Aprovechamientos

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Chopos_192_OK_Pgina_084_Imagen_0001Los chopos cabeceros, como buenos trasmochos, son árboles de trabajo. No son los únicos en este sector de la Ibérica, pues así también se gestionan sauces blancos, mimbreras y fresnos, pero sí los más característicos. Se han encontrado referencias bibliográficas que describen explícitamente esta técnica de gestión en la cuenca de Gallocanta de 1790, aunque su origen muy probablemente sea muy anterior. Las ramas de los chopos cabeceros han sido históricamente empleadas en la construcción como vigas, tanto en cubiertas como en solados. Este árbol reúne un alto ritmo de crecimiento, palos largos y rectos con unas propiedades mecánicas adecuadas, pudiendo obtenerse además cinco o seis vigas de calidad de un mismo ejemplar. Su madera es resistente a la carcoma y podredumbre especialmente en ambientes de baja humedad. Era utilizado en la construcción de viviendas, pero sobre todo en la de graneros, pajares y parideras. El chopo cabecero forma parte de la cultura ganadera de ovino tradicional de este territorio. Es habitual que las choperas funcionen como vías pecuarias locales en los movimientos de rebaños dentro de un mismo término. Al disponerse sobre el fondo de los valles, las ovejas aprovechan los pastos mientras se desplazan. Salpicadas con sus monumentales árboles, estos frescos prados comunales, son en realidad alargadas dehesas. La hoja del chopo, sin ser muy nutritiva, gusta mucho al ganado. En general, la oveja y la cabra comían aquellas que les resultaban accesibles y las de las ramillas que les cortaba el pastor. En el Maestrazgo el uso forrajero era el principal; antes de que cayera la hoja eran cortadas todas las ramillas de cada viga y tras su recogida servían de alimentación invernal al ganado. Un uso aún vigente de las choperas de cabeceros es como majadas veraniegas para el sesteo del rebaño, al contar con intensa sombra y agua próxima.

En los páramos turolenses el frío invernal es intenso y prolongado, por lo que la leña ha sido un recurso energético de gran valor al tratarse de un territorio muy deforestado. Vigatillas y ramas menores eran recogidas tras cada escamonda para su uso en calefacción doméstica o en pequeñas industrias. El cultivo del chopo en los márgenes de ríos, ramblas o acequias estabilizaba los taludes ante la acción erosiva del agua y protegía las fincas contiguas. La madera de chopo cabecero también se empleaba en carpintería, en minería y para la fabricación de cajas y viruta para embalaje de fruta.