Bernad de San Joaquín, Manuel

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Lector de Retórica en la Escuela Pía Aragonesa (Navarrete del Río, 1764-1825).

Apenas dos historiadores escolapios han anotado para la posteridad algunos datos biográficos de este religioso que, de todos sus escritos, llevó a la imprenta un pequeño libro que hasta hoy hemos buscado infructuosamente, y que, caso de tener la fortuna de hallarlo en alguna biblioteca, nos permitirá ampliar estos comentarios que forzosamente resultarán aquí bastante breves.


"... de no menor ingenio y aplicación"

De la linajuda familia Bernad, en Navarrete del Río vio la primera luz este Manuel Bernad el 18 de abril de 1764. Con apenas quince años de edad, marchó al noviciado de Peralta de la Sal donde tomó el hábito de la Escuela Pía el 6 de enero de 1780, profesando en el mismo centro idéntico día y mes de 1782 con el nombre de P. Manuel Bernad de San Joaquín. Significar aquí, que el P. Lasalde da como fecha de su nacimiento y de profesión de los votos religiosos los años 1763 y 1779 respectivamente. El hecho de la mayor concreción que encontramos en el trabajo de López-Navío, nos hace confiar mas en la propuesta de éste último.

Ya en sus primeros estudios se distinguió por su claro ingenio y, concluídos los de Filosofía y Teología, fue destinado a enseñar Gramática latina y Retórica por varios colegios escolapios, recalando finalmente en Daroca, "donde adquirió mucho crédito por los resultados que obtuvo en la enseñanza y por los exámenes públicos que tuvo en 1804". Impresos en Zaragoza ese mismo año bajo el título de "EJERCICIOS LITERARIOS", contienen un bello discurso suyo conocido como "DE DAROCENSIUM LAUDIBUS".

Según sus exégetas, el P. Bernad "Era de ánimo manso y de suaves costumbres, y de no menor ingenio y aplicación". En este sentido resulta muy significativo el hecho de que, contraviniendo la norma escolapia de que los nuevos maestros se iniciasen siempre en las clases de párvulos, el de Navarrete, dadas sus grandes cualidades pedagógicas, debutase directamente enseñando la Gramática sin pasar por las clases inferiores.

En la ciudad de los Corporales ejerció durante muchos años su magisterio preparando concienzudamente a sucesivas promociones de alumnos, y adquiriendo "gran honor para sí, para la Orden y entre los de fuera de Casa". Trasladado a Peralta de la Sal, allí ejerció primero como Vicerrector y mas tarde, entre 1814 y 1823, como Rector. A pesar de los tiempos difíciles con la guerra de la Independencia recién concluída, levantó el colegio tanto espiritual como materialmente, estando además siempre dispuesto a "escuchar las confesiones de los fieles". Con el cargo de vicerrector pasó a Alcañiz, donde padeció unas fiebres intermitentes muy rebeldes que lo dejaron extenuado, hasta el punto que una erisipela le quitó la vida el 18 de noviembre de 1825, cuando se encontraba en pleno uso de sus sentidos y después de haber recibido los últimos sacramentos.

Bibliografía

  • Jaime Lorén, José María y Jaime Gómez, José (2008): Catálogo de personalidades destacadas del valle del Jiloca. Publicación electrónica [Descarga del texto]
  • LASALDE, C.: Historia literaria de las Escuelas Pías. t. II, pp. 194-195
  • LOPEZ-NAVIO, J. (1983): Bernad, Manuel. Diccionario Enciclopédico Escolapio. Salamanca, t. II