Iglesia parroquial de Olalla
La Iglesia Parroquial de Santa Eulalia de Olalla es un edificio de mampostería, de tres naves y crucero. La nave central, los brazos del crucero y la cabecera se cubren con bóveda de medio cañón con lunetos. En el centro del templo una cúpula con linterna unifica el espacio dando sensación de planta de cruz griega, únicamente prolongada por el presbiterio y el coro en alto. En las cuatro esquinas se utiliza bóveda de arista. En el tejado, a cuatro aguas, destaca el tambor octogonal del crucero. No tiene torre ya que sigue en pie la mudéjar situada en lo alto de la población. La portada es muy sencilla y está sobre unas escaleras para salvar el desnivel del terreno. Fue contratada con Nicolás Bielsa, Maestro de Obras de Belchite, en 1758. Se terminó en 1771. Con él trabajó José Zapater, quien murió de accidente mientras trabajaba en la obra. El año de su conclusión Nicolás Bielsa fue admitido en la Cofradía de la Virgen de Pelarda.
Elementos destacables
- Las piezas más antiguas que se encuentran en este templo son las tablas de la Santísima Trinidad, Calvario y otras procedentes de un retablo gótico flamenco del siglo XV. Del XVI, en el lado de la epístola, es un retablo renacentista con una interesante Virgen del Rosario y relieves sobre la vida de Cristo, además de dos tablas de San Jerónimo y San Gregorio Magno.
- En el crucero se conserva un bello Cristo de idéntica época. Del XVII sólo existen dos imágenes, una Virgen del Rosario y una Inmaculada. En el lado del evangelio aparece un retablo con imágenes de San Bartolomé, Santa Lucía, Santa Bárbara, Santo Domingo y San Miguel, y otro con esculturas de San Joaquín y San José, además de un lienzo de las Almas, todo del siglo XVIII. Completa la serie de retablos de este siglo el situado en el crucero, con imágenes de San Juan Bautista, la Inmaculada y la Santísima Trinidad. El retablo mayor fue dorado por Joaquín León Uriez, vecino de Híjar, en 1817-1819.
- La iglesia guarda además dos cruces procesionales del XVI, la primera, realizada a principios de siglo en Daroca, con claras influencias góticas, y la segunda, ya de formas renacentistas, datable a finales de ese siglo. Casi coetáneas son las dos piezas del rococó de esta iglesia, ambas salidas a finales del XVIII de talleres zaragozanos: una custodia, obra del platero Castillo, y una naveta de Peña.
