Rubio Cebrián, Germán

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Retrato de Germán Rubio

Franciscano y escritor, nacido en Pozuel del Campo en 1874. Muy joven ingresó en la orden franciscana en el convento de Sevilla. Tras su paso por Roma regresó a la provincia andaluza como lector de teología, donde ejerció como superior y definidor provincial. En Guadalupe dirigió las obras de restauración del convento, dejando numerosos artículos y libros sobre su arte e historia. Miembro de diversas academias, fue el último Vicario General de su orden en España.

"Quien es maestro en el género y que por circunstancias que truncaron su vocación de historiador ocupando la mayoría de los años de su fecunda vida en altos puestos de gobierno, ha tenido que vivir apartado de sus aficiones, sacrificándolas en servicio de la Iglesia; pues, eso es servir a su familia religiosa con el tacto con que el P. Germán Rubio lo ha hecho, y que testimonia el universal cariño y simpatía -lo hemos podido comprobar- que su nombre despierta entre sus hermanos de hábito de las distintas provincias españolas".

Llevábamos ya una buena temporada visitando una tarde por semana la impresionante biblioteca de la Provincia Franciscana de Valencia. El bondadoso P. Buenaventura nos franqueaba la puerta, y nos dejaba a nuestras anchas en la soledad de estanterías, ficheros y volúmenes, que cuidadosamente permanecían guardados. ¡El frío que pudimos pasar aquellas tardes de invierno, y los valiosos hallazgos que encontramos sobre los franciscanos de la comarca!.

Con todo, nos preocupaba el hecho de que había aún varios lugares de los que, desgraciadamente no aparecían personajes de relieve, circunstancia que achacábamos a nuestra propia incapacidad para descubrirlos, pues dábamos por supuesto que debían existir. Así dimos con un volumen titulado 'Schematismus O.F.M.' donde en la página 843 se leía en un corto párrafo: "RUBIO GERMANUS (Cyprianus), soc. f. Christophori et Teresine Cebrian, n. Pozuel del Campo (Teruel), d. Zaragoza, Hispania". En esos momentos acabábamos de encontrar a nuestro primer personaje de Pozuel. Y vaya si llegó a ser importante, como comprobamos enseguida al localizar la necrología que le dedicó el P. Barrado Manzano, sobre la que fundamentalmente desarrollaremos esta biografía, con el aditamento de algunas notas tomadas de las principales publicaciones que escribió el P. Germán.


Desde Pozuel hasta Andalucía

Nacido en Pozuel del Campo el 16 de septiembre de 1874, sus padres Cristóbal y Teresa, al ir a bautizarlo le impusieron el nombre de Cipriano que correspondía a la festividad del día. Estudiadas las primeras letras y los rudimentos de latín bajo el magisterio del celoso párroco D. Manuel Llera, siguiendo las inclinaciones de su vocación franciscana y sacerdotal, vistió el hábito de San Francisco en el convento de Ntra. Sra. de Loreto de Sevilla el 2 de febrero de 1890. El mismo día del año siguiente profesó ya con el nombre de Fr. Germán Rubio la regla franciscana, y a los tres años ratificó su decisión perpetua con la profesión solemne el 4 de febrero de 1894. Estudió Filosofía y Teología ordenándose sacerdote el 4 de junio de 1898.

Mandado a Roma por sus superiores, consiguió el título de Lector de Filosofía el 14 de julio de 1900, y vuelto a España comenzó su actividad docente en la provincia andaluza siendo nombrado lector de Teología en el capítulo del 8 de noviembre de 1901, oficio que desempeñará hasta que en 1926 sea elegido Ministro Provincial. Durante todo ese tiempo fue Definidor Provincial (1907, 1917-1923), Guardián del monasterio de Guadalupe (1913-1920) y Custodio (1923), tomando parte principal en la restauración del semiarruinado monasterio, fundando la revista "El Monasterio de Guadalupe" (1916), colaborando asidua y eficazmente en ella, y alternando en todos los quehaceres pastorales y escolásticos que la provincia le encomendó.

