En el año 1372 un pintor de Daroca llamado Enrique de Bruselas pintaba “ciertas imágenes” en la capilla mayor de Santa María, unas pinturas que se han conservado en el ábside románico, tras el camarín de los Corporales. Descendiente de este pintor es sin duda otro de finales del siglo XV llamado Juan de Bruselas. Este y otros pintores como la familia Cardiel, Juan de Bonilla y Bartolomé Bermejo formaron la llamada “escuela de pintura gótica de Daroca”. En 1417 el maestro Issambart, escultor procedente de Borgoña o Flandes, estaba en Daroca cuando era llamado por el cabildo de la Seo de Zaragoza para dictaminar sobre el estado del cimborio. En 1445 era Pere Johan quien era llamado a Zaragoza para continuar el retablo de la Seo. Es posible que ambos escultores hubieran tenido taller en Daroca y habrían trabajado en el retablo de la capilla de los Corporales. Pocos años más tarde vivían en Daroca un número importante de plateros: los Díaz Caro, Juan Tol y Bernardino Tol, Juan de Holanda, etc. que fabricaban cruces, cálices, incensarios o custodias para las iglesias de Daroca y gran parte de los pueblos de la Comunidad. En el campo arquitectónico, desconocemos qué picapedreros o maestros realizaron las obras de las iglesias de Daroca, aunque sí se conocen los nombres de varios maestros de obras mudéjares que arreglaban las murallas, construían casas o capillas de las iglesias; es el caso de construcción de la capilla del Patrocinio de la iglesia de Santa María en 1511 por parte de los moros Mahoma y Brahen de Cuellar.
Desde antiguo hubo en Daroca importantes talleres que contribuyeron de forma definitiva a conformar una ciudad monumental, llena de iglesias, conventos, casas y palacios, con todo el arte mueble requerido: retablos de pintura o escultura, ornamentos sagrados, piezas de plata para el culto, esmaltes, etc. Tal fue la importancia de algunos talleres que llenaron las iglesias y ermitas de los pueblos de la Comunidad de retablos de pintura, cruces, cálices, custodias e incensarios.
De la gran riqueza artística de Daroca se ha conservado tan sólo una pequeña parte, aunque ésta tiene un enorme interés por su calidad. Vamos a destacar dentro de esta ciudad nueve manifestaciones del período gótico, siguiendo el siguiente orden:

1. La ciudad amurallada. La mejor manera de apreciar cómo es la ciudad de Daroca es recorrer el perímetro de las murallas y ascender a un alto para ver detenidamente cómo está constituida. Esta vista se obtiene de forma casi perfecta desde el castillo o acaso desde la muralla oeste, a la altura de las ruinas de la ermita de San Valero, junto al muro de los tres guitarros. A este lugar se llega partiendo de la puerta Baja, por el arrabal, hacia el norte. Desde este punto se aprecia cómo la calle Mayor divide la ciudad en dos partes: la de la derecha alberga la antigua morería en torno a la plaza del Rey y una serie de callejas que descienden de forma brusca por la falda del cerro de San Jorge. A la izquierda está el castillo mayor; y al pie del castillo, una serie de callejas y casuchas que en su tiempo conformaron la judería. Más hacia el oeste, hacia el observador, las cuatro iglesias conservadas, con sus torres y sus plazas y todo un laberinto de callejas en la ladera del cerro de San Cristóbal, que fue la vieja ciudad árabe.
2. La Portada de la iglesia del convento de la Trinidad. La iglesia se encuentra fuera de la ciudad, próxima a la puerta Baja. La entrada a la iglesia se sitúa en el lado sur; es un atrio de planta cuadrada cubierto con bóveda de crucería estrellada. La portada tiene un arco carpanel, sin decoración. El tímpano recoge la escena de los Corporales en el momento en que la mula llega a la Iglesia del hospital de San Marcos, seguida de clérigos y soldados y se hinca de rodillas; es un relieve en piedra, dividido en cinco piezas, bien trabajado, de mitad del siglo XV.

