Villuendas Polo, León

De Xilocapedia
Saltar a: navegación, buscar
Retrato de León Villuendas

Nacio en Torrijo del Campo el 26 de noviembre de 1885. Religioso franciscano especializado en Sagradas Escrituras, fue profesor en Roma de Exégesis, Procurador General en Tierra Santa, Definidor General y Presidente del Ateneo Pontificio de Roma hasta que en 1944 fue nombrado obispo de Teruel. Fecundo publicista tradujo las "Meditaciones" del alemán P. Hasserhl, y escribió numerosos libros sobre cuestiones eclesiásticas e incluso una novela bíblica.

De sobra conocido en los ámbitos turolenses mientras vivió, la originalísima personalidad de este religioso que tan bien retratado queda en los párrafos precedentes, dio lugar a numerosas anécdotas y sucesos que aún hoy se recuerdan perfectamente por las tierras del Jiloca. Y en esta faceta de recopilación de los datos mas sobresalientes de la vida y obra de Fr. León Villuendas, debemos a la paciente labor de nuestro amigo Mariano López Serrano, bibliotecario de Torrijo del Campo y redactor-jefe de su revista "Azafrán", el hecho de contar aquí con bastantes referencias de primerísima mano. Pues con toda amabilidad nos cedió recortes de prensa, necrológicas, recordatorios, así como alguno de los libros que escribió.

En fin, abundantes materiales, pero nosotros entendíamos que faltaba algo, su labor como prelado estaba bien documentada pero echábamos de menos la faceta franciscana de su figura. Por ello nos dirigimos al colegio de Onteniente donde pasó los últimos años, quiénes apenas nos procuraron informaciones nuevas. Así, aprovechando la consulta de los fondos del archivo y biblioteca de la Provincia de Valencia, su superior, el P. Benjamín Agulló, con todo cariño nos procuró la Necrológica que sacaron en "Valencia Seráfica", boletín de régimen interno de donde procede el preámbulo, y sobre la cual desarrollaremos esta semblanza. Decir también, que expuesta en una sencilla vitrina, conservan en la sala de reuniones numerosos recuerdos personales de Fr. León a modo de pequeño museo.


"Aragonés de pura cepa, tuvo un carácter recio, noble, varonil"

En Torrijo del Campo nació el 26 de noviembre de 1885 León Villuendas Polo. Hijo de José y de Francisca, recibió las primeras enseñanzas en la escuela de su pueblo natal, donde transcurrió su infancia hasta que sintiéndose atraído por el ideal franciscano, solicitó ser admitido en el colegio seráfico de Benisa el 27 de septiembre de 1898.

Tres años después, el 20 de septiembre de 1901, pasaba a Santo Espíritu del Monte para vestir el 19 de octubre el hábito de San Francisco, un año después emitirá los votos simples y el 8 de diciembre de 1905 los solemnes. Los estudios filosóficos y teológicos los cursó sucesivamente en Pego, Onteniente, Cocentaina y Beniganim. Mientras tanto, sus buenas dotes intelectuales y morales, afianzadas por la seriedad con que tomaba su vocación a la santidad, hicieron concebir a sus superiores las mejores esperanzas.

Recibió la ordenación sacerdotal en Onteniente el 21 de agosto de 1910, realizando su primera misa rezada en Monreal del Campo y la primera solemne en Torrijo del Campo. Este mismo año sería enviado a Roma para ampliar estudios de Sagrada Escritura en el Colegio Internacional Franciscano con el P. Serafín Cimiano. En 1913 obtuvo el título de Lector General de esta especialidad con nota de "Summa cum Laude".

Su regreso a la Provincia coincidió con una nueva estructuración de los estudios. Filosofía y Teología se reunían en Beniganim bajo un solo maestro y un compacto profesorado. A los cursos diseminados por los conventos con profesores y maestros improvisados, seguía una organización seria de los años de formación. A su realización cooperó eficazmente el nuevo Lector General.

En consecuencia, el coristado vivió una época de renovación cultural y de fervor espiritual. Este último vino a acentuarse con un fenómeno fortuito que llegó a ser aciago para el coristado y para la misma Provincia, en la que se engendró una honda división. Era lógico que el P. León, dada su propensión espiritual, sintiera simpatía por una orientación formativa que producía a ojos vistas frutos de devoción; aunque, llevado de su temperamento equilibrado, supo evitar extremos y huir de apasionamientos perniciosos. De ahí que, cuando en 1918 se tomaron medidas drásticas para sofocar el germen de división introducido en la Provincia, el Lector de Torrijo pudiera continuar formando parte del cuerpo docente y dando clase a los teólogos.