Elegido Ministro Provincial de Andalucía en 1936, no tardó en comunicarse personalmente y por escrito con sus súbditos; asiste al capítulo general de Asís en 1927 y al interprovincial de San Francisco el Grande de Madrid en el que fue nombrado Vicario general de los franciscanos en España el 7 de octubre de 1927. Abolida la Vicaría general en 1932 regresa a la provincia andaluza y es elegido Ministro Provincial en 1935 rigiéndola durante los años calamitosos de la guerra civil. Acabado el trienio correspondiente fue elegido Definidor y Guardián de Cádiz (1936-1944), Guardián de San Buenaventura de Sevilla (1953-1956), y desde entonces permaneció en la capital andaluza dedicado a los estudios históricos sobre los franciscanos de la región, y ejerciendo entre las almas religiosas y seglares un fructuoso apostolado, hasta su muerte que sucedió en este último convento el 28 de abril de 1967, bien cumplidos ya los noventa y dos años de edad.

Profesor de Teología. Monasterio de Guadalupe

Prosigue Fr. Antonio Barrado detallando un poco mas toda la trayectoria vital del buen fraile de Pozuel, indicando que durante sus 26 años de profesorado incansable tuvo la fortuna y el acierto de formar la juventud seráfica con doctrina y ejemplos, que prodigaba diaria y sencillamente de manera que toda la provincia andaluza es deudora en su primera generación después de la restauración, de los trabajos y desvelos del P. Rubio.

Como prefecto de estudios de la provincia (1907-1917 y 1920-1926) supo abrir el cauce y surcar profundamente el campo, implantando de lleno los 'Statuta pro studiis regendis in O.F.M', aprobados por la S. Congregación de Obispos y Regulares el 8 de febrero de 1905. Prosigue el P. Barrado narrando algunos lances personales con nuestro paisano: "Me tocó en parte vivir y estudiar bajo la presidencia académica del P. Rubio en sus últimos años, aunque no tuve la suerte de oir sus lecciones ni tenerle de profesor, por no haber empezado aún a estudiar teología; pero era proverbial y edificante su observancia literal y fervorosa de las leyes y a sus discípulos nos hacía mucha gracia la tenacidad y dureza, como buen aragonés, que le caracterizaba en el cumplimiento de lo preceptuado en los 'Statuta'. Son inolvidables aquellos trabajos y tesis semanales, tanto de filosofía como de teología y el 'Circulus politiorum litterarum' que obligadamente sosteníamos ante los condiscípulos y maestros con sudores y apuros en su preparación y discusión; el objeto y fin de estas asambleas y juntas académicas era el de engendrar escritores, oradores y publicistas y avezarlos a intervenciones públicas y a expresar con la pluma o la palabra las cuestiones que se proponían, preparadas de antemano o improvisadas por las objeciones de los a veces malintencionados contrincantes".

Aún después de haber sido separado de la enseñanza y profesorado el P. Rubio seguía de cerca el movimiento científico, cultural y pedagógico en sus diversas manifestaciones, como consecuencia de esta su primera vocación profesional, impulsando la organización de Congresos de lectores, fundando los cursillos de verano para la preparación de profesores y otros asuntos análogos, como veremos después.

Fue también primer párroco o vicario curado de la parroquia del monasterio de Guadalupe (1908-1926), poniéndose en contacto directo con feligreses y restaurando u organizando varias asociaciones religiosas: Apostolado de la oración, Hijas de María, Juventud Antoniana (1919), Hermandad de Ntra. Sra. de Guadalupe (1911), Sindicato católico agrícola (1912), con una labor social antiprestamista y antiusurera que salvó y defendió a las mejores familias católicas que se veían agobiadas económicamente con los préstamos de pequeñas cantidades a corto o largo plazo pero con alzado y criminal rédito. Cuanto se relacionaba con el progreso y porvenir del monasterio y pueblo de Guadalupe, contaba con el apoyo del influyente y esforzado ánimo del P. Rubio. Durante su sexenio prelaticio en Guadalupe (1913-1920) se realizaron obras de adquisición, restauración y embellecimiento dentro del monasterio: la biblioteca, el archivo y el refectorio son buen testimonio. Fundó con los PP. Isidoro Acemel y Carlos G. Villacampa la revista "El monasterio de Guadalupe" (1916), y sus artículos y colaboraciones sobre temas históricos y artísticos son de gran valor. Nadie ha conocido mejor el riquísimo archivo guadalupense, aunque se halle empobrecido con los diversos expolios del siglo pasado, como nuestro franciscano de Pozuel, quien, juntamente con los PP. Acemel y Villacampa, catalogó y ordenó sus fondos documentales en papeletas descriptivas, que ojalá hubieran servido de base a la confección del demasiado genérico, confuso y arbitrario "Inventario del archivo del R. Monasterio de Guadalupe" (Madrid, 1958). No conoció el P. Rubio la ociosidad, con inimitable paciencia y asidua constancia de monje benedictino consumía sus horas largas en la lectura y clasificación de los documentos, y fruto de esta paciente y constante labor son sus publicaciones y estudios de temas nuevos e inéditos sobre Guadalupe.


