Rambla

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Red de drenaje del Ramblón

Las ramblas son barrancos de fondo plano que nacen en las sierras cercanas al valle del Jiloca y que actuan de un modo esporádico y brutal, tras las tormentas, para permanecer secos la mayor parte del año. Este tipo de barrancos abundan en todo el Levante español, propios del clima mediterráneo, pero en el valle del Jiloca destacan por su densidad, potencia y desarrollo. Toda la vida humana en el valle, incluyendo la forma de pensar de los agricultores, está condicionada vivamente por los arroyamientos tumultuosos de las ramblas. El combate contra las arrambladas y la protección frente a sus arroyamientos forman parte de los elementos propios de la Arquitectura del agua.

Causas de las ramblas

Las ramblas son un fenómeno de morfología básicamente climática, producto de las precipitaciones tormentosas, aunque tienen mayor repercusión en aquellas zonas que poseen una geología de predominio de materiales sueltos y en donde la desforestación ha privado al suelo de un manto vegetal que impida el arrastre de la tierra.

  • Climatología. El carácter diferenciador de las ramblas está definido tanto por su irregularidad, ya que sólo esporádicamente disponen de caudal, como por la intensidad que llegan a alcanzar dichos caudales, en relación muy directa con las precipitaciones. El régimen pluviométrico del valle del Jiloca es claramente mediterráneo, con un máximo en primavera y otoño, y con veranos e inviernos secos. Las precipitaciones de primavera y verano suelent tener carácter tormentoso, aportando una gran cantidad de agua en muy poco tiempo.
  • Los materiales. Las ramblas atraviesan transversalmente los materiales miocenos y paleozoicos de las sierras que delimitan el valle del Jiloca, aflorando las margas rojas y los cantos angulosos en el fondo de las mismas. Estos materiales son arrastrados tras las tormentas, depositándose todos los años grandes toneladas de sedimentos, cubriendo campos de cultivo, elevando el cauce del río Jiloca y arrasando, antes de llegar al valle, las carreteras y vías férreas.
  • Vegetación. Otro de los motivos que explica la violencia de las ramblas es la desforestación. El pastoreo abusivo y la tala de árboles y matorrales ha privado al suelo de un manto vegetal que ayudara a retener la tierra y el agua de lluvia, lo que ha facilitado su arrastre tras las tormentas.

Descripción de las ramblas

En una rambla se pueden distinguir tres partes: una cuenca de recepción, un canal de desagüe y un cono de deyección.

  • La cuenca de recepción es un gran abanico formado por multitud de pequeños torrentes y barranqueras que recoge las precipitaciones de una superficie más o menos extensa.
  • El agua de la cuenca de recepción es conducida hacia un canal de desagüe, un cauce más o menos estrecho y de fondo plano, en artesa, producto de la fuerte pendiente. La forma y anchura de los torrentes, barranqueras y fondo del canal desagüe dependen del tipo de materiales que atraviesan.
  • Finalmente, el cono de deyección se forma a la salida de la rambla al valle del Jiloca. Se trata de una zona de deposición de materiales perfectamente delimitado y en constante crecimiento.

La acción humana intervendrá en el canal de desagüe de las ramblas y en los conos de deyección para intentar controlar su crecimiento, protegiendo las zonas cercanas e intentando canalizar la deposición de los arrastres.

El valle del Jiloca se puede distinguir una tupida red de ramblas, superando fácilmente el centenar, localizadas en las dos márgenes. Estas ramblas se abren camino a traves de una zona media, rica en materiales blandos, para penetrar en valle atravesando las sierras con materiales paleozoicos y mesozoicos, encajándose en tramos muy cortos y con mucha pendiente.

La proximidad al río del escarpe pontiense marcará el grado de pendiente, aunque la actividad y violencia de una rambla dependerá más de la superficie de la cuenca de recepción, del agua que transporte y de los materiales que pueda arrastrar.

La actividad humana

Las ramblas han influido de manera determinante en la actividad humana. Tras las tormentas son elementos destructores. Pero también aportan las principales vías de comunicación que unen el valle con las serranías adyacentes y, en determinados lugares, generan buenas tierras de secano, destinadas sobre todo al cultivo de las viñas, ubicadas en los conos de deyección.