Cuando en 1920, después de la guerra europea, se abrió de nuevo en Roma el Colegio Internacional Franciscano, el P. Villuendas fue llevado para explicar la cátedra de exégesis del Antiguo Testamento en la Facultad de Sagrada Escritura. En 1926 el prestigio moral conseguido, hizo converger sobre su persona la mirada del P. General de la orden para cubrir el puesto de Presidente del Colegio, uno de los cargos de mas responsabilidad en la familia seráfica. Con todas las garantías lo detentó, y los estudiantes de aquella época recuerdan al torrijano como prototipo de rectitud. Los años de su mandato han pasado a la historia del Colegio como años de orden y de buen gobierno. Pero veamos algunas cualidades mas de su forma de ser y de actuar: "El P. León era autoritario, pero sin arbitrariedades ni extemporáneas imposiciones, con un sentido muy humano de la autoridad. Aún mas. Entendía el arte de exigir el cumplimiento del deber con gracejo, de imponerse con cordialidad. No temía hablar claro en las altas esferas. Los súbditos sabían que sus órdenes eran inapelables, pero que tenían en él su mas firme protector. De hecho, defendió siempre al súbdito que tenía razón, sin miramientos de personas y sin consideración a su propio prestigio personal, de la misma manera que defendía el principio de autoridad, y la observación regular, y la disciplina. No cedía fácilmente ante las exigencias de la ley; pero ante la debilidad humana se mostraba hondamente comprensivo y casi excesivamente paterno. Y cuando intuía que el camino emprendido era equivocado, lograba con agudo donaire y con una sabrosa ocurrencia desinflar la situación violenta y aflojar la tensión creada".


"Lleva en su rostro impresas las huellas del sol ardiente de Palestina"

Un trienio no mas duró su mandato en Roma, porque el año 1929 el Definitorio General pensó en el P. León como el Presidente ideal del Instituto Bíblico de la Flagelación en Jerusalén, creado poco antes.

El nombramiento introdujo un cambio fuerte en su vida, comenzaba con ello un periodo que dejaría imborrables huellas en su ser. La Tierra Santa con su poderosa influencia fascinadora fue enseñoreándose de su alma. Es mas, faltando aquí el apostolado exterior, que en Roma ocupa mas o menos cuantos no logran desentenderse del medio ambiente, su atención se replegó en el interior, para gozar del embeleso de los recuerdos que del Salvador ofrecen los Santos Lugares. La Palma de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén, que recibió el 5 de junio de 1951, testimoniará su entrañable amor a Tierra Santa.

Diez años permaneció el P. León en Palestina ocupado siempre en cargos de responsabilidad. En 1934 fue nombrado Superior de Nazaret; en 1937, Superior del Santo Sepulcro, y el mismo año Procurador General de Tierra Santa.

Este último cargo, uno de los mas importantes de la Custodia, recaía en su persona por vía de excepción. Ordinariamente suelen ocuparlo religiosos de Santiago o de Chipiona, las dos provincias que tienen misión en Tierra Santa. La extraordinaria personalidad del franciscano de Torrijo, obligó al Definitorio General a saltar por encima de esta costumbre. Por los méritos desplegados en esta función, merecerá del gobierno español la Encomienda con placa de la Orden de Isabel la Católica el 4 de abril de 1940.

Faltaban todavía cuatro años para terminar el sexenio, cuando el Capítulo General de 1939 eligió al P. León para Definidor General de la Orden por la lengua española y portuguesa. En consecuencia hubo de dejar los Santos Lugares, donde soñaba terminar su vida, para instalarse de nuevo en S. Antonio de Roma, atento ahora a los asuntos generales de la Orden. Y como si no le bastara con tanto peso de responsabilidad, se le nombró al propio tiempo y por segunda vez Presidente del Colegio Internacional. Era esto en el mismo año de 1939, algunos meses mas tarde el Rey de Italia le concedía el grado de Comendador de la Orden de la Corona de Italia (25 de enero de 1941).

El año 1943, mientras el P. León se hallaba en España ocupado en visitas canónicas por las provincias de Cantabria, Granada y Portugal, presidió varios congresos provinciales y la gran reunión de profesores de las diversas ramas franciscanas congregados en Madrid. Pues bien, al producirse la invasión de Italia por las tropas aliadas, para evitar las consecuencias del muro de separación que las nuevas circunstancias de la guerra mundial imponían entre las provincias españolas y el Centro de la Orden, se decidió que permaneciera en España en calidad de Delegado General con amplísimas facultades para la consagración de religiosos. Era enero de 1944. "Como me habían de resultar ajenas las cosas de Teruel ..."