Ultimo Vicario General franciscano de España

El 29 de junio de 1904 S.S. San Pío X abolió el régimen de los Comisarios y Vicecomisarios apostólicos franciscanos españoles, que se vinieron sucediendo desde 1838 hasta 1904, e implantó y restauró el oficio de Vicario general franciscano de España juntamente con el de los escolapios por su breve "Singularitas regiminis", con las cláusulas y condiciones aquí establecidas. Cada seis años, según este documento pontificio, había de hacerse la elección del Vicario general en el capítulo interprovincial, cuyos miembros eran el Ministro general o su delegado, como presidente y los Ministros provinciales de España, como vocales.

Así el 7 de octubre de 1927, en San Francisco el Grande de Madrid y con la presidencia del P. Antonio Iglesias, Procurador general y delegado del Rvmo. P. Buenaventura Marraní, en el capítulo interprovincial fue elegido en Vicario general de los franciscanos de España el P. Germán Rubio Cebrián, a la sazón Ministro provincial de Andalucía.

Como todos sus predecesores, se preocupó intensamente por el gobierno y progreso de la Orden en España, y sus hechos principales y mas notables en el terreno científico fueron la celebración de Congresos de lectores, la organización de los Cursillos de verano, el interés por la Exposición misional de Barcelona, el fomento de publicaciones, y la formación de una biblioteca franciscana. Ocho días después de su elección, es decir el 15 de octubre de 1927, lanza la primera circular comunicando su elección y la urgencia así estimada en el Capítulo interprovincial por la organización de los Congresos de lectores, actividad científica y pedagógica desconocida en España, pero recomendada en el 'Specimen Statutorum pro studiis regendis in OFM'. El P. Rubio había sido nombrado miembro de la Comisión de estudios con otros cinco padres graves de la Orden para la redacción y preparación del 'Specimen Statutorum' en el Capítulo general celebrado en Asís del 30 de mayo al 13 de junio de 1927, y estaba al corriente de este movimiento que tan pronto tuvo ocasión incorporó al quehacer franciscano español con notables y ventajosos resultados.

No tardó en reunir a los Prefectos de estudios de las provincias franciscanas en San Francisco el Grande durante los días 3 a 5 de enero de 1928, en cuya asamblea se acordó y puso en marcha esta institución de los Congresos de lectores, nombrándose ya la Junta organizadora del primero de éllos, con el encargo de que redactara ya el temario definitivo, lo imprimiera y mandara a los Prefectos de estudios, que recomendarían a los profesores franciscanos mas competentes.


Congreso de lectores. Cursillos de verano. Exposición de Barcelona

El primer certamen tuvo lugar en Aránzazu los días 28 al 30 de septiembre de 1928, al que no pudo asistir el P. Rubio personalmente. El segundo se celebró en Onteniente del 24 al 26 de septiembre de 1930, y ya pudo participar nuestro Vicario general. Para el tercero hubo una reunión preparatoria de la Junta organizadora en el convento de Lérida el 5, 6 y 7 de abril de 1931, y se redactó el programa y cuestionario del Congreso, se imprimió el temario y ya estaba a punto de distribuirse entre los lectores y profesores de provincias, cuando en España tuvo lugar el cambio de régimen con su secuelas de persecuciones a religiosos y quema de conventos, además de la supresión en 1932 de la Vicaría general que era la verdadera fuerza impulsora de estos certámenes. Doce años mas tarde, los días 7 al 13 de 1943, tendría lugar el tercer Congreso de lectores en San Francisco el Grande de Madrid.