  • Los principales núcleos de población del valle del Jiloca han elegido las ramblas para emplazarse, normalmente en su desembocadura, pero también en su zona media o cabecera. Las localidades de Daroca, Burbáguena, Calamocha, Manchones, Villanueva de Jiloca, etc. están ubicados en los márgenes o en el mismo centro del cono de deyección cuaternario de las ramblas. Esto es debido a la situación estratégica que les permite aprovechar las vías de comunicación que les ofrece la rambla, especialmente para acceder a los terrazgos de los glacis y de los ricos viñedos ubicados en los conos de deyección marginales. Otros pueblos como Retascón, Nombrevilla y Anento se han situado en la cabecera de tres grandes ramblas nacidas en el escarpe calizo del Campo de Romanos.
  • El viñedo del valle medio del Jiloca se ubica sobre todo en los conos de deyección de las ramblas y en las terrazas marginales, mientras que se reserva las pizarras de las serrezuelas y el piedemente para los cultivos del cereal. Los depósitos aluviales y los suelos de cantos angulosos producto del desplazamiento de las ramblas son una buena tierra para que profundicen las raices de las vides.
  • Otro de los aprovechamientos tradicionales de las ramblas, han sido los áridos. El cascajo retirado de los cauces se aprovechaba en las construcciones particulares. Hoy en día la extracción de áridos de los cauces es una actividad sujeta a autorización previa. La extracción de áridos puede ocasionar unos efectos contraproducentes, no sólo a nivel ecológico o paisajístico, sino que también puede aumentar el riesgo natural asociado a las ramblas. Las orillas quedan desprotegidas y se producen cambios morfológicos en el lecho y los márgenes que, a su vez, alteran el equilibrio de la corriente. La modificación de la corriente de agua puede provocar la desviación de cauces, aumento de su pendiente y, todo ello, puede incrementar el potencial erosivo del agua.
  • Finalmente, el algunas ramblas se producen afloramientos de agua y la aparición de pequeños manantiales, que crean pequeños cauces pero regulares. En las zonas más bajas de la rambla, junto a estos arroyos, pueden aparecer huertos. Muy típico en las ramblas del valle del Jiloca ha sido la plantación de chopos cabeceros. Se trata de chopos negros que, al escamondarlos (poda periódica de las ramas del árbol), constituían un interesante aprovechamiento maderero, al utilizar la madera como vigas para la construcción de viviendas o como leña para las estufas. Las ramblas, con sus cauces más o menos intermitentes de agua, permitían la plantación de estos chopos en sus orillas y, de esta manera, contribuían a mejorar la economía de sus habitantes.

La lucha contra las arrambladas

Rambla de Fuentes de Jiloca con diques para contener las aguas

La acción de las ramblas afecta negativamente a dos de las principales actividades agrícolas del valle del Jiloca: los cultivos de la vega y las viñas en el secano. A nivel económico y social la afección más importante es sobre la vega, pues allí se cultivan la mayor parte de los productos agrícolas. Casi todos los años la acción de las ramblas suele deteriorar parte de los cultivos agrícolas, perdiéndose la cosecha de algunas partidas, sobre todo las más cercanas a los conos de deyección.

