Dance de Caminreal

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Estas líneas tratan de dar una visión retrospectiva, siguiendo unos textos de Emilio Malo, a una pequeña parte de la cultura del dance, que tuvo lugar en Caminreal y que de forma desafortunada ha desaparecido, privándonos de una identidad más propia y más cercana a nuestros mayores. En la sociedad en la que participamos, nos interesa saber lo que hacen los otros y también lo que han hecho en otras épocas: las personas pasan y mueren, y en muchas ocasiones dejamos pasar también su testimonio o pequeña historia que, unida a otras, nos serviría para entender el devenir del pueblo y para enriquecer nuestra memoria y nuestro patrimonio cultural.

El dance es una manifestación popular aragonesa que se desarrolla al aire libre, en un espacio común: la puerta de la iglesia, plaza del ayuntamiento o explanada de la ermita, en la que se mezclan música, baile, diálogos, “dichos”, críticas de costumbres, etc. En la representación, se une el ingenio con la capacidad de unificar las voluntades de la vecindad, que participa activamente con un carácter lúdico y festivo: es el día de la fiesta mayor y, durante ese día, son diferentes los comportamientos, siendo la gente más permisiva hacia las críticas y sirviendo la diversión para liberar las rencillas y tensiones acumuladas durante el año, aunque al día siguiente todo pueda volver a la normalidad. También, año tras año, cumple una función educativa, dando instrucción moral y religiosa, perpetuando la tradición y el orden social establecido.

En el caso de Caminreal, es probable que el dance se gestara después de una peste o cólera: en el siglo XIX las epidemias más temidas fueron las del cólera, que procedente de Asia invadió España en cuatro oleadas sucesivas (1833-34, 1854, 1865 y 1885). Las dos últimas causaron graves perjuicios a la población de Teruel con 10.275 y 6.960 muertos, respectivamente. Se habría realizado una acción de gracias a la Virgen por haber quedado libres de la enfermedad: desde hace mucho tiempo es conocida la gran devoción que el pueblo le profesa y la celebración se llevaría a cabo durante la festividad de la Virgen de las Cuevas.

En los pueblos de Aragón, el dance posee elementos comunes y con frecuencia hace de vehiculo cultural de un pueblo a otro, y es ahí donde la naturaleza y la mentalidad de las gentes crean las particularidades de cada actuación. La representación normalmente incluye tres partes: al principio dialogan el Mayoral y Zagal (pastorada), en el que hablan sobre los asuntos del pueblo, y sobre todo, de la fiesta patronal. El Mayoral, con más juicio y experiencia, increpa al Zagal, joven, divertido y algo holgazán, por abandonar el ganado para acudir a la fiesta, aunque finalmente lo perdona y le encarga de los preparativos de la misma. Sigue con la llegada de los moros, que intentan alterar el desarrollo de la fiesta o robar la imagen de la Virgen y los cristianos pelean con los moros hasta que ésos se convierten, cantando alabanzas a la Virgen o al patrón. Finalmente, se sitúa la disputa dialéctica entre el Ángel y el Diablo, en la que éste es finalmente derrotado.

El baile que se conoce actualmente es moderno, aunque su origen pueda entroncar con los ritos y danzas agrícolas del Neolítico y con los bailes de espadas de la Edad de Bronce. El paloteado o baile se hace por grupos de cuatro, que alternan y cambian sus posiciones (mudanzas), según el número de danzantes, puesto que cada uno debe ocupar los cuatro puestos de su cuadrilla, chocando los palos o sables de modos diferentes. Las letras de las mudanzas son cancioncillas populares y el instrumento principal es la dulzaina (“gaita” en Aragón), junto con la gaita de fuelle, el tamboril y las castañuelas.

Contaba mi abuelo que sabía que su padre, Manuel Salas, era depositario de los “papeles” del dance, pero que alguien se los “buscó prestados” para leerlos y no se los devolvió: aquí es donde parece perderse el rastro de lo que pudiera haber escrito sobre el dance. Quedan, eso sí, los dichos que saben unos y otros, por ejemplo, esta pulla referida a uno de los pueblos del “redor”: “¡calzonazos!, ¡albarcudos! / os hecho la maldición / que se os baje la leña / como antaño p’ol ramblón”. O este otro dicho, referido a la religión: “vuestras creencias son falsas / como falso es vuestro dios / no lo habéis visto vosotros / ¿queréis que lo vea yo?”. Parece ser que en una ocasión, en una lucha entre moros y cristianos, éstos se excedieron con la vehemencia de sus golpes y los moros declinaron hacer más representaciones. Nos queda otro “dicho” referido al último año de la representación: “Lamberto, primer danzante / despídete con este año / que al otro ya no habrá dance”.

Habrán pasado ya unos cien años desde aquella representación y creo que es importante recoger y guardar los documentos y testimonios antiguos: nuestros hijos conocerán mejor su historia y se identificarán mejor con el pueblo si somos capaces de preservar y legar los materiales y documentos de los que nos han precedido. Aunque las ideas que nos pueden invadir son las de alejamiento de la tierra como forma de vida o de que ya no existe un nexo de unión con nuestros antepasados, la voluntad y la imaginación nos pueden ayudar a recuperar ese sentimiento de unión que estaba presente en las gentes del pueblo durante la celebración de esos ritos ancestrales y que ahora hemos de ser capaces de revivir como comunidad.


Bibliografía

  • MALO SALAS, E. (2007): "Los papeles del dance", en revista Enclave 920, Caminreal.