Corpus (Bañón)

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Para el Corpus en Bañón se hacía procesión y se montaban altares en las calles.

Antaño se hacía un único altar en la replaceta o Plaza Baja, en la puerta de la casa de Dorotea Blasco. Ponían un lienzo o cuadro que se sacaba de casa de la María Simón, lo decoraban con macetas, velas y sábanas blancas. Más tarde se pusieron dos altares, se mantuvo ese y se puso otro más en la plaza, en la puerta de casa de Valero Polo. La procesión con la custodia partía de la iglesia, era portada por el cura, que a su vez se protegía con el palio portado por los del ayuntamiento. Las chicas echaban flores a su paso y se recorrían los dos altares para finalmente volver a la iglesia.

Durante la misa se hacía una especie de representación teatralizada en la que el sacristán hacía aparecer la custodia de detrás de un trampantojo visual, que se elevaba con unas cuerdas, y dejaba a la vista el copón y el altar.

La octava del Corpus

Para la octava se vestía el pairón de la Virgen del Pilar. Se trata de una ceremonia o acto religioso bastante particular y especial en el que el peirón de la Virgen del Pilar adquiere un exclusivo papel y que se llevaba a cabo en Bañón en correspondencia con la festividad del Corpus Christi y con una de las muchas tradiciones eucarísticas sobre el Santísimo Sacramento que se han conservado hasta determinada época en tierras aragonesas.

El Corpus es una fiesta que se celebra siempre en jueves –como dice la tradición “Tres días hay en el año que relumbran más que el sol: Jueves Santo, Corpus Christi y la Ascensión”– y el jueves siguiente al Corpus se celebraba la Octava, denominada así porque es ocho semanas después de Semana Santa. Se trata de una tradición que podría tener raíces antiguas, ya que estas prácticas relacionadas con el Corpus en general pertenecen a dos épocas, una de ellas al siglo XIV, relacionada con las prácticas consiguientes a la difusión del milagro de los Sagrados Corporales de Daroca, y otras al siglo XVI, relacionadas con la renovación de las devociones producida por la creación de la cofradía de la Hermandad del Santísimo Sacramento, en 1508, por bula del papa Julio II.

Esta cofradía cobró mucha fuerza, sobretodo en Zaragoza, popularizándose las devociones de la “Estación al Santísimo”, las solemnes procesiones con el Corpus Christi y las denominadas “Cuarenta horas” durante las que el Santísimo se hallaba expuesto.

El caso de la octava de Bañón, cabría pensar que se relaciona con las tradiciones citadas para el siglo XVI, en concreto con la denominada de las “Cuarenta horas”. Eso podría indicar el hecho de usar un despertador con una musiquilla sonando como uno de los elementos más característicos del ritual. Se ha rescatado una información muy interesante que relaciona esta tradición de la octava con las denominadas Capellanías, entendidas como fundaciones en las que ciertos bienes quedan sujetos al cumplimiento de misas y otras cargas pías.