Los bosques de chopos

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Chopos_192_OK_Pgina_080_Imagen_0001En su origen las riberas de la cordillera Ibérica estarían pobladas por bosques caducifolios mixtos en los que destacaría el álamo o chopo negro (Populus nigra), el álamo blanco (P. alba), el fresno (Fraxinus angustifolia), el olmo (Ulmus minor) y diversas sargas (Salix atrocinerea, S. alba y S. eleagnos).

Durante siglos el ser humano ha transformado estos ecosistemas en tierras de labor. Al ser espacios susceptibles de inundarse, las propias orillas de los ríos eran orientadas hacia la producción de madera y de pasto mediante una gestión activa de la cubierta vegetal. El fuego, el hacha y el ganado conducían hacia formaciones abiertas, mientras se seleccionaban o plantaban ciertas especies de árboles a los que se aplicaban cuidados.

Según el tipo de manejo aplicado este árbol puede presentar tres tipologías. Si no existe intervención humana relevante se habla de chopos íntegros o vírgenes ya que el tronco sigue su crecimiento natural. Los tallares son aquellos procedentes de árboles íntegros que al ser talados al nivel del suelo producen numerosos rebrotes desde el tocón, que posteriormente serán cortados en turnos de duración variable. Por último, si el tallo de los chopos se corta a una altura tal que sus brotes no sean accesibles al diente del ganado se habla de árboles trasmochos.

En el sur de Aragón, chopo cabecero es el nombre popular que recibe el chopo negro tras ser sometido a una escamonda periódica para obtener madera, combustible y forraje. Por el tipo de poda que se le aplica suele engordar la parte superior del tronco, de aquí su nombre de "cabecero".