Entre las conclusiones que se sacaron en el congreso de Aránzazu de 1928 se encontraba la de proponer al Vicario general la conveniencia y utilidad de organizar "Cursillos de verano" en ayuda de la formación y competencia de los profesores de humanidades, cosa que agradó sobremanera al franciscano de Pozuel, y así el 7 de marzo del siguiente año, después de haber obtenido el correspondiente beneplácito de los respectivo directores de cursillos, organizó cuatro sobre Ciencias, Literatura, Geografía e Historia y Pedagogía. Funcionaron en los veranos de 1929 y 1930, y hubieran seguido su marcha de no impedirlo las circunstancias adversas que trajo la república. Se extiende el P. Barrado explicando la complacencia del P. Rubio Cebrián en presidir e impulsar con sus normas directrices y palabras de aliento, tanto a los padres directores como a los cursillistas esta actividad pedagógica y movimiento intelectual que se despertó en la juventud seráfica. Con gusto se solazaba contemplado las dos generaciones de profesores y alumnos de la Orden, que se encaraban amistosamente y se reunían periódicamente para ensayar métodos, adquirir conocimientos y coordinar experiencias con el resultado práctico y eficaz de estos cursillos, formando y estimulando a los jóvenes profesores en la enseñanza de sus asignaturas respectivas. Grande y universal acontecimiento resultó ser la Exposición misional de Barcelona de 1929. En ella la orden franciscana, esencialmente misionera, no estuvo ausente con sus mejores fondos documentales, mapas geográficos, estadísticas y exhibiciones de actividades culturales, benéficas y de toda índole. Con antelación suficiente, Fr. Germán se preocupó de invitar a las provincias para que en la medida de sus posibilidades cooperasen en el evento. Así en su Carta del 11 de febrero de 1928, después de recalcar la necesidad que tenía la Orden de participar, nombró un representante suyo para la Exposición y un depositario de los objetos y utensilios sagrados que se iban a exponer. En la segunda Carta del 2 de febrero de 1929 insistía sobre lo mismo, y comunicaba que el mes de octubre tendría lugar la conmemoración de los acontecimientos misionales de la Orden. Del éxito de la representación de las misiones franciscanas se hizo eco la "Revista de la Exposición Misional Española", y los distintos libros que con tal motivo se editaron.

Fomento de publicaciones

Sin algaradas ni alborotos, a base de tacto y de discretas insinuaciones personales, logró reforzar y nutrir convenientemente con personal especializado y joven el colegio Cardenal Cisneros de Madrid, residencia desde 1924 de la revista "Archivo Iberoamericano". Proveyó de superiores discretos y administradores a los tres conventos de la Vicaría general: S. Francisco el Grande, S. Fermín de los Navarros y Cardenal Cisneros, y los dotó de un reglamento adecuado y oportuno para el colegio que estuvo en vigor todo el tiempo de su vicariato. Favoreció cuanto pudo la publicación de obras antiguas y modernas, con el nuevo impulso dado a la "Biblioteca franciscana" que fundara su predecesor.

Para ello nombró una Junta directiva que redactó las bases y normas por las que se habría de regir esta Biblioteca. Aprobadas e impresas por el definitorio interprovincial, juntamente con la Circular del P. Germán Rubio del 2 de julio de 1928 llegaron a todas las provincias y conventos de la jurisdicción.

De la misma manera de la Carta-Circular impresa en 1931, quiso organizar la publicación de una revista científica del tipo y clase del "Archivo Iberoamericano", pero de un mayor nivel intelectual para que abarcase los estudios humanísticos, filosóficos y teológicos, pensando con ello ponerse al servicio completo de las principales actividades del pensamiento humano y de los deseos de muchos buenos y competentes religiosos. Nuevamente el advenimiento de la república frustrará estos planes y programas, que se recogieron y ejecutaron con la fundación de "Verdad y Vida" en 1943.

Recibida la convocatoria del Capítulo general que se iba a celebrar en Roma la vigilia de Pentecostés de 1933, y al que nuestro paisano debía acudir como vocal por su oficio de Vicario general, no tardó en comunicarlo por la Circular del 16 de enero de 1933 a los Provinciales con las órdenes pertinentes. Completamente ajeno estaba a cuanto entonces se estaba fraguando en la Santa Sede, que el 22 de diciembre de 1932 decretó la 'Regularis hierarchia', que el de Pozuel promulgó y publicó en su Carta del 25 de marzo de 1933. Después de transcribirlo, acataba con humildad las disposiciones y se despedía agradecido de sus hermanos en estos términos: "La firmeza en las persecuciones sufridas en estos últimos años y el buen ejemplo que en medio de las tribulaciones presentes han dado la inmensa mayoría de nuestros religiosos es el mayor y mas alto testimonio de cuán floreciente y en santa observancia se halla nuestra gran Familia franciscana española; todo esto a vosotros, amados PP. y HH., es debido: a vuestra obediencia y sumisión, a vuestro elevado concepto de la vida regular y singularmente a vuestro sincero amor a la regular observancia de nuestra santa Regla ...".