3. Antiguo Hospital de Santo Domingo. Es uno de los edificios góticos con más interés: tuvo lonja de dos arcos en la planta de calle; en la planta noble se conservan dos ventanas ajimezadas con doble arco peraltado y galería de arquillos en el piso superior. Tras la restauración se ha convertido en museo Comarcal que alberga un importante colección de arte; cabe destacar la Virgen Goda y una predela pintada por Bartolomé Bermejo, pintor que llegó a Daroca hacia 1470 y casó en esta ciudad con Gracia de Palaciano
4. Pinturas murales de San Miguel y San Juan de la Cuesta. Además del conjunto del ábside de la iglesia colegial que tiene un conjunto de registros referidos a la Virgen María, titular de la iglesia, se conservan restos de otros dos conjuntos; en la iglesia de San Miguel, un retablo mural muestra la Coronación de la Virgen rodeada de apóstoles y ángeles. En la de San Juan de la Cuesta es San Juan con el Agnus Dei la figura que centra la escena en torno a la cual hay varias escenas de la vida de San Juan Bautista.
5. La torre de Santa María. Se construyó una nueva iglesia ampliando la románica elevando la nave central y acaso construyendo dos laterales, con una nueva puerta hacia el oeste y una torre de piedra envolviendo a otra anterior de ladrillo. Fundamentalmente se han conservado la torre y la portada. La torre es de un solo cuerpo muy alto y liso sobre el que se colocó otro sólo para las campanas; éste es rectangular, con cuatro vanos apuntados que tuvieron tracerías góticas. Esta torre parece que la mandó construir y la costeó en 1441 la reina doña María, mujer de Alfonso V.
6. La puerta del Perdón. Está junto a la torre. Es de piedra en arco apuntado y termina en un florón sobre el que se cobija un ángel portador del emblema de los Corporales. El arco de entrada es carpanel apuntado, con enjutas adornadas con tracería gótica de carácter geométrico. Todo ello es del siglo XV. El tímpano es de terracota y conserva restos de policromía; en él está representada una visión del Apocalipsis, Cristo triunfante adorado por la Virgen y San Juan, rodeado por un coro de ángeles y los evangelistas, flanqueado por el sol y la luna y dos ángeles con trompetas que lo anuncian y otros dos con la corona de espinas y la lanza; en la tierra, las tumbas se abren y los muertos salen de ellas; el vértice del arco viene ocupado por un ángel con el paño de los Corporales.
7. Capilla del Patrocinio. Esta capilla se construyó como capilla funeraria de los Ruiz Senés a principios del siglo XVI, aunque a finales del mismo siglo pasó a serlo de los Azagra; se cubre con bóveda de crucería y dentro contiene un retablo con bellos alabastros ingleses del siglo XV y una magnífica escultura yacente; la fachada es uno de los primeros monumentos renacentistas aragoneses; se cierra con una verja gótica.

8. Capilla de los Corporales. Es una de las obras de escultura gótica más original de Aragón. Se edificó dentro del ábside románico para dar realce a los Sagrados Corporales. Tiene un espacio amplio, decorado en los muros laterales con bellas esculturas y con un retablo de piedra caliza en el frente, con bellas arquerías góticas a través de las cuales se accede al presbiterio con tres capillitas y relieves de los Corporales a los lados. El camarín, al fondo, guarda la arqueta con los Corporales.
9. Museo Colegial. Se instaló en la antigua sacristía construida a finales del siglo XVII, en él se guarda una de las mejores colecciones de pintura gótica sobre tabla. Destacan el retablo de San Pedro, restos de otro dedicado a la Virgen y a San Gilberto, el retablo de San Martín, un retablo de Santo Tomás, alguna predela y varias tablas, entre ellas un conjunto sobre el suceso de los Corporales y los retratos de los Reyes Católicos. Hay también algunos lienzos de gran interés. en orfebrería, la primitiva arqueta de los Corporales, del siglo XIII, la custodia relicario, obra de Pedro Moragues en 1384 y una buena colección de cruces procesionales, cálices, jarras, navetas, etc, de los plateros de Daroca de los siglos XV al XVIII. Finalmente merece destacarse la rica colección de ornamentos sagrados, desde el siglo XV al XIX, con bellas obras de bordados de imaginería y labores con temas florales.
