Fiesta religiosa
Las fiestas y procesiones religiosas son la expresión piadosa más rica de la religiosidad popular. Participa activamente todo el pueblo, se utilizan abundantes símbolos religiosos (ropajes, pasos, estándares, faroles, etc.), se recorren las calles del pueblo convirtiendo a la villa en el escenario religioso, se anuncia el acto con las campanas y la gente se acompaña de cantos y oraciones.
Existían algunas procesiones que se realizaban con carácter extraordinario, cuando llegaban el obispo o para conmemorar algún acontecimiento especial, mientras que otras tenían un calendario que se repetirá año tras año.
Otra fiesta excepcional fue el voto y juramento de la Purísima e Inmaculada Concepción de la Virgen María celebrado en todo Aragón a lo largo de 1619, para reafirmar las creencias católicas y jurar que todos los aragoneses creían que la Virgen había sido concebida sin pecado original. Esta celebración fue impuesta como rechazo a las ideas protestantes que empezaban a difundirse por España.