Acabada su misión como Vicario general de España, satisfecho del deber cumplido e ilusionado con poder trabajar en servicio de la provincia de Andalucía, mas que en su gobierno en el cultivo de la historia de la provincia y de los ilustres hijos que la honraron con sus hechos, vuelve a sus 59 años no cumplidos al convento de San Buenaventura de Sevilla y se entrega de lleno al estudio y a la búsqueda de noticias para realizar sus planes. Pero, como dice el P. Barrado, "los de la providencia fueron distintos y, como siempre, hijo de obediencia, trabajó denodadamente por cumplirlos".


Provincial de Andalucía. Visitador general

Al ser elegido Vicario general de España, el P. Germán Rubio en 1927 ejercía el cargo de Provincial de Andalucía desde mayo de 1926. En este año y cinco meses de su gobierno provincial se mueve activamente visitando la provincia y escribiendo ocho Circulares a sus súbditos, sobre el VII centenario de la muerte de S. Francisco, el fomento de vocaciones religiosas, la propaganda y florecimiento de la TOF de la provincia y otros asuntos similares.

En el Capítulo del 27 de junio de 1935 fue elegido otra vez Provincial, ofició que regentó hasta el 3 de septiembre de 1938. De esta segunda etapa se conserva en el archivo sevillano de la Curia, un extenso y pormenorizado "Diario" de 27 cuadernos que refieren cuanto digno de mención sucedió en los tres años: las noticias del movimiento nacional en el territorio de la Provincia, los principales acontecimientos acontecidos en los conventos y los relacionados con el personal de la Provincia, están cuidadosamente detallados y son hoy de un gran valor histórico. Según narraba a sus allegados, gustaba de llevar siempre consigo una libretita de bolsillo ordenada alfabéticamente por apellidos, con los nombres de todos los religiosos y con los datos personales correspondientes al trienio. Verdadero padre, pastor y ministro de sus frailes, los gobernó prudente y sabiamente en los tiempos difíciles que le tocó vivir.

Todavía en el Capítulo general de 1933 obtuvo siete votos para Definidor general, y el nuevo Ministro general le nombró el 20 de marzo de 1940 Visitador general y Presidente de la provincia y Capítulo de Cataluña. Asimismo el 4 de abril de 1946 fue nombrado Visitador general de S. Francisco el Grande, S. Fermín de los Navarros y del colegio Cardenal Cisneros de Madrid. Al anunciar desde Sevilla el 2 de junio su nombramiento y el comienzo de su gestión, principiaba así: "Cuando mas ajeno se hallaba este vuestro ya viejo Padre y menor hermano, vino a sorprenderme un decreto de N, Revmo. P. Ministro general, nombrándome vuestro Visitador; no dudo mi pequeñez e inutilidad en aceptarlo como un mandato de la voluntad de Dios y, mientras pueda, como un servicio a nuestra seráfica Orden".

Fue también en el mismo año de 1946 Visitador general y Presidente de la provincia y Capítulo de Cartagena, por lo que recibió una carta de agradecimiento y felicitación fechada en Roma el 18 de noviembre de 1946 y firmada por el P. Policarpo Schmoll.


Títulos y reconocimientos

Tantos esfuerzos y tantos trabajos alguna recompensa terrenal habría de merecer este dinámico y polifacético turolense, y aunque el P. Germán se prestaba muy poco por su carácter y austeridad a estos honores, hay que admitir que no faltaron las instituciones que quisieron recompensarle tantos desvelos. Así mereció:

