Gascón Baquero, Teodoro

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Teodoro gascon baquero.jpg
Autor Gascón Baquero, Teodoro
Localidad de referencia Ojos Negros
Nacimiento Ojos Negros, 1853
Defunción Madrid, 1926
Área de trabajo Ilustración. Dibujo
Obras representativas


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Farmaceútico y dibujante (Ojos Negros, 1853 - Madrid, 1926). Con idea sobre todo de salir de Zaragoza, estudió la carrera de Farmacia en Madrid donde enseguida se dio a conocer en periódicos y revistas por sus dibujos e historietas de tipo regional. Abrió botica en Azuara sin dejar de enviar sus colaboraciones a la prensa madrileña, para finalmente instalarse de forma definitiva en esta capital donde a nivel literario hizo famosos los populares "baturros de Gascón".

Cuando cualquier publicación aragonesa o española busca una ilustración que se refiera a tipos aragoneses o, por extensión, a gentes del campo, cuantas veces, y sin saberlo, recurre a los dibujos que en su día popularizó este modesto farmacéutico nacido en Ojos Negros a mediados del siglo XIX.


Primeros años

Nos cuenta Teresa Paricio Hernández, gentil informante de todo lo que tiene que ver con el pasado de Ojos Negros, que ninguno de los apellidos de nuestro personaje son característicos del pueblo ni de la zona. Esta circunstancia nos indica que su familia permaneció en este pueblo durante algunos años, durante los cuales vino al mundo Teodoro Gascón Baquero el día 31 de marzo de 1853, siendo bautizado el día siguiente tal como consta en la copia literal de la partida de bautismo que nos proporcionó también Teresa, y que, anotada en el tomo sexto del Libro de Bautismos que comienza en 1852, reproducimos a continuación. Dice así el acta:

“En la Iglesia Parroquial de Ojos Negros en primero de Abril de mil ochocientos cincuenta y tres, yo el infrascrito Rector bauticé solemnemente según lo dispuesto por la S.M. Iglesia, un niño nacido en dicho pueblo a las nueve de la noche del día antecedente, hijo legítimo de Dn. Domingo Gascón, natural de Ariño, y de Rafaela Baquero, natural de Amara. Cónyuges y vecinos de este pueblo; impúsosele por nombre Teodoro Balbino y fue su madrina su hermana Florencia Gascón natural de Alloza, a quien advertí el parentesco espiritual adquirido y la obligación de enseñarle la doctrina cristiana en defecto de sus padres. Es séptimo de este matrimonio, y son sus abuelos paternos Domingo, natural de Ejulve, y Manuela Allué, de Caspe, y maternos José y Matea Erasa naturales de Amara. Valga el arriba enmendado y sobrepuesto: en primero de Abril. Y para que todo conste lo certifico, y firmo en el sobredicho pueblo en el mencionado primero de Abril de dicho año. Florencio Luzón, Rector”.

Vemos pues como el padre es el notable cirujano Domingo Gascón Allué, natural de la localidad bajoaragonesa de Ariño, famosa entonces por sus baños, quien ejerció la cirugía por diferentes lugares de la provincia entre los que sin duda se encontraba Ojos Negros. Ya debían estar algunos años allí, pues en 1850 había nacido en la misma localidad su hermana Teodora que murió con dos años de edad, justo uno antes de que viniera al mundo Teodoro que, como vemos, heredó el nombre de la hermana difunta.

Se trataba del hijo menor de una familia muy numerosa, en la que uno de los hermanos, Domingo, fue presbítero y llegó a ser director del seminario de Belchite.

No tenemos pues dudas de que a la sombra del castillo roquero de Ojos Negros, espectador privilegiado de viejas escaramuzas fronterizas entre castellanos y aragoneses, transcurrieron los primeros años de vida del joven Teodoro Balbino, hasta que de nuevo el ejercicio profesional paterno llevó a la familia hasta la localidad zaragozana de Azuara. No tenemos noticias de que volviera alguna otra vez por el pueblo minero.

Prosigue los estudios primarios en el nuevo pueblo y, tras la conclusión del bachillerato en Zaragoza, cuando le llega la hora de elegir carrera se decide por la de Farmacia, más por salir de Zaragoza donde no existía esta facultad, que por verdadera afición a la Farmacia Galénica o a la Botánica. Y eso que algunos primos y tíos suyos ejercieron esta misma profesión. Marchó a Madrid y, mientras cursaba los primeros años de carrera, dio rienda suelta a una vieja afición que le acompañaba ya desde los años de infancia en Ojos Negros, afición que con el tiempo se convertirá en su auténtica vocación: el dibujo.

