Santa Úrsula
Leyenda de Santa Ursula
Según una leyenda muy extendida en la Edad Media, una joven bretorromana llamada Úrsula u Orsola ("pequeña osa", del latín) se convirtió al cristianismo prometiendo guardar su virginidad. Como fue pretendida por un príncipe bretón de nombre Ereo decidió realizar una peregrinación a Roma y así lograr la consagración de sus votos.
En Roma, fue recibida por el papa Ciriaco que la bendijo y consagró sus votos de virginidad perpetua para dedicarse a la prédica del evangelio de Cristo.
Al regresar a Britania, fue sorprendida en Colonia por el ataque de los hunos, en 451. Atila, rey de este pueblo, se enamoró de ella pero la joven se resistió y junto a otras doncellas que se negaron a entregrase a los apetitos sexuales de los bárbaros fue martirizada.
En el lugar del martirio, Clematius, un ciudadano de rango senatorial que vivía en Colonia, erigió una basílica dedicada a las "once mil vírgenes", entre ellas Úrsula. En la inscripción de dedicación de este edificio se nombra a las otras doncellas (Aurelia, Brítula, Cordola, Cunegonda, Cunera, Pinnosa, Saturnina, Paladia y Odialia de Britannia), de las cuales una se llamaba Undecimilla ( "la pequeña undécima", en latín), de donde parece derivarse la idea errónea de que las compañeras de martirio de Úrsula fuesen once mil.
Santa Ursula en el valle del Jiloca
- Copatrona de Torrelacárcel