  • Título de lector general de Filosofía, equivalente al doctorado, de parte del Ministro general P. Luis Lauer, refrendado por su secretario general P. Alberto Baruffi. Roma, 14 de julio de 1900.
  • Admisión entre el número de doctores del Seminario general y pontificio del arzobispado de Sevilla en la solemne apertura del curso 1908-09. Sevilla, 13 de julio de 1908.
  • Diploma del cónsul de Italia en Sevilla nombrando al P. Germán Rubio "Cavaliere Ufficiale della Corona d'Italia". Sevilla, 21 de noviembre de 1938.
  • Nombramiento de Académico numerario, sillón nº 24 de la Real Academia Hispano-Americana de Ciencias, Artes y Letras de Cádiz, con fecha del 9 de marzo de 1939. En la correspondencia que se cruzó con la institución, advierte el P. Barrado que nuestro paisano pensó en un principio tratar en su discurso de ingreso sobre Fr. Luis de Carvajal, sin embargo finalmente lo hizo sobre "LAS TELAS RICAS DE GUADALUPE". La contestación la recibió del propio director de la Academia José Mª Pemán.
  • Título de "Corresponding Membership of the Academy of American Franciscan History" de Washington el 30 de diciembre de 1952. Así se lo comunicaba el propio director P. Alexander Wyse el 10 de diciembre.

A todos estos títulos que se conservan en la Curia sevillana hay que añadir otro, quizas no tan brillante pero que con seguridad le emocionó mucho mas que todos los demás. Se trata del sencillo homenaje que le tributó su pueblo natal de Pozuel del Campo con motivo de dedicarle una plaza con una placa alusiva.

Obras publicadas

Y vamos ya a reseñar aquí la relación de la numerosa producción escrita que dejó el P. Rubio, comenzando por los libros:

  • "LA ESCULTURA ESPAÑOLA EN EL SIGLO XV. EL MAESTRO EGAS EN GUADALUPE. ESTUDIO BASADO EN DOCUMENTOS Y DIBUJOS INÉDITOS". En colaboración con el P. Isidoro Acemel e introducción de Elías Tormo. Madrid, 1912.
  • "GUÍA ILUSTRADA DEL MONASTERIO DE GUADALUPE". Sevilla, Impr. San Antonio, 1912. De 94 pp. y 32 láminas fotográficas, ha merecido otras dos ediciones: Barcelona, Artes Gráficas Thomas, 1927; y Vitoria, Hijos de H. Fournier, 1951 [Texto completo de la edición de 1951].
  • "LA MARGARITA ESCONDIDA. VIDA DE LA M.R.M. SOR JACINTA Mª TERESA DE JESÚS ROMERO BALMASEDA PALOMEQUE Y GÓMEZ BRAVO". Madrid, Impr. Helénica, 1922, 2ª ed. La preparó el P. Rubio y lleva un Prólogo suyo. 439 pp. en 8º.
  • "HISTORIA DE NTRA. SRA. DE GUADALUPE, O SEA: APUNTES HISTÓRICOS SOBRE EL ORIGEN, DESARROLLO Y VICISITUDES DEL SANTUARIO Y SANTA CASA DE GUADALUPE". Barcelona, Ind. Gráficas Thomas, 1926, 572 pp. Tras un largo Prólogo de Hipólito Sancho de Sopranis de quien tomamos las notas del comienzo, va la Introducción del autor en la que se lamenta de las dificultades que se encuentran quienes pretenden bucear en las antigüedades del franciscanismo andaluz. Así comenta: "Durante largos años, y al encontrarnos en la lucha diaria de la vida con los mil problemas que se relacionan con los tiempos pasados de la Orden Franciscana en estas regiones andaluzas, y echar de menos algún compendio o prontuario que pudiera guiar nuestros pasos, a fin de poderlos solucionar prontamente, nos hemos preguntado muchas veces: ¿Sería útil y aún en cierto modo necesario, recoger en un pequeño volumen cuantas noticias se refieren a la Orden, a nuestra actuación, en estas bellas tierras de Andalucía?".
  • LA CUSTODIA FRANCISCANA DE SEVILLA. ENSAYO HISTÓRICO SOBRE SUS ORIGENES, PROGRESOS Y VICISITUDES 8º1220-1499). Sevilla, impr. San Antonio, 1953, 911 pp.

