Benedicto Latorre, Juan

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Nacido en Monreal del Campo (hacia 1860).

Gracias a las publicaciones y a la correspondencia de su colega y amigo Carlos Pau, conocemos algún detalle de la vida y de los trabajos del monrealero, ya que herborizaron y cazaron en muchas ocasiones juntos. Nació Juan Benedicto Latorre en Monreal del Campo en el seno de una familia de boticarios, calculamos nosotros hacia los años 60 del pasado siglo. Su padre, D. Luis, ejerció en esta villa muchísimos años, y su hermano Cándido tuvo también oficina en la vecina localidad de Caminreal. De su infancia y juventud nada sabemos, sólo que hizo la carrera de farmacia, posiblemente en Madrid, y que antes de heredar la oficina del padre en Monreal ejerció en alguna otra localidad de las inmediaciones, pues repasando las páginas de La Asociación, primera revista turolense de las ciencias médicas, su nombre aparece de pasada en algunos listados, que nos permiten precisar que en marzo de 1887 ejercía la farmacia en la vecina localidad de Visiedo.

Colecciones de plantas

Sus primeras herborizaciones tuvieron lugar en las proximidades de su pueblo natal, para después, poco a poco, ampliar el horizonte de sus trabajos hacia la provincia de Guadalajara y hacia la capital de Teruel. Siguiendo las indicaciones del propio Zapater, Benedicto se puso enseguida en contacto con el farmacéutico y botánico segorbino Carlos Pau, sobre finales de 1894, ya entonces una auténtica autoridad en el tema botánico.

No debían ser malos los trabajos que venía haciendo el de Monreal, pues su colega de Segorbe, consciente del valor de las recolecciones que le enviaba, y haciendo gala una vez más de su probidez bibliográfica, no tardó en publicar aquéllos en las Actas de la Sociedad Española de Historia Natural en los artículos siguientes:

  • “Plantas recogidas por Don Juan Benedicto, farmacéutico de Monreal del Campo, según muestras remitidas por él mismo”. La nota remitida por Pau fue leída en la sesión de la Academia del 6 de febrero de 1895, apenas mes y medio después del que posiblemente fue el primer contacto epistolar entre los naturalistas. Vale la pena, para conocer la extraordinaria categoría humana de estos boticarios, conocer las primeras frases de la comunicación: “Sin autorización de su colector, más aún, negándome el permiso, que es más grave, me determiné a publicar los nombres de las especies vegetales a que pertenecen las formas recibidas. Perdone el amigo y compañero no respete su modestia; paréceme que el trabajador no debe ocultarse a las miradas de las gentes. Continuando, digo, que inferir la publicación de la presente lista sería perjudicial, tanto por la importancia de algunas muestras como por su novedad. Además, podíanseme extraviar las notas tomadas, pues en mi herbario no están representadas todas, y también el día de mañana, hasta sin querer, pudiera usurpar alguna noticia o descubrimiento que en justicia pertenece al Sr. Benedicto”.

Las plantas proceden de la provincia de Guadalajara de los lugares de Alustante, Pedregal, Setiles y El Pobo, donde recoge un total de 38 formas botánicas con su correspondiente nombre científico; y de la provincia de Teruel de los términos de Monreal del Campo, Ojos Negros y Rubielos de la Cérida, con un total de 348 hierbas, a las que hay que añadir otras 70 procedentes de Baños de Segura. Termina el artículo con una serie de conclusiones que saca Pau de las especies recogidas por su amigo Benedicto, varias de éllas desconocidas para la flora de Aragón.

  • “Plantas de las cercanías de Teruel, recogidas por Don Juan Benedicto, farmacéutico de Monreal del Campo (1891-1893)”. Llama la atención el interés de Pau por concretar, en esta ocasión, la época de las recolecciones del monrealero entre los años señalados, lo que nos informa que para entonces Benedicto ya era un buen aficionado a la botánica. De todas formas el motivo de esta concreción pronto lo veremos. Por su interés entresacamos algunos párrafos de la introducción de Pau: “Son tan escasos los estudios que en España se publican referentes a nuestra flora, que sería una falta dejar sin dar a conocer datos tan importantes como los que proporcionan las interesantísimas recolecciones del Sr. Benedicto; y ya que por los consejos de mi buen amigo D. Bernardo Zapater he tenido la fortuna de que caigan en mis manos, me permito publicarlos deseoso de que los trabajos, fatigas y desvelos del Sr. Benedicto no puedan caer en el olvido sin dejar huella en la historia de la botánica patria”.

Sigue la lista de 248 plantas con sus respectivos nombres botánicos, sin especificar el lugar de origen, y a continuación van las consideraciones de Carlos Pau sobre algunas formas raras, donde dice que en varias especies es Benedicto el primero en descubrirlas para la flora de Aragón:

Queda aquí de relieve el interés de Pau por concretar la fecha de los trabajos botánicos de su amigo, ligeramente anteriores de los que posteriormente realizó en esta misma zona el botánico francés Reverchón, para atribuirle con toda justicia el mérito de sus hallazgos y su preeminencia sobre éste.

