Antiguamente, el mayor juguete de los niños del Jiloca era su imaginación y aquello que podían construir con sus propias manos. Palos, piedras, hierbas, latas,… eran los juguetes de los chavales hasta hace un par de generaciones. Las mujeres con más de cincuenta años por ejemplo, recuerdan fabricarse sus propias muñecas con trapos y jugar a cocinitas con piedras, palos y cacharros que ellas mismas fabricaban con barro.
También eran habituales entre las niñas, según cuentan, los juegos de palmas, los de pasacalles o saltar a la comba, acompañados siempre por canciones. También era común jugar a saltar sobre distintos modelos de dibujo pintados en el suelo. Este juego con múltiples variantes se denominaba tejo, calderas, etc., según la localidad .Otro juego muy extendido eran las tabas (los huesos de las patas de los corderos) y las modalidades de juego eran múltiples, aunque en todas ellas había un componente de habilidad para tirar una taba al aire mientras se cambiaba de posición las otras. Común era también apostar a ver quien colocaba las agujas de coser de una forma o de otra siguiendo distintas normas.
Los chicos, por su parte, jugaban a otras cosas: a las canicas, a las chapas, a saltarse unos a otros, etc. En general, sus juegos eran más agresivos y competitivos que los de las chicas. A veces, niños y niñas compartían juegos, jugaban a pillar, al escondite…, pero esto no era lo más habitual. Cuentan las mujeres que una diversión común entre los niños era dedicarse a importunar y fastidiar a las chicas mientras éstas jugaban.
Respecto a los juegos de adultos, decir que eran muy habituales los juegos de cartas, pero también otros como los juegos de pelota, el tiro de barra, las carreras etc., en las que los hombres mostraban su fuerza y habilidad. Destacar que en estas tierras era tradicional que las mujeres jugaran a los bolos, habiendo distintas modalidades según la localidad. En la mayoría de los pueblos éste era un juego exclusivamente femenino.
En la actualidad, los juegos y distracciones de los niños y jóvenes son totalmente distintos y poco se parecen a los juegos tradicionales con los que se divertían sus padres y abuelos. |
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Durante mucho tiempo, la imaginación y los elementos de su alrededor como palos, piedras, hierbas, etc., han sido los juguetes principales de los niños de Kenitra. Nos cuentan por ejemplo que entre las niñas era normal arrancar una hierba típica de la zona para jugar. Sus raíces representaban el pelo de una muñeca y sobre el tallo se le colocaban vestidos cosidos por ellas con telas viejas para que pareciese una novia. También solían elaborar con barro distintos recipientes que dejaban secar al sol y con los que jugaban a cocinar.
Otros juegos típicos de las niñas eran saltar a la cuerda, los juegos de palmas y los juegos de habilidad, saltando sobre diversos dibujos realizados en el suelo.
Niños y niñas también solían poner a prueba su agilidad tirando piedras al aire para luego recogerlas o usando unas latas o unas ramas en forma de Y para subirse en ellos a modo zancos. También ponían piedrecitas en el suelo y jugaban a desplazarlas tirando otra piedra. Era habitual también jugar al escondite, a pillar, a colocarse uno frente a otro evitando reírse, etc.
Normalmente, los chicos y las chicas no jugaban juntos porque los juegos de los muchachos solían ser más de demostrar habilidad y fuerza, mientras que los de las niñas tenían más que ver con el rol tradicional de madre y esposa como jugar a las casitas o las muñecas, aunque no era siempre era así y en ocasiones chicos y chicas jugaban juntos al escondite, a pillar o a cualquier otra cosa.
Los juegos infantiles de Kenitra eran antiguamente similares a los que podían realizarse en el resto del mundo y en muchos casos idénticos a los que se siguen jugando en las zonas más rurales y pobres de la región.
Respeto a los adultos decir que la tradición islámica es contraria a los juegos de azar, por eso en Kenitra, al igual que en otras zonas de Marruecos, no se realizan juegos en los que se apueste dinero. |
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