Tras la obligada visita a la ciudad de Daroca, se inicia un recorrido por los pueblos del Campo Romanos en los que así mismo se resaltarán las expresiones del período gótico. El primero de ellos será Retascón. Los restos de la iglesia gótica, construida en el siglo XV, se hallan en la parte más alta del pueblo; parece que se desmontó toda ella para sacar la piedra sillar y construir la iglesia actual ya en el siglo XVII; ésta se encuentra en el centro de la población, con una amplia plaza en el costado oeste. De aquella iglesia primitiva puede proceder el retablo más importante y delicado que hay en la iglesia, pintado a principios del siglo XV. Se trata de un retablo de las Virgen María en el que se advierten dos manos diferentes, probablemente debido a la intervención en el mismo de dos pintores de los talleres de Daroca; son los llamados maestro de Retascón y el maestro de Langa.
El maestro de Retascón habría pintado la predela con las imágenes de varios apóstoles; además sería el autor de la tabla central de la Virgen con el Niño y otras cuatro dedicadas a la Ascensión, Pentecostés, la Dormición y la Coronación de la Virgen. Es este un pintor en el que destaca la serenidad impregnada de lírica dulzura, la atención al detalle y la libertad narrativa. Del llamado maestro de Langa serían las otras ocho tablas: Presentación de la Virgen en el templo, Esponsales de la Virgen y San José, Anunciación a la Virgen, Nacimiento de Cristo, Adoración de los Magos, Presentación del Niño en el templo, Resurrección, Aparición de Cristo a María Magdalena. Es el maestro de Langa pintor más sereno y menos expresivo que el anterior.

A pocos kilómetros de aquí se localiza Langa. El castillo está situado al oeste del pueblo, sobre una mesa escarpada de piedra caliza. El recinto es más o menos rectangular. La muralla, casi desaparecida, iba coronando los escarpes; los restos muestran un basamento de mampostería y el resto de tapial con aspilleras; de ella se conservan unos pocos lienzos y tres torres cuadradas y huecas. La única entrada al recinto se realiza a través de una torre puerta a la que precede un camino protegido por uno de los lados. En el centro del recinto se conserva otra torre; es de piedra sillar, de planta cuadrada y exteriormente lisa; al interior es maciza, alojando sólo la escalera que conduce a una terraza; ésta debió de estar almenada. Puede ser obra de los siglos XIV-XV. Se ha relacionado con las torres de la muralla de Daroca.
La iglesia parroquial de San Pedro tiene una fachada monumental con dos torres cuadradas inacabadas que cobijan un arco de medio punto; es de tipo clásico con dos columnas toscanas y entablamento de triglifos y metopas. En el interior destacan las bóvedas decoradas con casetones ochavados y cruciformes. Es obra del siglo XVII y requiere una profunda restauración. El retablo mayor está dedicado a San Pedro; fue pensado para una iglesia menor; por ello, a pesar de medir 4,30 metros de alto por 3,60 de ancho, queda bastante pequeño para tamaño ábside. Este retablo tiene pintadas en la predela seis escenas de la Pasión de Cristo. El cuerpo principal del retablo se pintaron ocho escenas de la vida y martirio de San Pedro. Hay además cuatro escenas dedicadas a la Virgen María. Es un retablo de gran calidad que tiene alguna relación con otro retablo de San Pedro que se conserva en el Museo Colegial de Daroca, atribuido inicialmente a Nicolás Solana y posteriormente a Martín Cano. El que estamos describiendo sigue siendo anónimo y se atribuye al llamado maestro de Langa por ser su obra más importante.
