Seguimiento de los chopos escamondados

Visto: 1989

Copia_de_Herminio_red

El hombre del Neolítico debió observar que diversas especies de  árboles rebrotaban con vigor desde el tronco cuando el viento los tronzaba. Y aplicó esta técnica para obtener recursos aprovechando la respuesta de estos árboles provocando él mismo el corte del tronco a varios metros de altura, lo que además resultaba compatible con el aprovechamiento ganadero. Este es el origen de los árboles trasmochos.

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El hombre del Neolítico debió observar que diversas especies de  árboles rebrotaban con vigor desde el tronco cuando el viento los tronzaba. Y aplicó esta técnica para obtener recursos aprovechando la respuesta de estos árboles provocando él mismo el corte del tronco a varios metros de altura, lo que además resultaba compatible con el aprovechamiento ganadero. Este es el origen de los árboles trasmochos.

Los chopos cabeceros no son más que álamos negros manejados por el ser humano mediante la escamonda para producir material de obra, leña o forraje.

En la primera Fiesta del Chopo Cabecero quisimos incluir una actividad de escamonda para transmitir la necesidad de mantener estas prácticas si queremos conservar estos viejos y monumentales árboles en nuestras riberas y lo que significan de biodiversidad, paisaje y cultura aragonesa.

La escamonda es una práctica compleja. Es como una operación quirúrgica y como tal la respuesta del árbol no siempre es previsible.

Antaño, manejando tan solo el hacha, se realizaba con turnos máximos de quince años por lo que las vigas no superaban los 20 cm. de diámetro. La respuesta del árbol era casi siempre positiva. La superficie de corte era reducida y no le resultaba producir un callo para cicatrizar a la vez que un abundante rebrote.

La mayor parte de los chopos cabeceros que hoy nos encontramos en nuestros ríos han perdido el turno de escamonda hace varias décadas. Muchos tienen las vigas demasiado gruesas, otros están puntisecos y todos amenazan colapso de parte de su ramaje.

Nuestra amiga Jill Butler nos sugirió crear una sección en la que pudiéramos hacer un seguimiento en el tiempo de los árboles escamondados en las sucesivas fiestas del chopo cabecero. Así podremos ver su capacidad de respuesta, algo que siempre nos inquieta en ejemplares viejos, afectados por estrés hídrico y con una menguada vitalidad.

Intentaremos traer imágenes de los árboles un par de veces cada año. Una con la hoja caída que llamaremos invierno y la otra con la nueva hoja que será la de verano, aunque no siempre correspondan con rigor a esas estaciones.

Aquí comenzamos.