Alcocer, Juan

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Predicador franciscano (Burbáguena, hacia 1565-1656). Especializado en los ritos y ceremonias eclesiales. "El zelo que a V.R. ha mouido, de que nuestro Señor sea seruido con curiosidad, me mueue a mi a dar licencia para que se imprima y diuulgue el Ceremonial de la Missa, que V.R. ha recopilado, por la esperança que tengo del prouecho que dello ha de resultar, segun tengo relacion de la persona a quien se cometio. Y para mayor merecimiento se lo mando por santa obediencia".

Estas palabras del Provincial de Aragón de la orden franciscana dando la licencia a nuestro personaje para la edición de su libro, nos ponen ya en antecedentes un poco de la singularidad de sus conocimientos dentro de las reglamentaciones y normativa de los distintos ritos de la Iglesia. Dada la extraordinaria difusión que alcanzó esta obra, su recuerdo lo traen numerosos cronistas tanto de la orden seráfica como de las mas importantes biobibliografías; sin embargo, entre todos apenas pueden aportar nuevos datos biográficos a la ya de por si flaca reseña que le dedicó Latassa. Unicamente el manuscrito de Vallés y Assensio con la consulta del citado texto que escribió, nos va a permitir añadir alguna noticia mas en torno a este religioso.

La reforma del Misal Romano

Nació Juan Alcocer en Burbáguena, y si tenemos en cuenta que la profesión religiosa la hizo en la Regular Observancia de la orden de San Francisco el 30 de octubre de 1583, deberemos situar su nacimiento hacia el año 1565. Hijo por tanto de la seráfica provincia de Aragón, según Latassa "en sus estudios se distinguió en los de Ritos, y Ceremonias Eclesiásticas, de que tubo sabios conocimientos". Murió en 1656 en el mismo convento de Zaragoza en el que había profesado.

Dentro de las dificultades que nos ha ocasionado la traducción latina de Vallés, mas por lo enrevesado de la caligrafía que por la propia dificultad del texto, podemos entrever que compuso primero un tratado completo de (citamos literal): "CONFESSONARIUM, SEU INSTRUCTIONEM PAENITENTIUM. CONDUVA", el año 1592. Citado por los mas antiguos bibliófilos y cronistas franciscanos como Waddingo y Nicolás Antonio, no se ponen éstos de acuerdo sobre si el tratado penitencial lo escribió el franciscano de Burbáguena o bien hay que atribuirlo a un Francisco Alcocer o incluso Juan Francisco Alcocer. Si ellos tuvieron en aquellos años estas dudas, nosotros deberemos limitarnos a dejarlas aquí planteadas, bien que insistiendo en la posibilidad de que el tal libro se deba a la mano del burbaguenero.

El que no hay ninguna duda que si redactó fue el muy conocido y divulgado "CEREMONIAL DE LA MISA, EN EL QUAL SE PONEN TODAS LAS RÚBRICAS GENERALES, Y ALGUNAS PARTICULARES DEL MISSAL ROMANO QUE DIUULGÓ PIO V, Y MANDÓ RECONOCER CLEMENTE VIII, CON ADUERTENCIAS Y RESOLUCIONES DE MUCHAS DUDAS QUE SE PUEDEN OFRECER". Dirigido al "Santissimo Sacramento del Altar", fue publicado por primera vez en Zaragoza por Angelo Tavanum en 1607; un ejemplar de esta edición hemos consultado en la Biblioteca de la Universidad de Zaragoza (sig. D-62-52), encuadernado en pergamino, lleva la portada a dos tintas y consta de 10 páginas de preámbulos, 407 de texto y 12 finales, todas en 8º.

De la importancia y trascendencia de esta obra habla a las claras el número de reediciones que mereció, y que son las siguientes según hemos podido comprobar: en Madrid, en la Imprenta Real en 1609 (ejemplar en la Bib. Nacional, sig. 2/36418), 1610, 1614 y 1617; en Lérida, por L. Manescal en 1616; y en Valladolid en 1610, 1614 y 1620, la última por Jerónimo Murillo. Si bien no hay que descartar que pudiera haber sido llevada también a las planchas en otros lugares y años, como reconocía ya Latassa.