Las sorpresas se sucedían a la sazón a ritmo vertiginoso. El nombramiento sobredicho llevaba la fecha del 3 de febrero de 1944, y sólo un mes mas tarde, el 29 de marzo, el Papa elevaba al de Torrijo a la sede episcopal de Teruel-Albarracín. Con su peculiar gracejo lo narraba diciendo: "Me preguntó el Nuncio si me resultaban ajenas las cosas de Teruel, y le contesté diciendo que, siendo de allí, como me habían de resultar ajenas".

El 16 de julio de este 1944 fue consagrado obispo en la iglesia de San Francisco el Grande de Madrid. Actuó como obispo consagrante el Nuncio Apostólico en España, Mons. Cayetano Cicognani así como Mons. Gregorio Modrego, obispo de Barcelona, y Mons. Eduardo Martínez González, obispo auxiliar de Toledo, siendo padrinos el conde de Jordana y la condesa de Marín. El día 4 de noviembre de 1944 hizo la entrada solemne en la diócesis Teruel-Albarracín. Su pueblo natal le regalará el anillo pastoral, y la orden franciscana el báculo de San Luis de Anjou.

Las esperanzas puestas en el nuevo prelado no fueron vanas, en sus veintiún años de gobierno Mons. Villuendas reconstruyó material y espiritualmente la diócesis que había quedado maltrecha por los horrores de la guerra. En el aspecto material son exponentes señalados de su actividad el seminario, el palacio episcopal y la catedral. En el terreno espiritual, la reorganización de las diócesis en el Sínodo de 1952, una completa generación de sacerdotes formados durante su largo gobierno, la gran semana catequética de 1945, las cuatro visitas pastorales, las dos grandes misiones de 1949 y 1956, la reorganización de la Acción Católica diocesana en 1960, además de las innumerables actuaciones apostólicas que su celo le inspiraba.

Entre estas últimas no puede silenciarse la actividad ministerial desarrollada como predicador de la palabra de Dios, tanto entre sus diocesanos como en otros obispados. Ya desde joven su predicación fue muy bien aceptada, y una vez consagrado obispo fue invitado con relativa frecuencia a predicar en solemnidades como congresos eucarísticos, festividades conmemorativas y similares. Como conferenciante fue asimismo muy requerido, sobre todo en temas relacionados con Tierra Santa, asunto candente cuando, al final de la guerra mundial, se creó el estado de Israel. Mons. Villuendas fue un convencido defensor de la internacionalización de los Santos Lugares.

Prosiguiendo con su necrológica, vemos como su sencillo trato le ayudó enormemente a ganarse al clero, que le amaba como a un padre, y no menos a los fieles, que tenían acceso a su obispo sin trabas. Todos, eclesiásticos, religiosos y seglares, grandes y pequeños, se sentían a gusto con el de Torrijo. Su entrañable cordialidad, su desembarazada franqueza, el festivo donaire con que sabía decir y advertir las cosas graves, y sobre todo porque era un hombre de Dios, a través de sus palabras y actitudes se transparentaba una profunda vida interior, la connaturalidad que tenía con lo divino, el equilibrio y serenidad que le infundía su contacto continuo con el Espíritu Santo, la firmeza de sus resoluciones y la solidez de sus virtudes.

Esa llaneza y natural disposición a prestar servicios dieron pie a que de los mas distintos puntos se le llamase a presidir fiestas y a ejercer ministerios episcopales. El buen P. León no sabía negarse a tales exigencias, que llegaron a constituir para él un capítulo importante de su incansable actividad. Desde luego, los mas favorecidos por esta forma de su apostólico celo fueron los conventos franciscanos de su Provincia.

El año 1960, con ocasión de las Bodas de Oro sacerdotales, Juan XXIII le envió una carta muy expresiva, y los diocesanos le obsequiaron con el templo de San León, que venía a llenar las necesidades espirituales creadas por la expansión demográfica de la ciudad.


