníferas (pino negral).
En Eskisehir ya tomamos contacto con los depósitos continentales neógenos de sepiolita, silicato de magnesio que se sedimenta por precipitación en ambientes lacustres y que por su ligereza (espuma de mar) se ha empleado para la fabricación de pipas.
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El río Sakarya, conocido en su cabecera como Seydi Cayi, discurre entre cerros y montes de suave relieve, están dedicados a la ganadería extensiva y la estrecha vega a la agricultura de regadío. El curso fluvial mantiene un soto formado por chopos lombardos y por sauces blancos bastante parecido a ciertas zonas de la cordillera Ibérica como Alto Jalón o el Arlanza.
 
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Las zonas altas son páramos que nos recordaban a los del Campo Visiedo…..
 
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y las más frescas a los prados de Javalambre ….

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También encontramos amplias extensiones de cultivo cerealista que podría ser cualquier paisaje del puerto de Escandón o de Singra en el mes de julio….

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con la particularidad de que estos arbolillos son acerolos (Crataegus azarolus) cultivados por sus frutos, unas manzanicas ácidas que de niños comíamos al comprarlas en las tiendas de laminerías de Segorbe (las “níspolas”).
 
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y labores de barbecho ….

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Es decir, un paisaje agrícola que nos resultaba bastante familiar. Sin embargo, un cultivo nos llamó poderosamente la atención: la adormidera (Papaver somniferum)….
 
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… que se encontraba con la flor ya pasada y los frutos en pleno desarrollo …
 
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Turquía es uno de los cinco países que cultivan adormidera de forma legal para la producción de opio con fines medicinales. La provincia de Afyonkarahisar (que en turco significa “opio del castillo negro”) fue una de las principales zonas productoras de opio hasta finales de los años 1960, cuando la presión internacional, liderada por Estados Unidos, consiguió que se quemasen los campos y se acabase con la producción ilegal. En la actualidad es una de las pocas provincias en las que se mantiene el cultivo, ahora de forma controlada por el gobierno.
En estos secanos ya pudimos ver algunas singularidades de la avifauna propia de Anatolia como el escribano cabecinegro (Emberiza melanocephala)  …
 
Macho de escribano cabecinegro: Foto: Zalo
 
… o el ratonero moro (Buteo rufinus), cada vez menos raro en la península Ibérica ….
 
Ratonero moro. Foto: Birds of Kuwait
 
El Valle de los Frigios presenta numerosos yacimientos arqueológicos correspondientes a esta cultura antigua. Es una ruta turística poco promocionada pues en Turquía este tipo de yacimientos son extraordinariamente abundantes por todo el territorio ya que han sido numerosas las civilizaciones que se en estas tierras se han instalado a lo largo de la Historia. 
Uno de los monumentos más famosos era una tumba construida en un pináculo rocoso …
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adornado con un relieve de leones rampantes, en un paraje en el que resultaban muy comunes tales formas de relieve….
 
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Se trataba de materiales volcánicos porosas (tobas volcánicas) ….
 
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…. procedentes de erupciones mesozoicas ….

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Estos materiales también han sufrido un modelado por los agentes geológicos externos produciendo unas formas de relieve …
 
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y unos paisajes característicos ….
 
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en los que quedan estos de una vegetación de Juniperus y Pinus que también nos resultaba familiar.
 
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Incluso estepares con enebros y robles marcescentes entre conglomerados que nos recordaban a los de Sierra Menera ….
 
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También eran comunes los eremitorios y santuarios labrados en areniscas y en otras rocas blandas ….
 
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que eran también los alizaces de las casas de las actuales aldeas ….
 
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Pueblos que mantienen la forma de vida tradicional y un cierto vigor demográfico …

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….aunque últimamente padecen una fortísima emigración hacia las ciudades.
Pero, el alto Sakaryas, además de por su paisaje bellísimo que evoca al tan famoso de la Capadocia y por el cual también se publicita turísticamente….

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… nos sorprendió por el interés de uno de sus valores patrimoniales: las masas lineales de chopos cabeceros.
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Aunque encontramos vigas preparadas en las inmediaciones de los pueblos ….
 
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… que sugiere un uso como madera de obra, pensamos que su principal aprovechamiento es el forrajero.
Era habitual encontrar árboles con ramas más finas procedentes de podas regulares y con turnos cortos …
 
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… pero en su mayoría eran árboles con vigas a las que se les cortaban las ramillas accesibles para darlas como alimento en verde al ganado ….
 
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… lo que formaba árboles trasmochos con ramas “en plumero”, como también ocurría en el Moncayo y el Maestrazgo aragonés.
 
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Estos paisajes con chopos cabeceros ….

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… nos hacían encontrarnos como en cualquier pueblo del sur de Aragón.
Pero, mucho más comunes que los chopos cabeceros lo fueron los sauces blancos trasmochos, que los encontramos desde Eskisehir ….

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… hasta cerca de Afyon ….
 
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Observamos alineaciones ….
 
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… formaciones adehesadas …..
 
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… o ejemplares más o menos aislados, como estos sesteaderos….
 
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Como observó nuestra amiga Jill Butler entre Kutahya e Isparta en pleno mes de octubre (poco antes de la caída de la hoja) en muchos de los sauces se apreciaba un aprovechamiento reciente como forraje mediante la corta de las ramillas jóvenes ….
 
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…cuyos restos se emplearían como combustible doméstico ….
 
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… aunque también se vieron casos de sauce trasmochos con vigas en los que solo se cortaban las ramillas que les nacen ….
 
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Nuestro colaborador Chusé Lois Hernando nos informó sobre la importancia de los árboles trasmochos en el paisaje rural turco  después de su viaje hacia Capadocia a través de Konya aportándonos estas imágenes tomadas en 2011 ….
 
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en las que se aprecian paisajes que podrían ser perfectamente los del Jiloca ….
 
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En definitiva, destacamos el hecho de como dos comunidades humanas, las de la cordillera Ibérica y las de Anatolia Central, en entornos culturales diferentes pero sometidas a presiones ambientales similares (altitud, clima, poblamiento antiguo) han resuelto del mismo modo los problemas presentados y han dejado una muy parecida impronta en el territorio. A ambos extremos del mar Mediterráneo, nos encontramos paisajes similares.
Dejamos el Valle de los Frigios en dirección Sandikli y Dinar. Poco después llegamos a la cuenca del Acigöl, un enorme lago salado a los pies de Sögüt Dagi …
 
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que nos recordó a nuestra más modesta pero muy querida laguna de Gallocanta y, al orientarnos hacia el este entramos en paisajes termomediterráneos con cultivos de higueras, naranjos y granados buscando el mar Egeo y el bullicio de la antigua Efeso y sus playas.