Tropa italiana (Guerra Civil)

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Tropas italianas formando en la localidad de Báguena

Las tropas italianas que acudieron al valle del Jiloca durante el transcurso de la Guerra Civil eran de ideología fascista (mussoliniana). Una mayoría fueron afectados por el movimiento que agitaba a su país que les empujó a participar en la guerra española ayudando a las tropas nacionales. La mayoría eran voluntarios. Mussolini les animó a defender el honor del fascio. Según José de Jaime, muchos de ellos acudían a España por la presión política y social de su pueblo, lo que les llevaba a abandonar a sus propias familias. Es decir, no eran obligados a acudir a España, pero lo hacían por el miedo a que se les considerara poco patriotas.

La mayoría del ejército italiano (a España llegaron unos 70000 soldados) eran gentes civiles habiendo muy pocos soldados especializados (a diferencia de los alemanes). La mayor parte de las tropas italianas pertenecían al Ejército de Tierra, una minoría de era del de Aviación (aeródromo de Calamocha) y otros se encargaban del suministro de alimentación y otros víveres entre las tropas, la Intendencia (Torrecilla del Rebollar).

Conocemos el paso de las tropas italianas por el valle del Jiloca gracias a unas entrevistas realizadas por los alumnos del Instituto de Bachillerato de Calamocha, quienes las han colgado como recurso electrónico. Para la aviación italiana de Calamocha se habilitó un aeródromo junto a la estación de ferrocarril que era compartido con los demás aviones nacionales y alemanes. Carecían de algún lugar concreto de entrenamiento aunque en Berrueco y en Odón solían guardar el armamento en pajares y camiones, respectivamente.

El mote con que se les que se les conocía a las tropas italianas eran dos: Camisas Negras y Macaroni (ya que les encantaba la pasta). El nombre de las subdivisiones italianas que llegaron a España fueron tres: los Flechas Negras, los Flechas Azules y los Flechas Verdes. En la zona del Jiloca estuvieron presentes los primeros.

En cuanto a los símbolos y las banderas, hay que decir que no eran muy utilizadas o los entrevistados no las vieron. Los que si lo hicieron recuerdan la bandera actual italiana. Los saludos entre italianos eran saludos militares y fascistas. Algunas de las canciones que cantaban normalmente los italianos eran: la Guviezza, que era la canción de las juventudes italianas (recordemos que muchas de las tropas italianas que vinieron a España eran jóvenes); otro cántico entre las tropas italianas era el siguiente: “Si avanzo, sígueme, si muero, véngame si retrocedo, mátame”. Según los entrevistados, este era un cántico de espíritu triunfalista aunque un tanto ficticio, ya que las tropas italianas no siempre eran tan valientes.

Puesto que los pueblos del Jiloca donde vivían los entrevistados no estaban situados en el frente de guerra (estaban más al este) apenas vieron muertos aunque esto ocurrió en dos casos en Calamocha y siendo enterrados en el cementerio del pueblo.

Alojamiento

A los soldados italianos se les habilitaron zonas donde dormir. La comodidad de los alojamientos variaba en función del rango del soldado. La mayoría de los soldados rasos se alojaban en pajares, en naves o en parideras al cubierto (en Calamocha se alojaban sobre todo en la finca de El Castillejo) mientras y los oficiales de mayor rango se alojaban en casas particulares de civiles. La distribución de oficiales en casas particulares dependía del alcalde. En relación con este apartado cabe destacar el testimonio de Don José de Jaime, que vivió en primera persona el alojamiento de dos enfermeras italianas y un comandante italiano en su propia casa.

Costumbres

No recuerdan los entrevistados ningún ritual característico antes de la batalla, básicamente porque el frente no estaba en los pueblos donde vivían.

El tiempo libre lo pasaban de diversas maneras: solían pasear y dar vueltas por el pueblo, tenían fama de ser muy mujeriegos, y en Odón, según Don Lázaro Hernández, trajeron instrumentos musicales y hacían conciertos en la entrada para todo el pueblo. Además, cabe destacar que apenas había radios y las que había fueron confiscadas por los ayuntamientos, limitando así un poder como es el de la comunicación. Los italianos sí leían prensa, concretamente el periódico “Il Legionario”, que era el periódico de Mussolini.

En lo referido a los rituales religiosos como los enterramientos, los entrevistados no tienen gran información debido a que no estaban en el frente. Sí es verdad que dos italianos que murieron en Calamocha fueron enterrados en el cementerio municipal, pero al final los trasladaron a la Iglesia de San Antonio en Zaragoza, donde existe un mausoleo a las tropas italianas caídas durante la Guerra Civil.

Los soldados italianos que acudieron eran de religión católica (como los españoles) y muchos iban a misa.

  • Alimentación:

La mayor parte de los alimentos consumidos por la tropa italiana eran traídos desde su país y repartidos por la Intendencia (Torrecilla del Rebollar), aunque algunos productos fáciles de adquirir los compraban en los pueblos.

La comida básica que consumían era similar a la española (pan, carne, latas de sardina, frutos secos, etc.), si bien es verdad que consumían en grandes cantidades los productos de su país (la pasta italiana).