Su relación con Carlos Pau Español

Sabemos que Juan Benedicto inició sus trabajos botánicos colaborando con Bernardo Zapater para, enseguida, hacerlo con Carlos Pau Español. Pero también debió intercambiar plantas y experiencias con otros naturalistas turolenses como Pardo Sastrón, Loscos, o el padre jesuita Longinos Navás, tal como parece desprenderse de la carta de éste último a Pau, el 3 de abril de 1902, con motivo del homenaje que la Sociedad Aragonesa de Ciencias Naturales tributó a su primer director D. José Pardo con motivo de su 80 cumpleaños, y que se plasmó en un número especial de El Monitor de la Farmacia. Dice así: “Almagro, Benedicto y Badal nada han dicho y parece extraño, pues Pardo contaba con ellos. Éste cumplirá 80 años el 15 del presente y la Sociedad le felicitará. Lo agradecerá si Vd. lo hace separadamente”.

En cuanto a su pertenencia a las sociedades naturalistas de la época, consultadas las actas y boletines de la Real Academia de Historia Natural, comprobamos que fue miembro activo desde 1894 hasta 1812, ignorando porqué dejó de pertenecer en 1813. En las sucesivas listas de asociados que anualmente publicaban, figura Benedicto como especialista en Botánica y Moluscos terrestres. Es decir, que así mismo se sentía atraído por esta rama de la Zoología.

Cuando en 1902 se fundó en Zaragoza la Sociedad Aragonesa de Ciencias Naturales, D. Juan fue uno de los socios fundadores, hasta 1813 figurará en los listados de consocios. Parece ser pues que para entonces había dejado ya de sentirse atraído por los estudios naturalísticos. Con lo que, en principio, hay que situar su etapa activa entre 1891 y 1913.

En el Jardín Botánico de Barcelona se conservan 31 cartas de Juan Benedicto Latorre, todas ellas enviadas desde Monreal del Campo excepto las dos últimas. La primera lleva la fecha del 21 de diciembre de 1894, y la última la del 21 de mayo de 1926. Es decir que entre ellas transcurrieron sobre 32 años, pero repartidas de forma muy desigual como vamos a ver.

Podemos apreciar en primera instancia una etapa de intensísima relación epistolar, en el periodo que va desde el primer envío a fines de 1894 hasta precisamente el 1 de enero de 1897, tiempo en el que salen 22 cartas. Osea que en prácticamente los dos años 1895 y 1896 remite el 70 % de las cartas. Hasta el punto es abundante el cruce de misivas, que en ambos años es Benedicto el corresponsal más activo, al menos mandando cartas. Las nueve restantes tienen una distribución mucho más irregular, una en 1900 de pésame, cuatro en 1902, y otra cada uno de estos otros años: 1903, 1913, 1914 y 1926.

Repasando las cartas, vemos que en los años 1894-96 realizó Benedicto una intensa actividad botánica, con abundantes excursiones y herborizaciones por la zona. Fruto de las mismas serían las colecciones que enviaba a Segorbe, más o menos estudiadas de antemano, pero a la espera siempre del análisis definitivo de Pau, que las devolvería con los listados ya comprobados mientras enviaba a su vez a la Sociedad Española de Historia Natural los escritos científicos sobre las mismas colecciones. Parece también fuera de duda la relación que debió mantener con Doroteo Almagro Sevilla, aficionado asimismo a los asuntos botánicos y corresponsal de Pau, al menos durante los años que éste ejerció como veterinario en la vecina localidad de Blancas o en Calamocha. Es evidente igualmente que su casa sirvió como punto de apoyo logístico, para envíos de papel de herbario para las recolecciones que preparaba el mismo Benedicto o para las muestras que tomaba el propio Pau, así como de lugar de descanso en las excursiones de éste por la zona. En este sentido resultan significativas las cartas en la primavera y principio del verano de 1802, que sin duda sirvieron para preparar la campaña de agosto de ese año por la serranía de Albarracín.

Parece evidente que cuando el segorbino dé por suficientemente estudiadas estas áreas turolenses y dirija los pasos de sus pesquisas botánicas por otras zonas más lejanas, las relaciones con Benedicto declinen, lo que sin duda debió de coincidir con un enfriamiento en las ansias naturalísticas de éste último, que parecen volver a resurgir muchos años después, como se ve por la última carta.

Y aquí perdemos ya todo rastro de este personaje. Años más después, cuando en la II Reunión de Botánica Peninsular en la tarde del 26 de junio de 1955 se celebre en Teruel un acto académico en homenaje a los naturalistas turolenses que, entre finales del siglo XIX y comienzos del XX, pusieron a tan alto nivel el pabellón de la ciencia provincial por sus estudios e investigaciones, uno de ellos fue precisamente D. Juan Benedicto Latorre, el farmacéutico de Monreal del Campo.

Bibliografía