Cambiemos de localidad. La iglesia de San Lorenzo de Torralbilla es de piedra sillar y mampostería, con un bello atrio con yeserías en el intradós del arco y la bóveda, lo mismo que en los arcos del interior. Tiene interés así mismo la bella balaustrada del coro. La iglesia ha sido restaurada recientemente. Se conserva un retablo gótico dedicado a San Blas. Se encuentra en la capilla de los pies del lado del evangelio. Tiene banco con cinco tablas y tres calles con dos casas en cada una de ellas. En el banco están: un Santo con libro, San Miguel Arcángel, Cristo de Piedad, Nicodemus y San Bernardino de Siena. En el centro se representa a San Blas con los atributos correspondientes. A la izquierda, San Fabián papa, y a la derecha, San Sebastián en figura de cortesano. Tres escenas se representan encima de las tres calles: en la del centro, el Calvario; en las calles laterales hay dos escenas del martirio de San Blas. Por su parecido con el retablo de la Coronación de la catedral de Teruel se atribuyó al maestro de la Florida, que posiblemente fuese Juan de Bonilla, pintor activo en Daroca hacia 1460, que posteriormente pudo establecerse en Teruel.

El castillo y la iglesia de Villarreal ocupan el mismo emplazamiento; incluso la torre de la iglesia parece haber pertenecido a aquel y sin duda es anterior a la fábrica del templo; parece obra del siglo XIII, aunque en el XVIII se le colocó el cuerpo de campanas. Del castillo se conserva además otra torre y un trozo de muralla de mampostería; la torre, también de mampostería tiene piedra sillar en los esquinazos. La escalera queda alojada en la pared y comunicaría los dos pisos que, en un principio, estarían cubiertos con bóveda de medio cañón. La torre de la iglesia es de ladrillo y tiene tres cuerpos: el primero es macizo y sobre él hay dos estancias superpuestas cubiertas con bóveda de crucería de grandes nervios; la entrada se realiza a la altura de la primera estancia; hoy está a la altura del coro; tanto el basamento como el primer piso son lisos al exterior y sólo el segundo se decora con fajas de esquinillas.
La iglesia de Villarroya, el siguiente pueblo de nuestra ruta, está dedicada a la Virgen del Rosario. Ha sido restaurada recientemente y muestra una bella estampa. El retablo mayor está dedicado a la Virgen María y fue restaurado entre 1987 y 1992. Es una gran retablo de pintura gótica formado por 31 tablas, 20 de ellas constituyen el cuerpo del mismo, dividido en cinco calles, y las 11 restantes están repartidas en dos bancos. En realidad es un retablo recompuesto por tablas de otros tres. El primero, un retablo dedicado a la Virgen, pintado hacia 1440. Son 14 escenas de la vida de la Virgen en torno a la tabla central que representa a la Virgen entronizada entre ángeles y santas. Se ha atribuido a Jaime Arnaldín y a Blasco de Grañén. El segundo, son cinco tablas dedicadas a las santas Justa y Rufina, y una de las predelas. Con las dos piezas se podría recomponer un retablo pintado por Domingo Ram o Juan Rius, hacia 1480. Las terceras pertenecen a otro retablo cuya dedicación se desconoce, porque sólo se ha conservado el banco del mismo; son seis escenas de la Pasión y habría sido pintado hacia 1585. Este banco ha sido atribuido a Martín de Soria, aunque tal vez pudo pintarse en algún taller de Daroca.
El retablo de San Bartolomé procede de la ermita de Villarroya dedicada a este mismo santo. Mide unos tres metros de alto por dos de ancho. La tabla central está dedicada al titular; a la izquierda está el arcángel San Miguel y a la derecha Santa Bárbara. Sobre la calle central aparece el Calvario; y el banco, con cinco casas, narra el martirio de San Bartolomé: predicación de San Bartolomé ante el rey Polemio, bautismo del rey y su esposa, el santo es despellejado, predicación después de la tortura y Decapitación. La ermita está situada sobre el pueblo, en la falda de la colina. Es obra de tapial y mampostería. La cabecera es un recinto cuadrado cubierto con crucería sencilla cuyos nervios moldurados apean sobre ménsulas; es obra sin duda del siglo XV. Se cubre con madera a dos aguas. En el ábside se ha colocado una réplica del retablo original que se guarda en la iglesia.