Fundador de la revista "El Monasterio de Guadalupe", en ella publicó los artículos siguientes:

  • "LA ESCULTURA ESPAÑOLA EN EL SIGLO XV: EL MAESTRO EGAS EN GUADALUPE". Nº 1 (1916) pp. 34, 56, 78; nº 2 (1917) pp. 32, 55, 78, 122, 241, 490, 510 y 558. Posteriormente las separatas se refundieron en la obra citada al comienzo.
  • "EL CENTENARIO DE LA MUERTE DEL CATÓLICO Y EL MONASTERIO DE GUADALUPE". Nº 1 (1916) pp. 29 y 54.
  • "EL RADIX JESSE CON RELACIÓN A LA VIRGEN EN EL ARTE CUATROCENTISTA GUADALUPENSE". Nº 1 (1916) pp. 245; nº 2 pp. 10.
  • "LOS ORIGINALES DEL TESTAMENTO Y CODICILO DE LA REINA CATóLICA EN GUADALUPE". Nº 2 (1917) pp. 198, 218, 242, 248, 274, 290, 314, 338 y 365.
  • "LA REINA DE CASTILLA DOÑA MARÍA DE ARAGóN EN GUADALUPE", Nº 4 (1919) pp. 18, 34, 50, 70, 85, 101, 133 y 146.
  • "LAS MUJERES FUERTES DEL CAMARÍN DE GUADALUPE". Nº 4 (1919) pp. 283.
  • "LA POLÍTICA DE RECONSTITUCIÓON NACIONAL DE LOS REYES CATÓLICOS". Nº 4 (1919) pp. 343 y 363.
  • "LOS INVENTARIOS DE DOÑA MARIA DE ARAGÓN, REINA DE CASTILLA". Nº 5 (1920) pp. 66, 87, 101 y 141.
  • "RESTOS GLORIOSOS DE LA BIBLIOTECA GUADALUPENSE EN CÁCERES". Nº 5 (1920) pp. 174.
  • "ORIGEN Y PRIMEROS PRINCIPIOS DEL PUEBLO DE GUADALUPE". Nº 6 (1921) pp. 2, 26, 98, 122 y 146.
  • "ORGANIZACIÓN CIVIL GUADALUPENSE Y ORIGEN DE SUS CASTILLOS DURANTE EL PRIORATO SECULAR DEL SANTUARIO (1340-1389)". Nº 6 (1912) pp. 146 y 274; nº 7 (1922) pp. 2, 26, 111, 138, 150, 201, 226 y 240; nº 8 (1923) pp. 18.
  • "LA SEMANA SANTA DE GUADALUPE EN 1580". Nº 7 (1922) pp. 81.
  • "LA LEYENDA DE NTRA. SRA. DE GUADALUPE EN LA EPOPEYA NACIONAL ESPAÑOLA". Nº 8 (1923) pp. 170.
  • "EL FRONTAL DE LA REINA DE INGLATERRA". Nº 9 (1924) pp. 289; nº 10 (1925) pp. 331.
  • "EL MAESTRO JUAN GUAS EN GUADALUPE: SUS VICISITUDES E HISTORIA". Nº 10 (1925) pp. 232 y 261.
  • "JUAN DE BORGOÑA EN GUADALUPE". Nº 10 (1925) pp. 254; nº 11 (1926) pp. 8 y 45.
  • "RESURGIMIENTO DE UNA PARROQUIA Y DE UN PUEBLO QUE REVIVE". Nº 41 (1958) pp. 298.

También el ilustrado "Archivo Iberoamericano" de la Orden, vio impresa una colaboración de Fr. Germán Rubio. Se trata del:

  • "EL LICENCIADO CRISTOBAL DE MIESES, 1466-1526". Nº 17 (1922) pp. 367-400.

Y terminamos ya dejando constancia de algunos otros impresos que redactó, y que al igual que los anteriores fueron anotados por el P. Barrado:

  • "CARTA CIRCULAR DEL REVMO. P. VICARIO GENERAL DE ESPAÑA". Madrid, Impr. Asilo de Huérfanos. 1928. Primer saludo a las provincias de España. Madrid, 25 de diciembre de 1927.
  • "CARTA CIRCULAR DEL REVMO. P. VICARIO GENERAL DE ESPAÑA SOBRE LA ORGANIZACIÓN DE UNA REVISTA CIENTÍFICA DE LA ORDEN EN ESPAÑA". Madrid, impr. Católica de A. Fontana. 1931, 16 pp. Madrid, 6 de marzo de 1931.
  • "CRÓNICA DEL SEGUNDO CONGRESO FRANCISCANO ESPAÑOL DE ESTUDIOS CELEBRADO EN EL COLEGIO DE LA CONCEPCIÓN (0NTENIENTE) DURANTE LOS DÍAS 24, 25 Y 26 DE SEPTIEMBRE DE 1930 ...". Valencia, Renovación Tipográfica, 1930. 66 pp. en 4º.

Bibliografía


Autor incluido en la

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