Escudo municipal de Cutanda
La localidad de Cutanda aparece citada desde el año 1248 con el título de villa , un símbolo honorífico reservado únicamente a los pueblos más significativos, y que únicamente compartía con las cercanas y también villas de Cariñena y Daroca. El título de villa, que sólo podía ser otorgado por el rey, daba derecho a utilizar un escudo heráldico e imprimirlo en la documentación oficial.
En la fachada de la ermita de San Vicente, actualmente abandonada, se conserva un escudo de la villa de Cutanda. La erosión ha borrado prácticamente todos los símbolos, a excepción de las torres centrales. Este escudo debía ser muy similar al que se conserva en el sello de tinta de la iglesia, reproducido recientemente en la fachada de la antigua Casa Consistorial.
Ante la falta de documentación medieval recurriremos, en este tema, a los restos artísticos. En la Iglesia Parroquial de Cutanda se ha conservado, desde tiempo inmemorial, un magnifico sello gótico con las armas del Concejo de Cutanda. Es una pieza de bronce en forma circular, de unos cuatro centímetros de diámetro. En el centro tiene un grabado, bordeado en todo su perímetro por una leyenda en latín, enmarcada por dos cordones: “Sigillum Concilli de Cutanda”. El grabado tiene un grosor irregular, posiblemente para permitir que fluya el lacre cuando se estampa el sello . Por sus características físicas bien pudiera tratarse de un sello elaborado en la época bajomedieval o en las primeras centurias modernas, pudiendo datarse entre los siglos XIV y XVI.
Este sello fue dado a conocer por Rafael Esteban en el año 1959, describiéndolo como “un castillo acompañado de dos báculos episcopales; homenajes laterales del castillo, superados de sendos roeles o bezantes. Esmaltes ignorados” . Posteriormente fue difundido por A. Castillo Genzor en un artículo periodístico publicado en El Noticiero en diciembre de 1962, y asumido y popularizado por los cutandinos a raíz de su inclusión en un programa de fiestas del año 1974 . Esta versión fue considerada durante mucho tiempo como la más fidedigna.
Sin embargo, a partir de la década de los noventa, tras un análisis más detallado del sello céreo conservado en la Iglesia Parroquial, se observa que la interpretación dada por Rafael Esteban en 1959 no se ajusta a la realidad del grabado, ya que había sustituido las tres torres que se observan en el sello por único castillo, simplificando y desfigurando la versión original. Tomás Guitarte, que ha estudiado el grabado en profundidad, propone como escudo de la villa de Cutanda la siguiente descripción:
“Sobre campo de plata, tres torres exentas, sobreelevadas, en su color, la central de mayor tamaño. Las torres laterales flanqueadas por dos báculos episcopales de oro, puestos en pal y con las volutas vueltas hacia dentro. Sobre estas torres laterales dos bezantes de plata. Como timbre del escudo, la corona real aragonesa abierta”.
Fuera de esta discusión heráldica, la ilustración que muestra el grabado de bronce, con las tres torres, la presencia de óculos y delicados ventanales, nos ofrece una imagen oscilante entre fortaleza y residencia, que definiría perfectamente lo que pudiera haber sido el castillo de Cutanda una vez alejados los peligros fronterizos. Como señala T. Guitarte, esta imagen medieval se observa también en el retablo de San Juan conservado en la ermita del mismo santo, con una escena en segundo plano que pudiera corresponderse al perfil urbano de Cutanda en la Edad Media, con un castillo en lo alto del cerro, una torre almenada y otro magno edificio con cubierta inclinada que identificaría a la primitiva iglesia. La destrucción del castillo nos ha impedido conocer como sería en realidad esta fortaleza, con sus torres, capillas y habitaciones residenciales, pero el escudo y la pintura de San Juan, aunque sea de manera simbólica, nos pueden aportar una idea de la posible existencia en Cutanda de otras arquitecturas monumentales hoy desaparecidas .