  • El mejor método para evitar las arrambladas y el que mejor resultados ofrece es la reforestación de la cuenca de recepción, iniciada en las sierras que rodean el valle del Jiloca en el primer tercio del siglo XX y relanzada a mediados de la centuria. También se pueden repoblar los fondos de las ramblas con chopos para fijar la masa de cantos del lecho.
  • Para combatir los efectos de las ramblas se suelen construir "calicantos" o "diques de encauzamiento" longitudinales, sobre todo al atrevesar la vega. En el tramo de rambla, sobre todo al descender al valle, son más frecuentes los pequeños diques para retener poco a poco la aguas. Estos elementos de contención no suelen servir para mucho, ya que el lecho va creciendo lentamente y hay que levantar las paredes. Al final, los agricultores deben retirar manualmente todos los depósitos aluviales que enrronan los campos de cultivo.
  • A principios de siglo, en la rambla situada entre Daroca y Manchones, se contruyó un acueducto para que la rambla pudiera pasar por encima de la línea de ferrocarril. Se contruyeron otros similares para la carretera, pero fue un sistema que se abandonó rápidamente.
  • Una de las obras más interesantes creadas para luchar contra las arrambladas la encontramos en la ciudad de Daroca. En el siglo XVI se intentó desviar el cono de deyección de la Rambla de la Mina para evitar que atravesara la ciudad, construyendo un largo tunel que fue conocido como La Mina de Daroca. Esta mina salvó a la ciudad de muchas inundaciones, pero no pudo evitar otras como las de 1711, 1865, 1877, 1902 y 1915
  • Otra forma de evitar las avenidas, en este caso del río Jiloca, fue el enderezamiento del cauce del mismo.
  • En ocasiones estas ramblas atraviesan el casco urbano de las localidades, como es el caso de Báguena o Burbáguena. Es estas localidades, así como en otras del cauce del Pancrudo como Navarrete, encontramos en las calles más bajas que tienen acceso desde la rambla una serie de muros con grandes sillares a los que se les ha practicado una hendidura similar a las utilizadas en las tajaderas. De este modo cuando la rambla baja se pueden disponer en estos muros una serie de tablas para evitar que el pueblo se inundase.
  • También en esta zona del Jiloca medio, en las localidades de Burbáguena, Báguena o San Martín podemos encontrar los encauzamientos de las ramblas en su parte baja, la que correspondería al cono de deyección. Se suelen construir muros de mampostería, de unos dos metros de altura que encauzan la rambla en su parte final, evitando así que la rambla se derrame sobre los campos de cultivo . Estos muros debían ser elevados paulatinamente, ya que, poco a poco el lecho de la rambla se iba incrementando.
  • En el caso de la vía del ferrocarril o las carreteras, se han contruido grandes puentes para que las ramblas pasen por debajo, aunque ello no impide que en ocasiones el agua salte por encima de la vía o la carretera y se corte el tráfico. Esto es muy habitual en pueblos como Burbáguena o Báguena, pues la rambla atraviesa la localidad por el centro.
  • Cuando la afección es muy ligera, se realizaron pequeñas obras, como es el caso del muro de la rambla de la Cañada, en Monreal del Campo, en el que podemos apreciar el cerramiento de un muro en el cauce de una rambla. El muro está construido en tapial sobre zócalo de mampostería. Es en esta parte donde se disponen una serie de vanos adintelados, de forma que el agua pase por estos sin desmoronar el muro.

A pesar de la acción humana, la destrucción provocadas por las ramblas son innumerables. En 1902 la rambla de Valdelaparra (San Martín del Río) destrozó el cuartel de la Guardia Civil, anegó la zona más baja del pueblo y cortó la vía ferrea. En 1921 las ramblas de Valdeardiente y Valdembid retuvieron durante varios días a un regimiento militar que se dirigia a la Guerra de Africa. La rambla de Cuencabuena solía inundar con frecuencia la estación de ferrocarril de Luco de Jiloca, cuando este funcionaba, y en 1954 fueron varias las ramblas que interrumpieron la circulación de trenes por el valle del Jiloca.

La acción destructiva de las ramblas puede multiplicarse si se convina con otras acciones meteorológicas. Las inundaciones generales del valle del Jiloca, producto de la acción conjunta de las ramblas, el río Pancrudo y la crecida del río Jiloca, han sido también frecuentes.


Otras páginas relacionadas

Bibliografía

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  • Ferrer Regales, Manuel y Mensua Fernández, Salvador (1956): "Las ramblas del valle medio del Jiloca", en Geographica, 1956, p. 59-85
  • García Cañada, Ricardo (1920): "El problema hidrológico-forestal en la cuenca del río Jiloca", en Las inundaciones y la repoblación forestal en España, Madrid, p. 238-279. [Descargar texto]
  • Rabanaque Hernández, María Isabel (2002): "Cartografía, estudio de paisaje y análisis de los factores físicos del comportamiento hidrológico de las ramblas del río Jiloca", Xiloca, 30, p. 97-141 [Texto completo]