La iglesia parroquial de Santiago está situada en el centro de la localidad de Villadoz, con pequeños edificios adosados a la cabecera y a los pies; hay una amplía plaza en el lateral de la epístola. Al exterior es obra de humilde factura en mampostería y tapial con esquinas de sillería o ladrillo. En sus comienzos pudo ser una iglesia del siglo XIII, reformada en el XVI. La puerta, a la que precede un rústico pórtico con cancela, se abre con arco apuntado labrado en piedra del siglo XVI, sobre el que hay una pequeña hornacina. Toda la fachada sur tiene un revoco reciente. El retablo de la Virgen María fue contratado por los pintores Miguel Ximénez, de Zaragoza, y Juan de Bonilla, de Daroca, el año 1478 por 2500 sueldos. Es un retablo sencillo en su composición pero realizado con gran delicadeza y maestría, tal como puede apreciarse especialmente en los rostros. Hay que destacar especialmente la tabla central de la Virgen con el Niño y la Coronación de la Virgen.
La ermita de San Martín está aproximadamente a medio kilómetro del pueblo, junto al actual cementerio. Ocupa una pequeña elevación que parece haber sido poblada desde tiempos antiguos. La ermita es un bloque de planta rectangular con cabecera semicircular del siglo XIII. Al exterior fue realizada en mampostería, que en gran parte se debe a la consolidación que sufrió en torno a 1960; destaca la puerta colocada en el lateral del evangelio, en piedra sillar: tiene arco de medio punto resaltado en el muro, obra del siglo XVI. En el presbiterio puede verse pintura al temple de finales del siglo XIV que representa un Calvario.
En Badules, la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción se situa en el centro del pueblo, con una plaza delante de la portada. Es obra realizada en mampostería con esquinazos y contrafuertes de piedra sillar. La torre se levanta a los pies, en el lado de la epístola; la iglesia es de una sola nave con cabecera poligonal de tres lados y capillas profundas entre los contrafuertes; toda ella se cubre con bóveda de crucería estrellada. Es obra gótica de la segunda mitad del siglo XVI.
La ermita de San Blas está retirada del pueblo, junto al cementerio. Parece una construcción gótica, transformada en el siglo XVIII; en la actualidad es un edificio de mampostería, de planta rectangular, con tres pequeñas naves y una cabecera en forma de ábside cuadrangular; estuvo cubierta con bóveda de cañón de medio punto encamonado en la nave central y cielo raso en las laterales. Muy próxima a ella se conserva una nevera.

El castillo de la localidad de Romanos es un recinto que rodea a la iglesia y que en parte fue destruido para construir ésta en el siglo XVI. Del recinto se conserva la puerta de acceso fechada en 1609 que corresponde a la finalización de las obras de la iglesia y habilitación del recinto del castillo como cementerio. La obra primitiva del castillo data de principios del siglo XIV, conservando dos torreones circulares con entrada en el interior del recinto y un trozo de muralla que tuvo un camino de ronda sobre arcos de ladrillo. Está hecho todo él en mampostería, utilizando la piedra sillar sólo para los vanos en forma de aspillera.
La iglesia parroquial de San Pedro es un edificio de mampostería recia con piedra sillar en los esquinazos y contrafuertes, así como en los arcos que le dan forma; está orientado al este y el muro de los pies se pegó a la torre ya existente. El interior es de una sola nave de tres tramos y cabecera poligonal de tres paños, con capillas entre los contrafuertes. Se cubre todo con bóvedas de crucería estrellada. En el tramo de los pies se abren dos arcos apuntados para dar paso a una capilla y al pórtico de entrada, posibles restos de la obra primitiva. Es obra del siglo XVI. La torre, de estilo mudéjar, está situada a los pies, centrada con respecto a la nave y adosada a ésta, aunque en realidad es la iglesia la que se adosó a la torre.
