Bolero de Calamocha

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Composición musical creada por Mariano Aparicio Gil basándose en el popular baile a San Roque de Calamocha.

Cuando Mariano Aparicio Gil llegó a Calamocha en 1952 para trabajar de albañil conoció el popular baile que definió en los siguientes términos: “un baile bravío y único donde las parejas de jóvenes tienen que sudar la camisa con su paso adelante y atrás, y su paso más suave de descanso. Todo él tiene un ritmo de jota única, es un baile muy peculiar que debió nacer de la fortaleza de los hombres que empezaron a bailarlo, tal vez sin ritmo fijo pero con una fortaleza de hierro, luego le hicieron la música y se fue conjuntando. En España no hay otro igual, no es mística como muchos que he visto, es pura bravura, tanto de los que lo bailan como de su ritmo”.

Viendo pues admirado, como fervorosa y espontáneamente los mozos del pueblo al llegar la mañana de San Roque empuñaban sus castañuelas, y con la propia ropa de la muda dominical -camisa blanca arremangada y pantalón oscuro, muchas veces de pana-, con un discreto pañuelo alrededor del cuello por todo adorne, ejecutaban con devoción el viejo rito de danzar ante el patrón; pensó entonces en la posibilidad de incorporar al repertorio del grupo “El Sentir de Aragón” los pasos básicos del baile. Hablo con el resto del grupo que acogió la propuesta con toda entusiasmo y comenzaron los ensayos. En primera instancia y según su propio testimonio “había que pulir aquel baile bravío, hizo que maniobraran de fuera a dentro y todo quedó perfecto”. Como también era imprescindible crear una letra para que la interpretaran los cantadores mientras se bailaba, compuso los siguientes versos:


“Ya vienen del campo los mozos del lugar,

con el cuerpo cansado pero el rostro jovial.

Todas las mocicas salen al balcón

a saludar alegres al noble labrador.


La luna les alumbra con su cara de plata,

y ansiosos van al pueblo a cortejar a su amada.

Cantando nuestra jota altanera y bravía

contestan al saludo que las mozas envían.


¡Calamocha, Calamocha!,

ya tienes tu cancionero

que un baturro de Albalate

invento para tus fueros.


¡Calamocha, Calamocha!,

el baile de tus abuelos

tus hijos te están bailando,

que a San Roque lo ofrecieron”.


Con una inspiración claramente jotera, hizo “la letra en honor a San Roque, del pueblo, del mío, y del Pilar por Zaragoza”, como se ve en la cuarteta de despedida.


'Con la jota se despiden,

estos baturros sin par,

con un viva a Calamocha,

a Albalate y al Pilar".

Y llegó el tan esperado día del estreno. A pesar de conservar un ejemplar de los carteles que a modo de programa se repartieron por toda la Villa, desconocemos el día exacto en que tuvo lugar. Sabemos, eso sí, que según el orden del espectáculo se dejo para el final del mismo, así como los nombres de los componentes de las seis parejas de baile que intervinieron, y también, según testimonio del director, la acogida que tuvieron: “Cuando lo presente -el Bolero- al pueblo en el teatro a tope que hasta en los pasillos estaban de pie, aquello no es para contarlo sino para verlo, allí saltaban, lloraban y a nosotros casi se nos comen a abrazos”. Acababa de nacer el Bolero de Calamocha. Era el año 1953. A partir de aquí, ya se ha dicho, vinieron los festivales, las giras y las grabaciones; siguiendo con los escritos de Mariano, “jamás tuvo Calamocha embajadores mejores que los hijos de su pueblo, los calamochinos de Barcelona lloraban de contentos al oírlo, así muchos testimonios. Lastima”. Sí, lastima, porque a partir de estos momento de gloria muy poco se hizo a nivel institucional para mantener y consolidar el cuadro de baile ni la rondalla, cuyo nombre atendía precisamente por el de “Los Calamochinos”.


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