Otros productos también consumidos por italianos como el tabaco también se lo traían de su país. Fumaban un tabaco rubio con paquetes de diez cigarrillos de las marcas Nazionale y Macedonia. Tenía menos fama que el tabaco alemán, pero aun así las gentes del pueblo se lo compraban a los italianos. Bebían vino en las comidas y en los jolgorios que se montaban. Los entrevistados no recuerdan haber oído hablar de otras drogas entre tropas italianas.

  • Sanidad e higiene:

El nivel de higiene de las tropas italianas era bastante alto, tal vez un poco mejor que el de las tropas nacionales. Iban diariamente a lavarse y asearse al lavador de Odón.

Tanto en Calamocha como en Bello había personal italiano especializado en curación, no así en Berrueco, Odón y Torrecilla del Rebollar. Este personal estaba formado por un equipo de médicos y otro de enfermeras, que se establecieron en el improvisado hospital local de las tropas nacionales en el caso de Calamocha instalado en las antiguas escuelas (hoy en día C.R.I.E.T.) y un hospital de campaña en el caso de Bello. El personal especializado era servicial y ayudaba a las gentes del pueblo que enfermaban, así como a los heridos leves de la guerra, ya que eran hospitales de retaguardia, que no se encontraban en el frente, por lo que apenas hubo muertos en estos hospitales hasta el desencadenamiento de la Batalla de Teruel.

Las enfermedades más comunes entre las tropas italianas fueron las de transmisión sexual, debido a su carácter y a las relaciones que mantuvieron con mujeres del pueblo.

  • Vestimenta:

Las ropas que vestían los italianos durante la guerra estaban hechas de buenas telas de calidad. El color del uniforme era verdoso (Calamocha) y caqui (Berrueco). Además, al no estar en el frente, los soldados no llevaban casco, sino una gorra con orejeras que caían para protegerse del frío que caracteriza estas tierras.

El uniforme de la tropa era muy similar y solo se distinguían por las condecoraciones de cada oficial.

Por último, decir que las ropas se las lavaban lo propios soldados, sin pedir ayuda a mujeres del pueblo.


Relaciones sociales

  • Relación entre los soldados nacionales y las tropas italianas:

En general las tropas españolas y las italianas se llevaban bien, aunque a veces se producían burlas o risas hacia los italianos por parte de los españoles acusándoles de ser menos valientes en batalla de lo que querían aparentar. Prueba de ello es la canción que recuerda José de Jaime, que la cantaban los españoles a los italianos: “Si alguno habéis salvado la pelleja, ha sido por el tercio y la mehala”.

Esta canción nos quiere transmitir que los soldados italianos decían ser muy valientes y fascistas, pero que a la hora de guerrear, si no era por la ayuda de la Legión Española (el tercio) y las tropas marroquíes (la mehala), no habrían sido tan valientes o no hubieran obtenido la victoria. Esta canción se les cantaba sobre todo tras su dolorosa derrota en la batalla de Guadalajara.

Otra canción famosa cantada por los españoles a los italianos fue la siguiente: “Guadalajara no es Abisinia, los rojos tiran bombas de piña”.

Esta canción les avisaba a los italianos que la Guerra Civil Española no sería un paseo militar, como lo había sido la guerra colonial en Abisinia, queriendo decirles que los soldados rojos tenían valor y no se dejarían vencer.

  • Relación entre los niños del pueblo y las tropas italianas:

Las relaciones entre los soldados italianos y los niños del pueblo eran muy buenas, y este apartado es importante ya que los entrevistados nos mostrarán sus propias vivencias: Don Lázaro Hernández: dice que jugaban con ellos y les mandaban hacer recados. Don Mariano Soguero: al tener tan solo cuatro años, muchas veces iba al campamento militar de intendencia italiano, y era tratado como una mascota. Todos le trataban bien, y muchas veces le daban comida para que se la llevara a su casa. Llegó a hacerse tan amigo de ellos que un italiano le regaló una postal. Don José de Jaime: tenía buen trato con ellos, y al tener mayor edad, normalmente les compraban tabaco. Don Evaristo García: apenas se acuerda porque se lo llevaron los italianos al hospital, y estuvo tres meses.

  • Relación entre las mujeres del pueblo y las tropas italianas:

Los soldados italianos eran muy mujeriegos y dicharacheros, y aprovechaban la ausencia de los jóvenes locales al encontrarse militarizados para tener relaciones con las mujeres quedando estas, en ocasiones, embarazadas. Pruebo de ello es la canción que cantaban los nacionales a las mujeres, para que no tuvieran relaciones con los italianos: “Los italianos se marcharán, y de recuerdo un bebé te dejarán”

Véase también

Bibliografía

  • Francone, Michele, coomp. (2008): "Fotografías de la Guerra Civil Española", en Cuadernos del baile de San Roque, 21, pág. 97-102 [Texto completo]
  • Diego Marco, Adrián Domingo, Anchel del Jaime y Alfonso Parrilla (2008): Tropas extranjeras en el bando franquista durante la Guerra Civil Española en la zona del Jiloca. Una visión de la población civil. Recurso electrónico
  • VAQUERO, D. “El regreso de las legiones a Lechago”, El Pairón, nº45, Zaragoza, 2008.