Leyenda del lago dorado (Monreal del Campo)

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Leyenda ambientada en Monreal del Campo.

Argumento

Cubierta la Corona de Aragón por el Compromiso de Caspe, superado el Cisma de Occidente y extendido por Francia el Galicanismo, en el año 1412 se produce un hecho inesperado en nuestro pueblo que habría de originar la pérdida de nuestro suelo como sede de la Orden de San Salvador. Sucedió que un Caballero de Monreal, el Comendador Julio Ryssell que aseguraba la defensa del Castillo de Bello, heredó un importante feudo situado en tierras de Flandes, concretamente en las inmediaciones de la ciudad de Lille.

El heredero hizo donación de este feudo a San Salvador, cuyo Maestre General aceptó el otorgamiento confiando al propio Julio Ryssell la maestranza del nuevo feudo. De este modo, Gilles de Ryssell regresó a su tierra natal, acompañado por doce caballeros monrealenses de origen francés, de los que solo me han llegado dos nombres: Rémy de Saint-Vaast y Emeri de Groslais.

Todos ellos, atendiendo a la universal cortesía de los caballeros del Temple, acordaron realizar el viaje por ruta costera, personándose en el Castillo de Peñíscola y presentando el respetuoso adiós ante la soledad del Papa aragonés Benedicto XIII, quien tras cordial onversación humana, los invitó a meditar con él algunos párrafos del Salmo 113:

“Cuando Israel salió de Egipto,

los hijos de Jacob de un pueblo

balbuciente, Judá fue santuario,

Israel fue su dominio...

En presencia del Señor se estremece la tierra,

en presencia del Dios de Jacob;

que transforma las peñas en estanques,

de pedernal en manantiales de agua...”

Se asegura por vía legendaria que, ya fuera del Castillo, asombrados por la intensidad azul del Mediterráneo, surgió un curioso comentario a la orilla de la mar, lamentando no haber traído desde Monreal un par de sacos de su buen azafrán para teñirlo de brillante color amarillo, hasta convertirlo en dorado lago. A medida que la conversación concretaba la estructura del plan y subía el tono de su practicidad, empezaron a observarse extraños movimientos del agua: Primero, en impresionante forma de abundante espuma, seguida de creciente oleaje golpeando fuertemente sobre la dura piedra de los firmes cimientos de la fortaleza.

Hasta tres días, con irregulares ritmos, permanecieron los estruendos de increíbles truenos generados por el estampido de los inmensos golpes producidos por quince mil caballitos de mar y otras poderosas especies marinas lanzadas con todas sus fuerzas contra alizaces y muros de contención. Mucho tiempo después se dio por cierto que aquella intensidad ruidosa se encaminó, aguas dulces arriba, por el caudaloso río subterráneo que entrega a la mar las cristalinas aguas que por el subsuelo de la Tierra Baja llegan como capital vertido al mar de nuestra vecindad y de nuestra cultura. Más aún, se afirma y reconoce que la sonora protesta se hizo explosiva en las proximidades de la elitista ciudad de Alcañiz, dando origen a La Estanca, sobre cuya merecida corona, Pepe Gonzalvo forjó el tambor de férrea escultura convertida en mito y conductora de los redobles en repetidas y veneradas rompidas de la hora, con las que cada año se anuncia la muerte y salvífica resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.


Bibliografía