En efecto, poco tiempo después de su llegada a Madrid, comienza a darse a conocer con sus dibujos en el mundo editorial de la corte, que empieza a disputarse sus dibujos, chascarrillos, chistes e historietas gráficas, que con asombrosa fecundidad crea este estudiante de farmacia.

Son dibujos que en un principio tocan toda clase de temas, pero que poco a poco se van especializando en el género costumbrista, alcanzando un notable éxito por su disposición e ingenio para retratar la visión tópica que durante toda la parte final de la centuria decimonona se difunde de los aragoneses, un poco al socaire de los movimientos regionalistas que por entonces se manifiestan en Aragón como en otras partes de España.

La excelente acogida de su producción gráfica, hace que los últimos años de la carrera pueda costeárselos personalmente a base de los honorarios que percibe por sus dibujos en las redacciones de los periódicos de mayor tirada de Madrid que a la sazón se los diputan.


Boticario de pueblo

Con el título de licenciado en Farmacia en el bolsillo, cuelga pinceles, lápices y demás bártulos de dibujar, y decide sentar la cabeza y dejarse de fantasías artísticas. Retorna a la casa paterna de Azuara, dispuesto a labrarse un porvenir llevando a la práctica los estudios realizados. Abre una botica en el pueblo y se centra en la composición y venta de medicamentos. Pero desde Madrid las revistas reclaman con insistencia sus dibujos, y alterna el despacho de recetas con los apuntes y bocetos artísticos que periódicamente remite a la capital.

Después de dieciséis años ininterrumpidos en Azuara, pasó a Paniza donde también regentó una farmacia durante bastantes años. Incluso parece que también pudo ejercer la profesión en Alcañiz, cosa que no hemos podido precisar.

De su labor profesional por todos estos pueblos poca cosa podemos decir, acaso lo más interesante para nosotros resulte el hecho de que fruto del íntimo trato con el paisanaje, Teodoro Gascón se va empapando de esa íntima personalidad característica de las gentes del mundo rural aragonés, alguna vez hiriente y mordaz, amable y graciosa otras, y siempre con esa especie de poso zumbón y socarrón, tan frecuente en el sentir profundo de los pueblos aragoneses.

Acaso su labor como farmacéutico no haya alcanzado cotas excepcionales de brillantez, como ocurre con la inmensa mayoría de los profesionales, pero es indudable que su diario ejercicio práctico le permitió conocer de primera mano el ambiente y las gentes que constituirán su principal fuente de inspiración, que luego trasladó caricaturizada a cuentos, viñetas, historietas y chistes siempre graciosos.

Dibujante observador

Nunca fue obstáculo para Teodoro Gascón Baquero su alejamiento físico de los principales centros editoriales, para que sus chascarrillos y dibujos fueran solicitados desde las mejores revistas madrileñas.

Sus historietas y cuentos, debajo del tenue barniz cómico y caricaturesco que los rodea –a modo de dorada envoltura que atraiga la mirada de los lectores más perezosos-, oculta, lo mismo que una gragea convenientemente endulzada y coloreada por fuera, un trasfondo genuinamente aragonés y baturro en el sentido menos tópico que quepa aplicarse al término.

Sus personajes están penetrados de esa filosofía de secano entre sentenciosa y tuna, con su pizca de malicia y de ingenio chispeante, que en ocasiones hace soltar la carcajada ante el retruécano cáustico, pero que con mayor frecuencia mueve a la sonrisa por la originalidad de la salida, sabiendo mantener siempre la atención del lector.

Por eso queremos romper desde aquí una lanza en defensa de la literatura costumbrista aragonesa que, so pretexto de folclórica y reaccionaria, ha sido severa e injustamente denostada hasta fechas bien recientes, por una progresía y por una seudointelectualidad que, para imponer sus nuevos gustos estéticos y su modelo ideológico, no ha encontrado medio mejor que arremeter indiscriminadamente contra cualquier forma de literatura costumbrista. Intelectualidad que, le ha bastado arrimarse al poder y sorber largamente de los presupuestos oficiales, para hacer y bendecir lo que hasta entonces habían criticado en estos y otros autores parecidos.

Tampoco queremos negar que algunas de estas obras costumbristas puedan llegar a abusar y a desfigurar la realidad social aragonesa, pero no es menos cierto que es muy abundante lo que contiene de interés y de aprovechable.

Tenemos por ejemplo la obra de Teodoro Gascón, en la que bajo el barniz cómico y divertido, se esconden muchas veces pensamientos y ocurrencias que destilan penetración aguda, perspicacia, esa sapiencia popular que se ha ido atesorando a lo largo de los siglos, y que aflora de forma espontánea en forma de dichos acertados, sentencias, frases arrefranadas, ocurrencias graciosas que el boticario de Ojos Negros traslada con galanura y arte a sus dibujos, y que, si bien dan una visión de la realidad rural aragonesa ciertamente caricaturizada, no es menos cierto que es imprescindible para comprenderla de verdad en toda su plena dimensión.

