Romería a la Ermita de la Virgen del Castillo (Exaltación de la Santa Cruz)

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En la actualidad el primer o el segundo sábado del mes de septiembre acuden en romería a la Ermita de la Virgen del Castillo, ubicada en el término de Aguatón, gentes de Aguatón, Torrelacárcel, Singra, Torremocha, Camañas, Argente, Bueña y Visiedo. Antiguamente la romería tenía lugar el 14 de septiembre, en honor de la Exaltación de la Santa Cruz.

El día de antes de la Virgen, el día 13 de septiembre por la noche, se acudía a la ermita para cocinar. Los encargados eran dos miembros de la Cofradía de la Virgen del Castillo que se iban renovando cada año. Algunas de las tareas asociadas a aquella comida eran acarrear leña, cortar la carne o guisar. La carne provenía de dos o tres ovejas y con la sangre realizaban fritura con piñones y cebolla. Después guisaban carne en las ollas, de la cual también se obtenía caldo. En la ermita había ollas, cazuelas, pucheros o platos. Toda la vajilla era en cerámica azul y en ella se encontraba la leyenda "Virgen del Castillo". Al llegar la gente de Aguatón a la ermita les sacaban unos tazones de caldo. De ahí hacían una visita a la iglesia. En la comida, los mozos que tenían que ir al servicio militar servían las mesas. En el comedor sólo podían entrar los cofrades. Y sólo los de Aguatón. Una vez que éstos ya habían acabado podían acceder al comedor las gentes de otros pueblos.

Las mujeres y niños se quedaban fuera y tenían que esperar a que les sacaran comida. Normalmente cada cofrade recibía tanta carne que le sobraba, por lo que la familia podía comer con lo que se repartía en el comedor.

Algunas veces acudía la Guardia Civil a la romería. Los Guardias venían en caballo. Subían al segundo piso de los comedores, que ya no existe, donde había un cuarto pequeño, entrando a mano derecha. Allí dejaban los Guardias los fusiles, cerraban con llave y se la echaban al bolsillo. Una vez se acababa la comida algunos, incluido el cura, subían a echar partidas al guiñote, al monte o al subastao. En el cuarto no cabían más de seis personas.

Fuentes orales aseguran que pudo haber hasta siete cocinas en la ermita; tras la Guerra Civil todavía quedaban cuatro. Cada pueblo con cocina contaba con su propia vajilla.

Bibliografía

  • HERRERO SÁNCHEZ, Francisco José (Coord.) (2007): Aguatón: Historias de vida. Aguatón, ababolComunicación.