Fuertes Sanz, Ana

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Ana Fuertes Sanz, nacida en Monreal del Campo en 1967, concibe la poesía como juego y como un deseo de expresarse. Y no anda nada descaminada, pues era el genial Ungaretti quien solía decir que el poeta es un hombre -en este caso una mujer, aunque en cuestión de sentimientos la literatura sea una- exiliado en medio de los hombres. Esa es la razón de que hombres y mujeres deseen insistentemente comunicarse. En sus reflexiones acerca del proceso de creación artística, Ana Fuertes nos cuenta que suele escribir en cualquier parte: autobuses, parques, trenes y calles. Como los naturalistas decimonónicos toma notas y las vacía en el papel.


Obras publicadas

En 1999 se da a conocer con el libro Abandono la tierra, un conjunto de poemas nacidos del sentimiento de la desgarradora ausencia que le produce la muerte de su hermano.

En los versos del libro citado reina la tristeza, tristeza romántica, lo que quiere decir que, en ellos, nunca se llega a la desesperación y sí al dolorido sentir: “Necesito las alas de la mariposa/para poder volar y ver el cielo./Pero la mariposa se ha marchado,/dijo adiós con sus alas/y cantaba algún pájaro”. Mariposas y alas -recordemos a Bécquer o a Cernuda- son deseo y esperanza: “Hoy una mariposa se ha marchado/y ha dejado en mis manos un susurro de rabia, un llanto de tristeza, y también la esperanza/de hacer florecer todo el cariño/con que regó mi vida/la mariposa blanca”. A pesar de los golpes amargos que a Ana Fuertes le da la vida -también se los daba a César Vallejo-, la poetisa apuesta por contemplarla con alegría, caminando hacia delante. Y es que en ella es posible encontrar algo tan maravilloso como amor: “Las horas me despiertan a tu lado./Me recojo la risa con los dedos/me revisto de tiempo de alegría./Me seduce el deseo de tu cuerpo,/me revive la sangre entre tu risa./Me recuerda el silencio que no estás a mi lado./Me seduce la idea de olvidarte./Mas no puedo./Regreso a tus orillas/de la mano de un tiempo que es sereno./Ilumina mi risa con tu aliento/y vísteme de vuelo”.

Abandono la tierra es una conmovedora elegía que tiene lugar en un mundo que se desmorona, un mundo de tierra fría y días helados en el que también encuentra acomodo el “ ubi sunt “, la añoranza del tiempo feliz y de los veranos infantiles: “Aquellos campos que caminé de niña/dime ahora dónde están./Dónde se esconde el beso en el ocaso,/los escondidos lirios del deseo,/los zapatos gastados./Dónde se van las horas de la tarde,/las tardes de la siesta,/las siestas del verano./El verano de un tiempo que he olvidado/del que quedan palabras en el aire,/paseos en la tarde”.

Bibliografía

  • Barreiro, Javier (2010): Diccionario de autores aragoneses contemporáneos, 1885-2005. Zaragoza, Diputación Provincial.
  • Lázaro Polo, Francisco (2006): "Los poetas de Monreal", en Historia de Monreal del Campo, Monreal, p. 295-302 [Texto completo]
Autor incluido en la

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