Diferencia entre revisiones de «Corral Azlor, Juana»

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Revisión actual del 19:12 5 sep 2008

La fundadora y promotora del Hospital -y por tanto del Patronato de San José, administrador del mismo- fue Juana del Corral y Azlor Eguía y Villavicencio, emparentada directamente con los marqueses de Narros, que en testamento otorgado el 27 de septiembre de 1855 dispuso: “Que del remanente de mis bienes se haga y se dote en este pueblo de Monreal del Campo para asilo de los hijos pobres del mismo un Hospital cuya construcción y arreglo será solo de mi marido para lo cual le doy las más amplias facultades...”.

Posteriormente planteaba la continuidad o posible interrupción de su proyecto: “Más si éste muriese sin haberlo construido y planteado, le sucederán con iguales facultades el Párroco, el Alcalde y Síndico que son y serán de este pueblo ...”. Con estas disposiciones la testadora designaba ya los patrones -y, por tanto fundadores del Patronato- que regirían la institución creada: “A los cuales cuatro y para después de los días de mi marido... nombro directores de dicho Hospital y administradores de todos sus bienes, en la forma y modo que mejor les parezca; pero procurando siempre sus mejoras y aumento para que así se llenen mejor mis deseos de subvenir a la humanidad doliente”. Están claros los deseos altruistas y de auxilio de los “pobres” de la creadora de la nueva Fundación, que falleció el 11 de septiembre de 1855, con lo que sus propósitos no fueron una realidad, de momento.

Su marido, Joaquín Gonzalo de Liria y Salvador, hombre acaudalado y de linaje noble con residencia en Monreal del Campo, decidió continuar la obra de su esposa y en 1877, en su testamento señalaba que : “En la actualidad no puede fundarse [el Hospital] porque para ello habría que amortizar bienes contra lo dispuesto por las leyes vigentes; creo que se cumple su voluntad e intención de su herencia dedicando una cantidad a obras piadosas de caridad según dejó indicado”, que en este caso alcanzaban los “cuatro mil duros”, y dejaba escrito “Que se invertirán en obras de beneficencia y caridad a discreción y voluntad del prelado que entonces fuere de esta Diócesis de Zaragoza”. No obstante, el testador apoyaba la idea de su primera mujer: “Ello no obstante si cuando llegue el caso las leyes y las circunstancias consintieren la fundación de dicho hospital para niños pobres que así se haga conforme a la voluntad de la precitada mi esposa”.

Tras la muerte, dejó establecido en su testamento que de sus propiedades y de sus bienes se separasen las cantidades necesarias para que se cumpliesen los deseos de la fundadora. Su segunda esposa, Bárbara Jordana y Oset, con la que se había casado en 1869, manifestó en 1880, ante el Párroco de Monreal del Campo y varios testigos: “que no entregaría cantidad alguna de no ser impelida por tribunal correspondiente...” para la construcción del Hospital. La Junta de Patronos, ante esta negativa rotunda, decidió entablar una demanda ante tribunal ordinario con el apoyo del Ayuntamiento, que acordó costear con fondos municipales los gastos necesarios del litigio.

El 1 de enero de 1882 murió la demandada antes de celebrarse el juicio, pasando el usufructo de su patrimonio a su sobrina Ricarda Gonzalo de Liria. Ésta, apoyada por su marido Victorino Aquavera, aceptó los deberes que pesaban sobre la herencia. De nuevo tomó fuerza la creación del Hospital, ya que se convino en dar, en septiembre de 1884, “siete mil duros” para la creación del centro. El 10 de mayo de 1886, tras más de un año de obras, se dio por terminada la obra del edificio, construido por Tiburcio Alonso, albañil de Molina de Aragón. A partir de entonces, se elaboró un reglamento para el gobierno económico y administrativo de la recién creada institución y se nombraron a los primeros “hospitaleros” que fueron Roque Larred y su esposa Ignacia Yuste, siendo la primera enferma acogida María Martín. Desde sus inicios los internos eran atendidos por las Religiosas del Amor de Dios, que permanecieron hasta 1933, cuando marcharon de Monreal del Campo durante la Segunda República. Los bienes que dedicaron para financiar el Hospital eran las rentas procedentes de las propiedades siguientes: en Monreal del Campo 73 hectáreas en la partida de Ruecas (más una masía con paridera, corral, pajar y era), en Barrachina 46 has. (de ellas, cerca de 15 de regadío) y en el Pobo de Dueñas 48 has.

Durante la Guerra Civil el edificio sirvió para hospital militar y posteriormente pasó a utilizarse para distintos usos de carácter público como sede provisional del Ayuntamiento, aulas de las escuelas, oficinas de la Antigua Extensión Agraria, Consultorio médico, sede de la Asociación Cultural Giloca, cuartel de la Guardia Civil, etc. Durante varios años el Patronato de San José invirtió parte de los recursos en la puesta en marcha y funcionamiento de la primera guardería (llamada la Ballena Azul) de Monreal del Campo. Últimamente se ha reconvertido y sus locales se dedican a residencia y centro de día de la tercera edad.


Bibliografía