Ermitas

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Las Ermitas están presentes en todas las localidades. Es frecuente que incluso sean varias las que podemos encontrar en una población. De algunas apenas queda el recuerdo o unos pocos muros derruidos. En otras ocasiones, por suerte, están abiertas al culto y en aceptable estado de conservación. Entre aquellas de las que aquí se presenta documentación podemos establecer una doble clasificación elemental, atendiendo a su zona de influencia.

Por una parte estarían las Ermitas de ámbito local. Suelen ser de reducido tamaño. Con frecuencia se trata de un edificio de planta cuadrada, cubierto por un cúpula sin linterna, tejado a cuatro aguas y sin más iluminación que la que procede de la puerta de entrada (S. Pascual y V. de los Dolores en Blancas). En ocasiones hay tejado a dos aguas (S. Ramón de Fuentes Claras, del Cristo de la Agonía en Lechago).

Un caso particular es el de las Ermitas situadas sobre un arco, bajo el que transcurre una calle, a modo de Ermita-puerta de acceso a la localidad. En la comarca del Jiloca no son habituales, pero sí tenemos noticias sobre la de la V. de la Aliaga en Muniesa. También hay algunas que presentan unas mayores dimensiones y pretensiones artísticas, con edificios de una nave con varios tramos y cúpula en el crucero (V. del Rosario o de Entrambasaguas en Luco, V. de los Olmos en Tornos, V. del Moral en El Poyo del Cid). En la V. del Castillo de Aguatón no hay crucero sino un ábside semicircular al interior. En ocasiones se construyó un templo de tres naves como en la de Stª. Quiteria de Huesa del Común o la de los Santos de Villahermosa.

Un caso especial es el de las Ermitas de planta de cruz griega, con cúpula y brazos semicirculares o poligonales (San Roque de Loscos, Sepulcro de Lagueruela). A este grupo se le puede sumar, la de Stª. Ana de Cucalón. Sin duda hay que ponerlas en relación con otras similares, aunque más complejas, de Belchite o Moyuela y otras localidades cercanas.

El segundo grupo de Ermitas es el que corresponde a las de ámbito comarcal a las que peregrinaba la población de varias localidades encuadrada en cofradías dotadas de más medios económicos. Se trata de edificios de mayores dimensiones y pretensiones artísticas. Algunas presentan una gran nave con varios tramos ( V. de la Carrasca en Blancas), o con cúpula en el crucero (V. de las Cuevas en Caminreal, V. de la Silla en Fonfría). También se encuentran Ermitas de tres naves como la de la V. de la Aliaga de Cortes de Aragón.

En general se suelen construir con mampostería y ladrillo, no abundando la construcción de sillería. Muchas de las actuales Ermitas sustituyen a otras anteriores por lo que se conservan pocas de época gótica. Un caso singular, a este respecto, es la dedicada a la V. de la Carrasca de Blancas, donde no se derribó la antigua y se optó por edificar al lado una nueva a partir de 1747.

En cuanto a su financiación y titularidad se observan diferencias respecto a las Iglesias Parroquia les. Algunas son de propiedad particular (San Martín del Río, Armillas, Fuentes Claras, Blancas). La mayoría de ellas son construidas y mantenidas por las Cofradías titulares o el Concejo. Para su construcción no se suele utilizar la Primicia sino que son las limosnas de los fieles la principal fuente de financiación. Cuando se trata de devociones de gran arraigo, suelen contar con varias fincas cuyos frutos están destinados al mantenimiento de la Ermita y a su dotación. En las visitas pastorales se hacen frecuentes mandatos, dirigidos a los “Patronos de la Ermita”, en los que se les ordena que acudan con rapidez a las reparaciones precisas o que completen la dotación necesaria. El Arzobispado siempre se reservó, no obstante, la concesión de licencia para el culto tras la construcción, y ejercía una vigilancia sobre ellas al igual que sobre las Iglesias Parroquiales.

Otras ermitas con mucha devoción en el valle del Jiloca, de las que tenemos menos documentación histórica, son las siguientes: Ermita de San Mamés y ermita de la Virgen de los Mártires en Murero, la Virgen de la Sierra en Herrera de los Navarros, la Virgen del Rosario en Villareal del Huerva, la Virgen del Semón (llamada también de las Aguas) en Acered, la Virgen de Guialguerrero de Cubel, Santo Domingo de Silos en Embid, N. Señora del Buen Acuerdo de Gallocanta, Nuestra Señora de los Dolores de Villacadima, ermita del Cristo de Herrera de Ojos Negros.

Por desgracia, algunas de las Ermitas de las que hay documentación han desaparecido, como la Virgen de la Langosta de Alpeñés, o se encuentran en un estado lamentable. Si bien las más importantes están atendidas y cuidadas, no suele suceder lo mismo con las más alejadas de los núcleos de población.

Bibliografía

- Carreras Asensio, J.M.: Noticias sobre la construcción de iglesias en el noroeste de la provincia de Teruel (siglos XVII-XVIII). Calamocha, Centro de Estudios del Jiloca, 2003