"Un profesor de renombre internacional en el campo de los estudios bíblicos"

Desde esa fecha su salud, minada por una pertinaz diabetes, fue perdiendo vitalidad. El año 1962, a raíz de la convocatoria del Concilio Vaticano II, andaba tan maltrecha que se le recomendó pedir dispensa de asistir a la magna asamblea. Su sentido de la obediencia y del cumplimiento del deber, se impuso no obstante a las recomendaciones y hasta reconvenciones. Mons. Villuendas partió al fin a Roma, pero al agravarse su mal debió de regresar a Teruel antes de que se clausurase la primera sesión. Por estas fechas desde su pueblo de origen le solicitaron unas notas autobiográficas, y cariñosamente contestó enviando una reseña de la enciclopedia Espasa-Calpe con una coletilla final de su propia mano que dice: "Otro dato: morirá pronto porque tiene 68 años". Superó todavía la crisis después de un largo periodo de gravedad, logrando reemprender la actividad pastoral. Pero al observar que perdía progresivamente vista, comenzó a pensar en renunciar al gobierno de su diócesis. A finales de 1964 tenía ya madurada la resolución, y presentó la dimisión que le fue aceptada por el Papa, bien que conservándole el título de Obispo de Teruel y Administrador Apostólico de Albarracín. Aunque ya se han dicho algunos de pasada, recordar aquí resumidamente los principales hechos de su pontificado: - 1944. Reconstrucción de numerosos templos y casas parroquiales. - 1945. La gran Semana Catequística. Primera visita pastoral. - 1946. Primera visita "Ad Límina". - 1949. Gran Misión de Teruel. - 1950. Proceso canónico de beatificación del Excmo. y Rvmo. Fray Anselmo Polanco. - 1950-52. Segunda vista Pastoral y "Ad Límina". - 1952. Sínodo diocesano. - 1953. Consagración de la Santa Iglesia Catedral, después de la consagración e inauguración del nuevo Seminario Mayor. - 1956. Con motivo de la agregación a la Diócesis de seis arciprestazgos (136 parroquias), celebró solemne pontifical en cada una de las cabezas de arciprestazgo. - 1956. Segunda Gran Misión de Teruel. Tercera Vista Pastoral. - 1946-49. Concursos parroquiales cada uno de estos años. - 1959. Inicio de los Cursillos de Cristiandad. - 1960. Cuarta Visita Pastoral. Reorganización de la A. Católica diocesana. Asistencia al Congreso Internacional Eucarístico de Munich. - 1962. Asistencia a la primera sesión del Concilio Vaticano II.

A comienzos de febrero de 1964 hizo su despedida de la diócesis. Un inmenso gentío llenaba la catedral y cuantos actos se celebraron en su honor. Una jota rasgó los aires, la misma que a menudo cantara en diversas ocasiones: "Torrijo te dio la cuna, / y San Francisco el cordón, / el Papa te dio la Mitra, / y Teruel el corazón".

El día 14 de este mes, Fr. León llegó a su retiro de Onteniente reincorporándose, como decía él, a la vida conventual. De hecho, aunque casi ciego, asistió hasta el final a la mesa y a la meditación comunitaria con los demás religiosos, sintiéndose feliz de vivir de nuevo como fraile. Cuentan sus hermanos que pasaba el día en comunicación continua con el Señor, a falta de libros usaba del rosario que apenas dejaba de las manos.

Con todo, su temperamento servicial le hacía sacar fuerzas de flaqueza acudiendo, casi privado de vista, adonde podía con su presencia realzar la solemnidad de los cultos, llegando incluso a conferir órdenes sagradas. Y en esta actitud de servicio continuó hasta su muerte.

En realidad, apenas guardó cama poco mas de una semana, si bien desde septiembre de 1968 se veía ya inminente el desenlace. Apenas se observaron síntomas de agravamiento le fueron suministrados los últimos sacramentos, y así, perseverante en la cruz, falleció el 6 de diciembre de 1968. Como comenta su anónimo biógrafo: "afrontó el duro trance con la serenidad de los justos y con la naturalidad de quien está acostumbrado a hacer con pasmosa sencillez las cosas mas grandes".

Tras las solemnes honras fúnebres que se realizaron en Onteniente, el féretro partió a Teruel el día 8 acompañado de tres canónigos y de los familiares. Recibido en medio de la multitud por las principales autoridades, en el palacio episcopal se instaló la capilla ardiente que recibió la visita de numerosísimas personas llegados desde Torrijo y de muy distintos puntos, hasta que el día 9 a las tres de la tarde, fue enterrado en el centro de la gírola de la catedral.


Obras publicadas

Se valió de los periódicos como emisarios o medios de comunicación del divino mensaje, y con tal profusión que por sus artículos y colaboraciones fue designado en 1962 con el título de Periodista de Honor.

