Azucarera de Santa Eulalia

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La azucarera de Santa Eulalia del Campo constaba de instalaciones industriales, una central eléctrica apoyada en un principio por generadores de vapor, viviendas para los directivos, un barrio obrero para los empleados, unas escuelas, casino y tiendas propias, y un complejo ferroviario para carga y descarga. Las instalaciones, de proporciones gigantescas, llegaron a configurar un barrio completamente diferente y ajeno a la localidad que lo acogía, dando trabajo a 491 personas en el año 1942. Constituye un claro exponente de arquitectura industrial en el valle del Jiloca. Transformaba toda la remolacha cultivada en el valle del Jiloca.

Tras la pérdida de Cuba y Puerto Rico en 1898, se aceleró el proceso industrializador en la región aragonesa como consecuencia de la sustitución de importaciones a que obligó la pérdida de las últimas colonias. De éstas llegaba –entre otros productos- el azúcar que se consumía en el mercado interior. La posibilidad de utilizar en Aragón tierras de regadío para el cultivo de la remolacha y su posterior transformación, dio lugar al nacimiento de una industria nueva que actuaba como sector pautador del resto de la economía, ya que sus efectos de difusión sobre los demás sectores provocaron un período de prosperidad económica. En la campaña 1910/1911 inició su andadura la Azucarera del Jiloca situada en el municipio de Santa Eulalia y construida por la Compañía de Industrias Agrícolas S.A. (CIA). Esta nueva y única factoría de envergadura fue fundada en 1910 con capital de procedencia catalana y presentaba una capacidad de molturación de unas 800 toneladas de remolacha diarias. Junto a la industria se ubicaron las dependencias del personal técnico que junto a los terrenos contiguos alcanzaban la superficie de 200.000 metros cuadrados. Durante los años de la Dictadura de Primo de Rivera y la II República fue su director el ingeniero industrial Sebastián Zaldívar.

Esta instalación industrial tenía una vinculación directa con la mayoría de municipios que no solo, como se ha visto, producían remolacha que era transportada para producir azúcar, sino que un buen número de los empleados –temporales o fijos- que trabajaban en la factoría procedían de pueblos de la comarca. De ahí su trascendencia para la economía de muchos labradores de estas tierras.

En el Jiloca el cultivo de la remolacha y la producción de azúcar estuvieron vinculados necesariamente a su transporte por el ferrocarril ya que las propias instalaciones industriales se localizaban junto a la estación del tren “lo que facilitaba la llegada de la materia prima y la salida del producto elaborado, pero también la mano de obra que se necesitaba en época de molturación”. Al respecto, J. A. Gracia afirma también que “la industria azucarera en Aragón contribuyó de manera muy importante a la utilización del transporte ferroviario, consecuentemente a la rentabilidad, a pesar de las deficiencias del servicio durante décadas…”.

Las malas relaciones entre la fábrica y productores de remolacha, condujeron a que hubiera un intento de creación de una “Fábrica Azucarera Cooperativa” a finales de enero de 1931 promovida por la FTSAC en una asamblea de remolacheros llevada a cabo en la sede de la Federación en la calle Temprado y en la que participaron activamente representantes de los pueblos del Jiloca. Sin embargo, no sabemos el porqué esta interesante empresa cooperativa no llegó a su fin.

Durante el periodo republicano el trabajo en la fábrica sirvió para remediar parcialmente el paro y la crisis obrera especialmente en invierno cuando se realizaba la molturación que se iniciaba a mediados del mes de noviembre y concluía hacia febrero. Así el periódico Acción apuntaba: “El pasado lunes [15 de noviembre] comenzó a moler la fábrica azucarera de Santa Eulalia dando cabida en su corta campaña de un gran número de toneladas de remolacha. Será bastante el número de obreros a quien remediará esta campaña pues en Santa Eulalia desde hace algún tiempo a esta parte se nota bastante paro obrero”.

La fábrica venía a ocupar más de un centenar de obreros a lo largo del año, con trabajo fijo, mientras que en el periodo de molturación podía sobrepasar los 400 trabajadores, la mayoría, eventuales.

Véase también

Bibliografía

  • Aldecoa Calvo, José Serafín (2010): "La azucarera de Santa Eulalia", en Comunidad de Teruel, Zaragoza, Gobierno de Aragón, p. 164 [Texto completo]
  • Asín, Félix; Campo, J. M.; De la Fuente, F.; y Pemán, Juan: «El cultivo de la remolacha y la industria azucarera en Aragón»; Cuadernos Aragoneses de Economía, Zaragoza, 1979.