Arte renacentista

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La portada de la capilla del Patrocinio de Daroca realizada en yeso por Juan de Salazar en 1512 puede considerarse como una de las obras más tempranas del renacimiento aragonés. Además de Salazar , trabajaron en los comienzos del siglo XVI otros mazoneros e imagineros: Juan de Palamines, Juan de la Huerta, Pedro Serrano y Pedro Laguardia. Estos dos últimos son los autores de la bella sillería del coro de San Miguel de Daroca. Este coro, que fue contratado en 1518 y acabado en 1540, es otra de las más ricas obras del Renacimiento en Daroca. Fue decorado con motivos vegetales y relieves de cabezas humanas, rosetas, estrellas, cruces, animales y escenas de la vida de San Miguel.


Arquitectura

En época renacentista se acomete la mayor ampliación de Santa María de los Santos Corporales, alimentada por el continuo crecimiento del número de fieles que acudía a contemplar el misterio. Las obras duraron más de treinta años, de 1586 a 1598. Se derriba el claustro del siglo XIII y se construye una nueva cabecera al norte. En 1603 se le añade la nueva puerta principal, de estilo manierista.

También son importantes los palacios renacentistas. A partir de la floreciente época del Renacimiento, los nobles y ciudadanos de la comarca se aplican a construir palacios y residencias familiares magníficas, dentro de los conjuntos urbanos, de las cuales se conservan numerosos ejemplos todavía hoy en día. En época medieval el fuero de Daroca, que constituía el marco legal en el que discurría la vida de la comarca, había prohibido explícitamente la construcción de palacios, y sólo grandes casas como los Luna, pudieron durante la Baja Edad Media soslayar la normativa.

Se trata de edificios que responden a un modelo clásico en Aragón. Suelen constar de tres plantas. En la planta calle destaca la entrada, característica por su forma arqueada, y en cuya clave se suele disponer el escudo familiar. En ella se sitúan las caballerías y la cocina, estructurada en torno al hogar. La planta segunda está destinada a la residencia familiar, y está por lo general decorada con más cuidado y nobleza. La superior -y, por tanto, menos húmeda- se destina a granero y despensa. La planta tercera destaca por su característica galería de arquillos corridos, en ocasiones enmarcados en alfiz. Por fin, del tejado en dos vertientes sobresale a la calle donde se dispone la entrada principal un alero de madera generoso, a manera de estrecho pórtico, y que, en las casas más nobles destaca por su primorosa decoración.

Algunos de los palacios renacentistas y barrocos más grandes llegaron a poseer el típico patio central de las casas nobles mediterráneas. En la ciudad de Daroca se conserva el palacio de los Luna, el mejor ejemplar de la comarca. Otros palacios destacados situados en la ciudad de Daroca son el de los Terrer de Valenzuela, construido en el primer tercio del siglo XVII, el de los Gil de Bernabé, la Casa Palaciega situada en el nª 120 de la Calle Mayor, donde está la actual casa de la Diputación Provincial de Zaragoza, ambas también del XVII, la medieval residencia de los canónigos -llamada "Casa del Diablo" tras convertirse en residencia del un famoso anticlerical apodado el Diablo Royo -, o la Casa-palacio de los Amor Cruz, del XIX.

Como ejemplo de palacio cívico persisten las Casas de la Comunidad de Daroca, del siglo XVIII, y la Casa de los Soportales, donde se situaba el almudí, construidas el siglo XVII.


Escultura

Durante el primer tercio del siglo XVI se produce con fuerza la penetración del renacimiento italiano en la escultura aragonesa. Precisamente los dos escultores renacentistas aragoneses más destacados de este periodo resultan ser de una familia de Daroca: los Morlanes. No se conservan obras de estos autores en la comarca de Daroca y Calamocha.

A partir de la entrada del Renacimiento en Aragón, la escultura conoce un extraordinario desarrollo, y desbanca en las iglesias a la pintura como arte decorativo por excelencia. La representación plana de los murales y retablos medievales deja paso a la tridimensionalidad de la nueva narrativa escultórica

Muchas localidades de la comarca cuentan con ejemplos de retablos y pinturas renacentistas. Se pueden destacar varios ejemplos muy interesantes:

  • En Daroca, el retablo de la Virgen del Rosario de la Iglesia de Santo Domingo.
  • En Acered se puede encontrar un Cristo del siglo XVI o XVII arcaizante, cuyo autor pudo conocer alguna obra del Greco;
  • El retablo del Santo Cristo de la escuela de Joly, según Abbad Ríos, en Balconchán;
  • La Virgen del Tocón policromada del siglo XV o principios del XVI en la iglesia de Langa del Castillo;
  • El Cristo crucificado que preside el retablo del Santo Cristo en Torralba de los Frailes;
  • El coro de San Miguel, la Portada del Patrocinio y los Retablos de la Virgen del Rosario en Daroca.

El clasicismo y el equilibrio de los primeros conjuntos deja paso enseguida a un Renacimiento más vitalista y de una técnica más depurada, denominado en España Manierismo.