Autor de numerosísimos escritos como vamos a ver enseguida, como periodista dio a la luz abundantes colaboraciones en el diario "Lucha" de Teruel y en otras revistas científicas y religiosas como "Vida sobrenatural", "Ecclesia", "Cultura Bíblica" o "Acción Antoniana", de esta última localizamos por casualidad varios ejemplares con colaboraciones de nuestro prelado de Torrijo, que son las siguientes:

  • "DESDE ROMA. EL P. DOMINGO FRANZE, O.F.M.". 1926, nº 71, pp. 136.
  • "DESDE ROMA. NUEVAS MISIONERAS. FUTUROS BEATOS. LAS CATACUMBAS DE SANTA DOMITLA. LA CRUZ DEL CAPITOLIO". 1926, nº 72, pp. 167-168.
  • "ECOS DE LAS MISIONES. POR EL DESIERTO DE LA JUDEA". 1931, nº 129.

El P. Benjamín Agulló hizo ya una primera aproximación a la extensa bibliografía de Fr. León citando ya nada menos que treinta y cinco obras, y aún creemos que se dejó tres o cuatro mas que han aparecido en la biblioteca provincial franciscana. Dada la cantidad de libros, daremos solamente sus títulos y características principales sin detenernos en mayores comentarios.

  • "ABECEDARIO MANUSCRITO". Son quince cuadernos sobre temas religiosos de doscientas páginas.
  • "ACTUACIÓN DE LA CUSTODIA FRANCISCANA EN TIERRA SANTA". Barcelona, 17 pp. 4º. Al pie de un retrato del autor se da noticia de que había recibido la Palma de la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén, y la Medalla del Mérito Social Penitenciario entre otras condecoraciones.
  • "PENSAMIENTOS CLAVES PARA LOS SANTOS EJERCICIOS". Madrid, 77 pp. Son separatas de espiritualidad seglar.
  • "OCHO CONFERENCIAS BÍBLICAS".
  • "LA EXCELENCIA DE LA GRACIA". Teruel, ed. Lucha, 6 pp.
  • La educación / Fr. Leon, Obispo de Teruel. Zalla (Vizcaya) : Ediciones Paulinas, [s.a.]; 48 p. ; 18 cm
  • "CONFERENCIAS: 1. LOS RECLUSOS EN ESPAÑA. LECCIÓN PAULINA.- 2. SOBRE EL MAHOMETISMO.- 3. LA CUESTIÓN SOCIAL-ECONÓMICA Y JESUCRISTO". Imp. Hijo de Bernardo Villanueva, 35 pp.
  • "MEDITACIONES SOBRE LA REGLA Y VIDA DE LOS FRAILES MENORES EN UNIÓN CON EL AÑO ECLESIÁSTICO". Traducción del alemán de la obra del P. Hassernehl. Vich, 1926, Ed. Seráfica, t. I, 462 pp.; t. II, 504 pp.; t. III, 397 pp.; 1927, t. IV, 366 pp.
  • "PRAELECTIONES BIBLICAS". 1929, Collegio S. Antonii Romae, 155 pp.
  • "PAULUS APOSTULUS". 1929, Collegio S. Antonii Romae. 137 pp.
  • "POR TIERRAS BÍBLICAS". Madrid, 1933, Lib. religiosa José Alsina, 266 pp.
  • "GUÍA DE TIERRA SANTA". Ed. Patronato Pro-Jerusalén, 369 pp.
  • "PASTORAL". Alcalá de Henares, 1944, Imp. Talleres Penitenciarios, 24 pp.
  • "PASTORAL CON OCASIÓN DE ADVIENTO Y NAVIDAD". Teruel, 1944, Imp. Provincial, 12 pp.
  • "PROYECCIONES EVANGÉLICAS". Barcelona, 1945, Ed. Lib. religiosa, 307 pp.
  • "MIRIAM, LA CONVERTIDA DE MAGDALA". Madrid, 1945, Lib. Suárez, 327 pp.
  • Crónica de la semana catequística : que se celebró en Teruel durante los días 21 al 28 de octubre del año 1945 en los comienzos del pontificado del ... Sr. Fray Leon Villuendas Polo. Teruel : Editorial Lucha, 1946; 433 p. : il. ; 23 cm
  • "LA POLÍTICA Y LOS CATÓLICOS". Barcelona, 1947, Ed. Librería religiosa, 62 pp.
  • "LOS CATÓLICOS SEGÚN LAS ENCÍCLICAS PONTIFICIAS". Zaragoza, 1948, Ed. Tipografía, 44 pp.
  • "LA LIBERTAD Y LAS ENCÍCLICAS DE LOS PAPAS". Madrid, 1948, Ed. Malvar, 31 pp.
  • De niño inocente a joven casto : (la educación de la pureza) / por Fr. León Villuendas, Obispo de Teruel. Barcelona : Editorial Librería Religiosa, 1948; 66 p, [1] h. ; 16 cm
  • "DISCURSO SOBRE EL PONTÍFICE PIO XII". Teruel, 1949, Ed. Lucha, 25 pp.
  • "LA AMISTAD CRISTIANA". Madrid, 1949, Ed. Arba, 66 pp.
  • "BREVES PINCELADAS APOLOGÉTICAS". 1950, Artes gráficas Martorell, 103 pp. Prólogo P. Francisco Ferrer.
  • "EL EVANGELIO DE LOS DOMINGOS Y FESTIVOS. (PARA USO DE LOS PÁRROCOS)". Barcelona, 1953, Ed. Vilamala.
  • El Traidor : narración histórico-novelesca de carácter bíblico / por Leon Villuendas Polo. Madrid : Paraninfo, 1958 (Imp. El Adelantado); 161 p. ; 20 cm
  • "LA CONFIRMACIÓN". Teruel, 1960, Ed. Lucha, 11 pp.
  • "LA GEOGRAFÍA DE LAS APARICIONES DE CRISTO RESUCITADO EN LA 'VIDA DE JESUCRISTO', POR EL P. A. FERNANDEZ". 1960, "Estudios Eclesiásticos", vol. 34, pp. 930-934. Con separata aparte de 6 pp.
  • "PASTORAL SOBRE EL CONCILIO VATICANO II". Teruel, 1962, Ed. Lucha, 14 pp.
  • "SAN PABLO, EL APOSTOL DE LAS GENTES, TAMBIÉN EVANGELIZO A NUESTRA ESPAÑA". Teruel, 1963, 20 pp. Conferencia.
  • "CONFERENCIA SOBRE EL CONCILIO VATICANO II". Teruel, 1964, Imp. Escuela Provincial, 16 pp.