Desde el observatorio privilegiado que siempre ha sido la rebotica rural, Teodoro Gascón levanta acta notarial de toda esa suerte de tipos y de arquetipos que tanto abunda en nuestro agro. Ningún lance chistoso o salida graciosa escapa a la mirada atenta y observadora del buen farmacéutico. Por sus dibujos desfilan en tropel heterogéneo sacristanes rapavelas, curas de escopeta y perro, pícaros trajineros, matracos de ribera y de monte, simpáticos borrachines, filósofos de secano, huertanos de “p’a judías labro”, labranchines de levita dominguera, tenderos sin escrúpulos, mediquillos de “Dios te la depare buena”, boticarios de tresillo y chocolate en mesa camilla, en fin, creemos que no existe profesión u oficio lugareño que no haya sido captado por la mirada atenta de nuestro dibujante.


Literatura de andén de ferrocarril

Es difícil, y sería interesante, establecer la cronología precisa de sus trabajos gráficos, sobre todo en los comienzos de su carrera, pues puede decirse sin exageración que Gascón dibujó siempre. Para muchos se inició formalmente en “Miscelánea Turolense”, esa gran revista que editó y repartió gratuitamente durante diez años su primo Domingo Gascón y Guimbao, en la que buena parte de los dibujos y diseños gráficos llevan su firma.

Sabemos que publicó sus viñetas en las revistas madrileñas “Vida Alegre” y “El Campo”. Cuando se fundó “Blanco y Negro” su director Torcuato Luca de Tena lo llamó y fue el primero en remunerar largamente sus dibujos. Cuando fue sustituido en la dirección por Luís Royo Villanova, se aumentó la demanda de las ilustraciones de Gascón.

Pero además de la labor ilustradora, tuvo asimismo oportunidad de ejercer el periodismo como redactor en el recién creado “Nuevo Mundo” que dirigía Perojo, circunstancia que le hará abandonar de forma definitiva la actividad farmacéutica, para dedicarse de lleno al dibujo y al periodismo. De todas formas este paso por la redacción fue bastante fugaz, pues al cabo de un año retornaba a la ilustración en “Blanco y Negro”.

De todas formas su actividad artística no se limitó en exclusiva al terreno de las publicaciones periódicas, pues sus “Historietas baturras” fueron editadas en el seno de la colección “Alegría”, ilustrando además para la misma “Cuentos aragoneses” de Eusebio Blasco, “Cuentos de mi tierra” de Castro Les, “Nuevas baturradas” de Alberto Casañal, y los “Pitorreos médico-quirúrgico-farmacéuticos” del doctor Abella. A su vez en la colección “Maravillas”, también madrileña, dibujó los “Chascarrillos baturros” de Caireles.

Por otra parte, preparó una serie de diez dibujos con destino a una colección de postales baturras que fueron comercializadas con gran éxito.

En el periodo final del siglo XIX y en las primeras décadas del XX nos encontramos con una notable producción de literatura costumbrista en todas las regiones de España, que contó a su vez con una vertiente cómica en la que se inserta la mayor parte de la producción artística de Teodoro Gascón. Son por lo general obras de pequeño formato, tipo de letra grande, profusamente ilustradas, que solía tener una excelente acogida entre las personas que buscaban pasar el rato de forma desenfadada, sin preocupaciones, que a menudo servían para amenizar las largas travesías en tren, ayudando a pasar el rato esperando los interminables enlaces, en fin, siempre en las aburridas esperas en los andenes ferroviarios. Cuando hoy hojeamos las páginas de estas modestas obritas, evocamos sin dificultad el humo de la carbonilla de aquellas formidables locomotoras de vapor que tanto debieron impregnar estas mismas páginas.

Gran difusión alcanzaron por toda España los diferentes tomos que se editaron bajo el nombre de “Cuentos baturros”, sobre la base siempre de las viñetas y dibujos de Teodoro Gascón. En los mismos se encuentra una importante contribución a favor de la divulgación del chascarrillo baturro, lo mismo que en la obra de otros aragoneses consagrados como Mariano de Cavia, Luis Royo Villanova, Agustín Peiró o Joaquín Dicenta, algunos de cuyos relatos y cuentos costumbristas se publicaron con dibujos de Gascón.

La vena artística le llevó igualmente a diseñar las portadas de varios libros y revistas. Es el caso de “Miscelánea Turolense”, editada en Madrid y distribuida gratuitamente por Domingo Gascón y Guimbao, lo mismo que hará en 1907 con el “Cancionero de los amantes de Teruel” que también editó a sus expensas este cronista turolense, con un total de quinientos pequeños poemas que los vates turolenses de la época compusieron a propósito a este tema, alguno de ellos salió de la mano del propio dibujante.

