Orrios de la Torre, Tomás

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Canónigo magistral de la Colegiata de Daroca, natural de Ferreruela de Huerva (1684 - 1759). Destaca por su obra sobre los Corporales de Daroca.

“Hemos querido, al reproducir en facsímil este librito, que el lector tuviera, desde la primera a la última página, la gozosa sensación de una descripción de la Historia del Milagro de los Corporales de Daroca ... tal como fue redactada e impresa inicialmente en 1759 ... Los datos anteriores revelan, por sí mismos, el interés y la amplia difusión de este "Compendio", con el lenguaje y estilo de entonces. Con la sencillez, casi 'notarial', de lo que ha de ser elevado' a S.M. el Rey. Con dignidad. Con responsabilidad de lo que se dice, se narra". Por estas frases con las que Jesús López Medel inicia su Epílogo a la V reimpresión de la obra, vemos ya la importancia que a lo largo de mas de dos centurias ha tenido y tiene. Efectivamente, en el campo bibliográfico no es muy frecuente encontrar libros que hayan merecido tantas ediciones, y sobre todo que después de ciento veinticinco años de la última, en un sólo año haya merecido dos mas. Ello indica por un lado su rigor en el tratamiento del tema, y por otro la permanente actualidad en el mundo eclesial del Misterio de los Corporales y por extensión del Misterio Eucarístico.

En el aspecto puramente biográfico, como suele ser habitual la colosal biblioteca de Latassa nos proporcionará los datos mas enjundiosos, pues las demás referencias que lo citen van a referirse sistemáticamente a la reseña de las sucesivas ediciones del "Compendio".

Canónigo Magistral de Daroca

Nacido en Ferreruela de Huerva en 1684, Tomás Orrios de la Torre estudió en la Universidad de Zaragoza, primero como colegial y mas tarde como rector del insigne de San Vicente Mártir. El 22 de febrero y el 3 de marzo de 1737 se licenció y doctoró respectivamente en la Facultad de Teología, de la que mas tarde fue opositor a sus cátedras. Canonista de oficio, obtuvo la Magistral de la Colegial de Daroca de cuyo arciprestazgo fue Juez subdelegado del subsidio, Escusado y "Quartadécimo", Examinador Sinodal del obispado de Albarracín, Teólogo y Examinador de la nunciatura de España, así como Comisionado por el cabildo para diversos encargos y funciones. Murió en Zaragoza el 29 de septiembre de 1759.

Con motivo del viaje que desde Barcelona a Madrid realizó en 1759 el monarca Carlos III, como manifestase su deseo de detenerse en la ciudad amurallada para adorar devótamente las Sagradas Formas, la ciudad y el cabildo entendieron que era preciso homenajear como correspondía a tan egregios visitantes, y para ello encargaron a nuestro canónigo de Ferreruela la redacción de un libro que compendiase lo que es la historia de los Corporales, cosa que debió de hacer con rapidez pues faltaba ya poco para la esperada visita real. Así se compuso el "COMPENDIO SAGRADO DE LA PEREGRINA HISTORIA DE LOS SANTÍSIMOS CORPORALES Y MISTERIO DE DAROCA, QUE EL MUY ILUSTRE CABILDO DE SU INSIGNE IGLESIA COLEGIAL CONSAGRA A LOS REALES PIES DEL PODEROSO Y MAGNÁNIMO HÉROE D. CARLOS III REY DE NAPOLES, Y DE LAS ESPAÑAS". El nombre del autor va adornado con el siguiente "curriculum": "Canónigo Magistral de la misma insigne Iglesia, del Gremio y Claustro de la Universidad de Zaragoza, opositor a sus Cátedras, Examinador Sinodal del Obispado de Albarracín, Teólogo, y Examinador de la Nunciatura, y Juez Subdelegado de las cuatro Gracias, etc.". Impreso en Zaragoza por Francisco Moreno en 1759 con 144 pp. en 8º y un retrato de Carlos III, según indica López Medel en las últimas reediciones, se hicieron también en Zaragoza otras por la Vda. de Francisco Moreno (1778 y 1791), José Mª Magallón (1860), y las últimas de 1985 y 1986 en la zaragozana imprenta Cometa a impulsos de la Caja de Ahorros y M.P. de Zaragoza, Aragón y Rioja, y de la Parroquia de la Basílica de Santa María de los Sagrados Corporales de Daroca, con diseño, índice, epílogo y nota de Jesús López Medel.

Cuando le hicimos llegar a nuestro buen amigo y gran bibliófilo Vicente Martínez Tejero un ejemplar de la última reedición, al repasar las tiradas que se mencionaban, rápidamente nos hizo saber que el poseía un volumen de una que allí no se citaba, y en efecto, al cotejar la "Bibliografía zaragozana" de Ruiz Lasala, encontramos dos ediciones mas que corresponden a 1821 y 1824, de 154 pp. en 8º, y que se hicieron en los talleres de Miguel Frauca de Zaragoza. Con lo que la cifra de reimpresiones y ediciones del "compendio Sagrado" asciende a un total de ocho, número verdaderamente importante.