Dada la importante difusión que mereció este Misal, creemos que vale la pena detenernos un poco a repasar al menos la parte preliminar, que da comienzo con la "Aprouacion" de Domingo Villalua señalando que "muestra muy bien el Autor el grande cuydado que ha tenido de auentajarse a los demas en esta materia, y assi me parece es muy justo se le de licencia para imprimir", y que firma el 20 de junio de 1607. Antes, el 18 de febrero del mismo año, por comisión del Provincial, Fr. Diego Murillo daba a si mismo el visto bueno al texto que "me parece muy prouechoso, para que los Sacerdotes aprendan la decencia, grauedad y reuerencia, con que han de ofrecer a Dios el sacrosanto y tremendo sacrificio de la Missa", indicando de pasada que su autor ejercía por entonces como "Predicador". De la licencia del P. Provincial Fr. Martín de Aincia dada en Zaragoza el 28 de diciembre de 1606, se saca en conclusión que fue éste quien "mandó por santa obediencia" que Fr. Juan redactara el Misal.

En el ejemplar editado en 1609 en Madrid, hay además una licencia de Cristoual Nuñez de León, escribano de cámara, especificando que tasó "cada pliego de los de dicho libro a tres marauedis, y parece tener veynte y ocho pliegos, que al dicho respeto monta ochenta y quatro marauedis. Y a este precio mandaron se vendiesse, y no mas".

Después de la Dedicatoria "Al Sacrosanto Mysterio y Dino Sacramento del Altar, adora con humilde submission, y dedica su trabajo el Autor desta obra", Fr. Juan Alcocer en el "Prologo al Letor" justifica lo que pretende con su libro, y que no es otra cosa que poner al alcance de sacerdotes y religiosos las últimas modificaciones que, bajo el impulso de Clemente VIII, se llevaron a cabo en el Misal Romano en 1602, que a su vez había sido anteriormente reformado en el Concilio de Trento de 1568 por Pio V, "porque en el dicho Texto ay algunas cosas dificultosas de entender, y otras algunas se dexan de aduertir, acerca de las quales cada dia se ofrecen dudas, no me contenté con poner el dicho Texto, sino juntamente al fin de cada Rubrica añadi vna Glossa (aduirtiendo en ella mucho de lo que me parece que se puede dudar y algo de lo que a mi se me ha preguntado y todo aquello en que algunos yo he visto faltar) siguiendo al Ceremonial Romano".

Pondera la importancia que tiene el exacto cumplimiento de los pequeños detalles en todos los ritos litúrgicos, suplicando a los lectores "tengan vigilancia y cuydado en la obseruancia destas ceremonias; porque sin duda aunque ay algunas cosas en ellas que parecen muy menudas, no lo son; sino de tanta importancia, que apenas se pueden conseruar las essenciales, menospreciadas estas". Después de extenderse en sus explicaciones, concluye con estas sencillas palabras que a nosotros nos sirven para dar por cerrado este estudio:

"Yo lo seré (premiado) de los que esta obrilla leyeren, en que la reciban con la voluntad y beneuolencia con que se ofrece, y con que se guarde lo que contiene. La qual someto a la correcion de la santa madre Iglesia, y a la caritatiua de todos los Letores".


Bibliografía

  • Jaime Lorén, José María y Jaime Gómez, José (2008): Catálogo de personalidades destacadas del valle del Jiloca. Publicación electrónica [Descarga del texto]
  • Biografía eclesiástica completa ... (1848): Madrid-Barcelona, t. I, pp. 360
  • ESPASA-CALPE, ED.: Alcocer, Juan. Enciclopedia Universal Ilustrada Europea Americana. Barcelona, t. IV, pp. 282
  • JIMÉNEZ CATALÁN, M. (1929): Ensayo de una tipografía zaragozana del siglo XVII. Zaragoza, pp. 91.
  • LATASSA Y ORTÍN, F. (1809): Biblioteca Nueva de los escritores aragoneses. Pamplona, t. III, pp. 233-234
  • PALAU DULCET, A.: Manual del librero Hispano-Americano. Barcelona, t. I
  • VALLÉS ET ASSENSIO, F. (1722): Nova et vetera S. Provinciae Aragoniae observantiae S.P.N.S. Francisci. Manuscrito, pp. 269-270



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