Cuando en 1920 se funda la revista “Recreo Escolar”, desde el principio incluyeron diversos dibujos de Gascón, y adquirieron además la propiedad de uno de sus libros de “Nuevos cuentos baturros”. Vemos pues como nuestro sencillo boticario, desde los lejanos años de su Ojos Negros natal hasta el ocaso de su vida, que le llegó en febrero de 1926 en Madrid, en plena actividad creativa, plasmó paisajes, realizó retratos, pintó bellas acuarelas, escribió versos y puso pie a multitud de dibujos originales, que es precisamente el terreno en el que verdaderamente destacó.

Son geniales sobre todo los dibujos que tienen como temática el costumbrismo aragonés, con su variopinta tipología. Todavía en la actualidad, frecuentemente siguen utilizándose sus viñetas para ilustrar publicaciones de temas relacionados con el Aragón y sus costumbres rurales.

Publicaciones

  • Religión y patria : relatos históricos, cuentos y leyendas / por Gregorio Mover... ; prólogo de Mário de la Sala Valdés... ; dibujos de Teodoro Gascón ; fotograbados de Escolá y Thomas. Zaragoza , Librería de Cecilio Gasca, 1894; 267 p.:il.;20 cm [Texto completo]
  • Cantares baturros : colección popular de las coplas que se cantan en Aragón / con una introducción sobre la copla argonesa por V. Castro Les ; una historieta de Gascón ; y un epílogo dedicado a los poetas aragoneses que escriben cantares. Madrid, Noticiero-Guía de Madrid, 1910; 57 p.:il.;14 cm
  • Cuadros baturros : (cuentos y chascarrillos) / por Teodoro Iriarte Reinoso ; dibujos de Gascón; Madrid, Noticiero-Guía de Madrid, entre 1911 y 1913; 52 p.:il.;14 cm
  • Chascarrillos baturros / contados por Caireles ; con dibujos de Gascón. Madrid, Administración del Noticiero-Guía de Madrid, 1905; 122 p.:il.;14 cm
  • Chascarrillos aragoneses: (Serie tercera) / contados por E.A. y B. ; cuentos y dibujos de Gascón. Madrid, Noticiero-Guía de Madrid, entre 1911 y 1913; 53 p.:il.;14 cm
  • Chascarrillos aragoneses: (Cuarta serie) / contados por Caireles, Navasal y Uvegall ; ilustraciones de Gascón. Madrid : Noticiero-Guía de Madrid, [entre 1911 y 1913]; 52 p.:il.;14 cm
  • Chascarrillos aragoneses : (Serie 8ª) / Dibujos y cuentos de Gascón. Madrid : Noticiero Guía, [s.a.]; 41 p., 1 h.:il.;14 cm
  • Cuentos aragoneses / por Eusebio Blasco ; dibujos de Gascón. Madrid, Noticiero-Guía de Madrid, entre 1902 y 1910; 2 v.:il.;18 cm
  • Cuentos aragoneses / por Eusebio Blasco, V. Castro Les y Agustín Perio (Antón Pitaco). Cuentos e ilustraciones de Gascón. Madrid, Noticiero-Guía, S.a.; 42 p., 1 h.:il.;14 cm
  • De Utebo a Zaragoza : entremés baturro / original de Alberto Casañal, con varias composiciones del mismo autor ; cuentos y dibujos de Gascón. Madrid, Noticiero-Guía de Madrid, [entre 1911 y 1913]; 57 p.:il.;14 cm
  • Nuevas baturradas: monólogos y diálogos baturros / por Alberto Casañal Shakery ; ilustraciones de Gascón. Madrid, Administración del Noticiero-Guía de Madrid, 1912; 116 p.:il.;18 cm
  • Nuevos chascarrillos baturros / Caireles ; dibujos de Gascón. Madrid, Noticiero-Guía de Madrid, [entre 1910 y 1912]; 5 v.:il.;14 cm

Bibliografía

  • Barreiro, Javier (2010): Diccionario de autores aragoneses contemporáneos, 1885-2005. Zaragoza, Diputación Provincial.
  • Jaime Lorén, José María y Jaime Gómez, José (2008): Catálogo de personalidades destacadas del valle del Jiloca. Publicación electrónica [Descarga del texto]
  • MARTÍNEZ TEJERO, V. (1981): Gascón Baquero., Teodoro. Gran Enciclopedia Aragonesa, 6, 1506. Zaragoza, Unali
  • MUNIESA CASAMAYOR, E. (1981): Teodoro Gascón Baquero. Boletín del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Zaragoza. Zaragoza


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