Además del grabado de Carlos III que ilustra solo algunas tiradas pueden aparecer otros alusivos al Misterio, sin embargo, por lo que se refiere al texto en sí, se mantiene constante en todas junto a las correspondientes aprobaciones. Con la firma del deán, canónigos y cabildo de Daroca aparece al comienzo una salutación al Monarca, en la que se hace saber como: "pensó este cabildo, que el primer obsequio que pudiera hacer a vuestra real Magestad, despues de haber adorado Misterio tan alto, era poner en sus reales manos el librito de su admirable Historia; porque siempre el amor a los libros fue la dominante pasión de los discretos y los sabios". Allí recuerdan como con anterioridad fueron publicados dos libros sobre este mismo tema en 1635 y 1697, que gozaron respectivamente de las protecciones de Carlos I y Carlos II, lo que les movió a consagrar: "a sus reales pies esta nueva impresión y antigua Historia, que habemos procurado en la estrechez del tiempo salga a la pública luz; si no con tanto atavío y ornato como las anteriores, algo mas despejada y menos confusa, exonerándola del grave peso de reflexiones y discursos panegíricos, como agenos de su carácter".

De la Aprobación del franciscano Fr. Antonio de Lasa entresacamos por su interés estos párrafos dedicados al "Compendio Sagrado", del que: "Apenas leí su contenido, y el nombre del autor, le aprobé, porque hice juicio, que es propio de Tomás el escribir con erudición y acierto de un prodigio, que merece el mayor aplauso ... El autor en todas sus mentales producciones ha conciliado los créditos mas singulares. En los mas respetuosos púlpitos le han oido con gusto los mas doctos; y en repetidas oposiciones ha calificado como Escotista, a sus pensamientos de sutiles: pero en la presente Historia, aunque de tamaño volumen, se grangea los aplausos de hombre grande. En ella puede hallar el curioso antigüedades; el culto castizas expresiones; el historiador norma; el retórico facundia y elocuencia; el devoto afectos; y gusto todos".

Por donde vemos el enorme prestigio que gozaba como erudito y como orador sagrado. Franciscano igualmente era Fr. José Latre, a quien se encargó la segunda Aprobación de la que espigamos estas líneas que, como las anteriores, van a ayudarnos a comprender la personalidad de Tomás Orrios de la Torre y de su obra: "En la que no hay palabra, que no inflame los corazones, ni clausula, que no enardezca sagradamente las voluntades; y aunque son varias las obras, que en públicos teatros dio a luz su ingenio, ya en cátedras, ya en argumentos, y ya en púlpito; con todo, a esta por lo piadosa juzgo se le debe dar la preferencia".

Recalcar el párrafo que indica como "son varias las obras, que en públicos teatros dio a la luz su ingenio, ya en cátedras, ya en argumentos, y ya en público". Así pues, con seguridad que algunos otros escritos suyos estén olvidados por archivos o bibliotecas. Ambas aprobaciones se hacen en Zaragoza el 17 de octubre de 1759, es decir solo dieciocho días después de la muerte de D. Tomás Orrios, y contando con el buen conocimiento personal que ambos franciscanos tuvieron de él -Fr. Antonio de Lara lo tutea-, no deja de sorprendernos que en ningún momento se haga mención de su recientísimo óbito que, necesariamente le impediría ver impresa su obra. Anotar pues esta circunstancia extraña.

El libro en sí se organiza en diez capítulos, mas uno último que incluye sendas cartas al cabildo darocense de la reina Margarita de Austria, esposa de Felipe III, en los que al decir de Fr. A. de Lara: "Practica en ella la máxima de S. Isidoro; aborreciendo la superflua pomposidad de voces como sabio; y según dijo S. Próspero, ordena con tanta claridad la Historia del mas venerable Misterio, que con la propiedad de voces con que la refiere, la hace al mas ignorante inteligible. Con penetración de cuantas dudas pueden ocurrir en tan plausible continuado prodigio, refiere el autor los sucesos, para aficionar los ánimos, sin ánimo de excitar especulaciones de varios pensamientos. No gasta el tiempo en escolásticas disputas, solo anhela, que no se frustren sus ideas: estas solo se dirigen a dar al Misterio mayor culto, a la devoción nuevo incremento, a inflamar las voluntades, y a imanizar con la noticia de tan admirable prodigio los corazones".

Publicaciones

  • Compendio sagrado de la peregrina historia de los SS. Corporales y misterio de Daroca... / Tomás Orrios de la Torre. Zaragoza, Imprenta de Francisco Moreno, 1759 [Texto completo]. (Reeditado en Zaragoza: Diputación Provincial de Zaragoza, 1998).

Bibliografía

  • Jaime Lorén, José María y Jaime Gómez, José (2008): Catálogo de personalidades destacadas del valle del Jiloca. Publicación electrónica [Descarga del texto]
  • JIMÉNEZ CATALÁN, M.: Ensayo de una tipografía zaragozana del siglo XVIII. Zaragoza, pp. 294, 385 y 452
  • LATASSA Y ORTÍN, F.: Biblioteca Nueva de los escritores aragoneses. Pamplona, t. V, pp. 318
  • PALAU Y DULCET, A.: Manual del librero Hispano-Americano. Barcelona, t. XII, pp. 9-10
  • RUIZ LASALA, I.: Bibliografía zaragozana del siglo XIX. Zaragoza, pp. 78, 86 y 160


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