De estilo manierista son algunos conjuntos destacados de la Iglesia de Santa María de Daroca, a saber, su Portada, la capilla de la Anunciación, diseñada por el escultor Juan Miguel de Orliens, autor del retablo, y la mazonería del retablo de la capilla del Patrocinio, probablemente de Juan de Palamines.

Pintura

La pintura renacentista llega a Aragón en fechas más tardías que la arquitectura y la escultura. Se pueden destacar:

  • las cuatro tablas que representan el Martirio de Santa Julita, dos santos, el Nacimiento y la Asunción de la Virgen, en el retablo mayor de la Iglesia de Balconchán;
  • el retablo de San Roque en Langa del Castillo;
  • la Virgen de negro como viuda, en el retablo de Pentecostés en Retascón;
  • las tablas del Ecce Homo, el Calvario y San Juan en Bello.

Es conveniente hacer un repaso de los retablos de pintura y los retablos mixtos de la zona, así como a la obra de los Morlanes.

Retablos renacentistas

Hay un grupo de retablos escultóricos de finales del siglo XVI y primera mitad del XVII, realizados en los talleres de Daroca, Calatayud o Zaragoza, en gran parte dedicados a la Virgen del Rosario. La devoción a la Virgen del Rosario aumenta considerablemente a partir de 1573, año en el que Gregorio XIII instituye la festividad de la Virgen del Rosario. Es la escultura denominada romanista.

Se pueden destacar algunos retablos procedentes de los talleres de Daroca. Del taller de Miguel Sanz:

  • Retablo de la Virgen del Rosario de Retascón.
  • Retablo de San Juan Bautista de Monreal
  • Retablo de la Virgen de Fuentes Claras
  • Sagrarios de Santed y Ojos Negros.

Se conservan imágenes de la Virgen del Rosario en Cucalón, El Poyo, Villafranca y Gallocanta.

De otros talleres de Daroca son :

  • Retablo de la Virgen del Rosario de Bueña.
  • Retablo de la Virgen del Rosario de Singra.
  • Retablo de la Virgen del Rosario de Valdehorna.


De los talleres de Calatayud

  • Retablo de la Virgen del Rosario de San Martín del Río
  • Retablo de la Virgen del Rosario de Calamocha.


Del escultor zaragozano Juan Miguel Orliens:

  • Retablo mayor de San Martín del río dedicado al titular de la iglesia y del pueblo
  • Retablo mayor de la iglesia de San Pedro y San Pablo de Used
  • Retablo de San Pedro de Blancas y el retablo de la capilla de Terrer de Valenzuela de la Colegial de Daroca.

Hay una serie de retablos en los que predomina la pintura, aunque en algunos casos la hornacina central del titular o la titular del retablo está ocupada por una escultura. Los retablos conservados de este primer grupo y de más calidad son:

  • En la iglesia de Anento: el de San Roque, el de San Juan Bautista y el de San Antonio, los tres de la primera mitad del siglo XVI.
  • Se conserva otro de San Roque en la iglesia de Langa, aunque con mazonería del siglo XVII.
  • Hay otro de Pentecostés en la iglesia de Retascón, y dos en la iglesia de Romanos: uno de San Pedro y otro de la Virgen del Rosario.
  • Otro de la Virgen del Rosario se guarda en Torralbilla; uno de San Miguel en la iglesia de Villadoz y otro de San Antonio Abad en la de Villarroya del Campo.
  • Son también de este momento dos retablos de Bello: uno de la Virgen del Rosario y el retablo Mayor de la Asunción, en el que se insertaron varias tablas góticas de mitad de siglo XV.
  • Sin duda el conjunto más importante se conserva en Daroca: además del retablo de la Virgen de la Sacristía de la Colegial, hay cuatro en la iglesia de Santo Domingo: Retablo de San Juan Evangelista, Retablo de San Gregorio, Retablo de los Desposorios de la Virgen, Retablo de la Virgen de Loreto.

Hay otros retablos mixtos, en los que se conjuga la escultura y pintura. El de Valconchán (1585), dedicado a la Virgen del Rosario; en él intervinieron al menos Julián de Laguardia y Jerónimo de Vera. Tiene doce pequeñas esculturas de santas y santos, una grande de la Virgen del Rosario, y varias tablas pintadas con los apóstoles y escenas de la vida de la Virgen.

El retablo de San Gil Abad de la iglesia parroquial de Villanueva de Jiloca. h.1575.

Son interesantes dos retablos de Valdehorna, dedicados a la Virgen del Rosario y a Santa Bárbara; son de tipo popular y realizados hacia 1600.

Otros retablos están en las ermitas de los pueblos: es el caso de un retablo de San Pedro en la ermita de la Virgen de las Cuevas, en Caminreal, otro de San Miguel en las ermita de la Virgen de la Cuesta, en Odón, de hacia 1560 ; y otro de principios de siglo en la ermita de San Fabián y San Sebastián de Torrijo.