En Lechón, el retablo mayor de la iglesia parroquial de San Lorenzo está pintado sobre el muro, simulando una estructura arquitectónica y escultura, al igual que el resto de los retablos; el mayor muestra las imágenes de San Lorenzo entre San Sebastián y San Fabián. En el remate está el arcángel San Miguel sobre el demonio. Entre el altar y las pinturas del retablo mayor se conservan dos partes de una predela que reúne en total seis tablas pintadas al óleo, divididas en dos partes; son figuras sedentes en ricos tronos dorados; bien en las filacterias bien en los nimbos aparecen los nombres de los santos en letras góticas. Las imágenes son las siguientes: Santa Brígida, Santa Polonia, San Agustín, San Quílez, Santa Bárbara, Santa Águeda. Puede ser obra de un colaborador de Bartolomé Bermejo.
La ermita de San Fabián y San Sebastián forma conjunto con el cementerio; es de material pobre al exterior, pero de gran interés, tanto por su estructura como por su antigüedad; bien pudiera ser un edificio del siglo XIII que fue ampliado por la cabecera, con un espacio cuadrado y cubierto con bóveda de crucería simple, acaso en el siglo XV.

De Lechón a Anento el camino discurre por una amplia llanura; al iniciar el descenso hacia la rambla de Anento nos encontraremos con el castillo sobre un promontorio que se adelanta hacia el pueblo. El castillo está formado por un muro de 40 metros que tiene dos torreones y entre ellos una puerta a la que se llega salvando un foso excavado en la roca; quedan restos de otro torreón hacia la población que permite imaginar la extensión del recinto; la obra primitiva parece del siglo XII, remodelado en el XIX.
La iglesia parroquial de San Blas es uno de los edificios religiosos más importantes de la comarca; está en el centro del pueblo; es obra de mampostería y piedra sillar, cubierta a dos aguas. Tiene una sola nave de nueve tramos separados por arcos apuntados y se cubre con bóveda de cañón apuntado. Parece obra del siglo XIII. La torre tiene carácter defensivo. Tiene pórtico en el lado sur que ocupa todo el costado de la iglesia; esta parte parece del siglo XIV y bajo él está la puerta primitiva de la iglesia: es un arco de medio punto con dos arquivoltas decoradas con dientes de sierra y con rosetas. En el interior cabe destacar en primer lugar el bellísimo púlpito de yeso tallado con labores de lazo; parece obra del siglo XVI. No son menos importantes las pinturas murales del ábside y la cabecera en las que pueden identificarse ángeles, apóstoles, profetas, reyes así como una Anunciación y escenas de la vida de San Blas. Pueden relacionarse con las pinturas de San Miguel de Daroca y se habrían pintado a mitad del siglo XIV. Hay que destacar su rico colorido. El retablo mayor tiene triple advocación: San Blas, el Patrocinio de la Virgen y San Zenón. Las 37 tablas de que consta se distribuyen en la predela, algunas tablas de relleno en la parte alta y las correspondientes a los tres titulares. San Blas ocupa el centro del retablo por ser el titular de la iglesia, rodeado de cinco escenas de su vida y martirio. El Patrocinio de la Virgen está a la izquierda, con otras cinco escenas de la vida de la Virgen. San Zenón a la derecha también está rodeado de cinco escenas de su martirio. Es un santo que tuvo devoción en Anento, ya que hay una talla del mismo del siglo XIX. Es un retablo pintado entre 1431 y 1456, fechas en las que don Dalmau de Mur era arzobispo de Zaragoza, ya que su escudo de armas aparece en el guardapolvos del mismo; aunque su estilo nos indica una fecha en torno a 1440.
Es interesante además recorrer la población y subir hasta la ermita de Santa Bárbara; el pueblo presenta un interesante urbanismo en cuesta, con estrechas callejas y abundancia de pequeñas plazas; abunda el tapial como material importante utilizado en la construcción. Para tener una vista completa e instructiva no estará de más acercarse hasta la mesa de interpretación o la rambla de Báguena hasta el peirón mudéjar. Tampoco estará de más hacer el camino hasta el Aguallueve y el torreón celtíbero.