Combates en la venta del Diablo (Portalrubio)

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Los nacionales ocupan la localidad de Vivel del Río el 21/02/1937. Heraldo
Los nacionales ocupan la localidad de Vivel del Río el 21/02/1937. Heraldo

En los primeros meses de la Guerra Civil las milicias republicanas asentadas en las Cuencas Mineras turolenses intentaron cortar las comunicaciones entre Teruel, Calatayud y Zaragoza, para aislar el valle del Jiloca y Teruel.

La localidad de Vivel del Río y la Venta del Diablo de Portalrubio se convirtieron en dos posiciones anheladas por republicanos y franquistas, pues desde aquí se controlaban las principales comunicaciones entre las Cuencas Mineras, el valle del Jiloca, el Alfambra, el Campo de Visiedo y Teruel. Entre septiembre de 1936 y febrero de 1937 ambos combatientes lucharon denodadamente por controlarlos.

El avance republicano (septiembre-octubre de 1936)

El 20 de septiembre se produce el avance de una columna republicana, la Macía-Companys, procedente de Utrillas que comienza a atacar Torre los Negros, Fuenferrada y Villanueva del Rebollar. Parece ser que este ataque quería abrir un nuevo frente y descongestionar el ataque franquista a Madrid. Consigue fortalecerse en la Venta del Diablo, entre Torre los Negros y Vivel, además de adueñarse de las localidades de Portalrubio, Pancrudo, Alpeñés y todo el Campo de Visiedo.

Para frenar el avance republicano, el día 21 de septiembre llegaron refuerzos procedentes de Calamocha (un centenar de voluntarios agrupados en una bandera falangista), junto con sesenta hombres de infantería procedentes de Calatayud y dos docenas de guardias civiles, realizando un contrataque entre Villanueva del Rebollar, Vivel del Río y Portalrubio. Las tropas franquistas eran muy limitadas en estos meses, pero consiguieron reclutar a numerosos voluntarios. Estaban armadas con fusiles y unas pocas ametralladoras. Consiguieron detener el avance republicano hacia el valle del Jiloca en la rambla del Tejar de Torre los Negros, donde estaba la posición que defendía a las tropas franquistas asentadas en el pueblo, protegida por el parapeto de los Cabezos, como segunda línea de avanzada. Para evitar futuras sorpresas fortificaron algunos cabezos cercanos de Torre los Negros y Villanueva del Rebollar y, más cerca del valle del Jiloca, construyeron trincheras cerca de Caminreal por si se rompía el frente.

En el mes de octubre continuaron los ataques contra Torre los Negros. Un día consiguieron entrar los republicanos en esta localidad, pero fueron desalojados horas después, dejando muchos muertos y material de toda clase. El 24 de octubre vuelven a concentrar numerosas tropas en la Venta del Diablo para lanzar un nuevo ataque contra el valle del Jiloca. Contaron incluso con un camión blindado con dos ametralladoras. Nuevamente, los franquista desplazan tropas voluntarias desde Calamocha y guardias civiles a Villanueva del Rebollar para frenar el ataque.

Ni las tropas y voluntarios franquistas ni los republicanos asentados en Utrillas poseían grandes efectivos, ni mucho menos piezas de artillería ni ametralladoras, lo que impedía pasar a la ofensiva. Los republicanos se contentaron con fortificarse en la Venta del Diablo (Portalrubio) y en El Trapecio (Vivel del Río), controlando las dos principales carreteras que unían las Cuencas Mineras con el valle del Jiloca.

El ataque franquista (febrero de 1937)

Los días 16 y 17 de febrero de 1937 el ferrocarril permitió desplazar hasta Calamocha numerosos carros de combate, ametralladoras, armas contracarros y soldados procedentes de Zaragoza. Con estas tropas lanzaron una ofensiva para recuperar El Trapecio, la venta del Diablo, y las localidades de Vivel del Río y Fuenferrada. El ataque, de una cierta envergadura, muestra la capacidad de las tropas franquistas para desplazar en poco tiempo numerosos contingentes, consiguiendo una superioridad aplastante en un punto concreto.

Los milicianos catalanes de Macía-Companys contaban con menos de 2.000 milicianos controlando un frente muy amplio, con numerosos refugios y triple línea de alambradas, y dos baterías de montaña.

Los franquistas organizaron tres columnas al mando del teniente coronel Mariñas Gallego. A primeras horas del 18 de febrero se inicia el ataque por la carretera de Villanueva del Rebollar por parte del Tercio Sanjurjo y el Tercio Azul, de guardias de asalto, cortando en un primer momento las comunicaciones entre Vivel del Río y Segura. Al día siguiente se lanza un fuerte bombardeo de las posiciones republicanas, lo que provoca la ruptura del frente, la ocupación de El Trapecio y el avance de los nacionales hasta Vivel.

El 20 de febrero se continúan los combates. Los nacionales llegan hasta Fuencerrada y las posiciones de La Cuesta, que cerraba la carretera de Teruel y aislaba relativamente la posición republicana de La Venta del Diablo, que resiste duramente.

Los republicanos tuvieron que recurrir a dos batallones de la división Jubert y otros dos de la Carlos Marx, así como dos baterías de montaña. El 22 y 23 de febrero estas tropas iniciaron un contraataque hacia Vivel del Río, pero fueron rechazadas con muchas bajas. No pudieron recibir más refuerzos, pues los franquistas atacaron los mismos días Almonacid de la Cubla y Villalba Baja, para retener a las tropas concentradas en Belchite y Teruel.

La batalla terminaría 1 de marzo con la toma del pueblo de Portalrubio y las últimas posiciones que resistían en La Venta del Diablo. El control de estas posiciones permitió a los franquistas controlar las alturas de la Sierra, proteger el valle del Jiloca y vigilar las comunicaciones con las Cuencas Mineras.

Las pérdidas republicanas fueron enormes: 500 muertos, 400 fusiles, 30 ametralladoras y más de 300.000 cartuchos. Además, perdieron la comunicación de la zona de las Cuencas Mineras con el valle del Pancrudo y el Campo de Visiedo, por donde en febrero de 1938 los franquistas mandarán sus tropas para la batalla del Alfambra.

Bibliografía

  • Maldonado Moya, José M. (2007): El frente de Aragón. La Guerra Civil en Aragón, 1936-1938. Zaragoza, Mira.
  • Martínez Barrado, José Antonio (1938): Cómo se creó una bandera de falange. Zaragoza, p. 35-44. [Texto completo]
  • Martínez de Baños Carrillo, Fernando, coord. (2004): Guerra Civil. Aragón. Zaragoza, Delsan, pág. 304
  • Solano Sanmiguel, Valentín (2006): Guerra Civil. Aragón: Teruel. Zaragoza, Delsan, pág. 83-91