Roy Jordán, Santiago

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Misionero dominico en Filipinas, vicario de Cabuyao (Calamocha, 1855 - Filipinas, 1888).

Además de las noticias que trae sobre este fraile la 'Reseña' biográfica de la provincia de Filipinas, hemos podido contar con la información obtenida de la encuesta entre sus familiares actuales, en concreto la familia de Pilar Roy Pamplona y de la Marco.

Nacido en Calamocha el 21 de mayo de 1855, según reza la partida de bautismo inscrita en el folio 132v del tomo VIII del Libro de Bautizos de la parroquia. En la misma podemos leer del tenor siguiente: "En la Yglesia Parroquial de Santa María la mayor de la villa de Calamocha a veinte y uno de Mayo de mil ochocientos cincuenta y cinco, Yo el abajo firmado bicario Cura Arcipreste de la misma bauticé solemnemente según el Ritual de Nuestra Santa Madre Yglesia un niño que nació en esta billa a la una de la tarde de este mismo día, hijo legítimo de Mateo Roy y Ramona Jordán, conyujes naturales y parroquianos de esta Parroquia, al cual se le puso por nombre Santiago y fue su Madrina Esperanza Jordán su tía a quien advertí el parentesco espiritual que había contraido y la obligación de enseñar la Doctrina Christiana al bautizado en defecto de sus padres; sus Aguelos paternos son Braulio Roy de esta y Manuela Añón de Daroca, los Maternos Miguel Jordán de Fuentesclaras y Polonia Hernández de Calamocha, es el cuarto del Matrimonio. De que certifico y firmo.- José Santiago Orcal" (rubricado)"Santiago Roy". (al margen)

Era el menor de cuatro hermanos; le precedían Ramón, que luchó con los carlistas y que murió joven con el tabor de Ceuta; Mariano, durante muchos años sacristán en el convento de monjas concepcionistas de Calamocha; y Francisca, verdadera depositaria de los recuerdos del hermano fraile de Filipinas, que supo transmitir a su hija Pilar y a la que hoy es Sor Josefina de nuestras monjas calamochinas. Por esta Pilar Roy sabemos que la inclinación religiosa del joven Santiago bien pudo venir de su trato asiduo con Fr. Miguel Roche, franciscano exclaustrado del convento de San Roque de Calamocha cuando la desamortización, natural de Olalla y que hacía de ermitaño en medio de la mayor pobreza durmiendo en el suelo, mientras residía en la calle Mayor.

La influencia de este antiguo franciscano y la prematura muerte de su madre decidieron a Santiago Roy a tomar el habito de Santo Domingo, cosa que hizo en el seminario de Ocaña el 25 de septiembre de 1870. En el mismo centro hizo la profesión simple el 27 de septiembre de 1871, y la solemne el 29 de septiembre de 1874.

Dedicido a propagar la fé de Cristo en tierras de misiones, fue destinado a las islas Filipinas. Con seguridad que pasó por Calamocha al salir de Ocaña para despedirse de la familia, desde donde llegó a Valencia. En esta capital se hizo la foto de recuerdo para la familia en el establecimiento fotográfico El Turia de la calle Dr. Sumsi número 2, de la que tan sólo sacó una copia que hoy conservan sus familiares de Calamocha. Así entró a formar parte de la misión XCIII de la provincia dominica del Santísimo Rosario de Filipinas, cuyo embarque tuvo lugar en el puerto de Marsella el 25 de marzo de 1877, y que llegó a Manila sin mayores novedades el 29 de abril siguiente, es decir tras poco más de un mes de navegación.

Estudiante de primer año de Teología, cuando llegó a Manila prosiguió la carrera literaria en el convento, recibiendo entre tanto la primera tonsura y las cuatro órdenes menores el 25 de mayo de 1877, el 22 de septiembre el Subdiaconado, el 22 de diciembre el Diaconado, y el 15 de junio de 1878 el Presbiterado. Expuesto de confesor el 25 de agosto de 1880, el 15 de noviembre del mismo año pasó a Náic, en la provincia de Cavite, y el 26 de mayo de 1881, se le instituyó Vicario de Méndez-Núñez, en la misma provincia. Nombrado en el capítulo de 1886 Vicario de Cabúyao, en la provincia de la Laguna, no tardó en enfermar y el 26 de abril de 1888 volvió como enfermo a Santo Domingo, falleciendo en este convento recibidos los santos sacramentos el 4 de septiembre de este 1888.

Efectivamente, tal como señalaba nuestra informante, nunca más regresó a la península, y sus familiares debieron conformarse con recordarlo a través de la bella instantánea que les dejó del fotógrafo valenciano, así como de un pequeño libro de oraciones que gustaba leer su hermana Francisca titulado "Semana, o Diario del SS. Sacramento, para visitarle en las Quarenta Horas, que en obsequio de este Divino sacramento, y provecho de las almas, puso en orden Fray Antonio de Muro". Lo prematuro de su muerte explica el relativo desconocimiento en que se ha mantenido siempre entre nosotros, él sin embargo no olvidó su pueblo, y bien pudo junto a Fr. Marcos Lainez, Fr. Manuel Moreno y Fr. Joaquín López colaborar en el obsequio a sus paisanos de la bellísima imagen de la Virgen del Rosario de la parroquia calamochina.

Bibliografía

  • Jaime Lorén, José María y Jaime Gómez, José (2008): Catálogo de personalidades destacadas del valle del Jiloca. Publicación electrónica [Descarga del texto]
  • Compendio de la reseña biográfica de los religiosos de la provincia del Santísimo Rosario de Filipinas desde su fundación hasta nuestros días (1895). Manila, pp. 1079