A esta relación hay que añadir otras cuatro obritas mas que publicó y que hemos localizado en diversas bibliotecas. Son las siguientes:

  • "BREVE GUÍA ILUSTRADA DE TIERRA SANTA, O LOS 14 DIAS DEL PEREGRINO EN PALESTINA". Vitoria, 1925, Ed. Social Católica. Patronato Pro-Jerusalén.
  • "CRÓNICA DE LA SEMANA CATEQUÍSTICA, QUE SE CELEBRO EN TERUEL DURANTE LOS DÍAS 21 AL 28 DE OCTUBRE DEL AÑO 1945 EN LOS COMIENZOS DEL PONTIFICADO DEL EXCMO. Y REVMO. SR. FR. LEÓN VILLUENDAS POLO, O.F.M.". Teruel, 1946.
  • "LOS SEGUNDOS CRUZADOS, O LOS FRAILES DE LA CUERDA EN TIERRA SANTA". Separata de una revista religiosa, pp. 5-18.
  • "OCTAVARIO POR LA UNIÓN DE LAS IGLESIAS 18-25 DE ENERO DE 1957". Zaragoza, 1957, Tall. Ed. El Noticiero, 64 pp.

Bibliografía

  • AGULLÓ PASCUAL, B.: Seráfica Provincia de San José de Valencia. Valencia, pp. 243-245
  • AINA NAVAL, L. (1944): El obispo de Teruel. Amanecer. Zaragoza.
  • Anónimo (1968):Biografía de Fray León Villuendas Polo. Boletín Informativo de la Diputación Provincial de Teruel. Teruel, nº 12, pp. 42-43
  • Anónimo (1969): Necrología. Excmo. y Rvmo. P. León Villuendas Polo O.F.M., Obispo de Teruel y administrador apostólico de Albarracín. Valencia Seráfica. Valencia, pp. 32-39
  • ESPASA-CALPE, ED. (1945): Villuendas Polo (León). Enciclopedia Universal Ilustrada Europea Americana. Madrid, Supl. 1942-44, pp. 305
  • KOSER, C. (1969): Acta Ordinis Fratrum Minorum. pp. 61-63


Autor incluido en la

Biblioteca Electronica Jiloca.pngBiblioteca electrónica del Xiloca