Fiestas de la Virgen de los Olmos (Tornos)
Antiguamente las fiestas de la Virgen de los Olmos de Tornos tenían lugar el domingo siguiente a la Virgen de Septiembre, eran tres días y la musica la pagaba el Ayuntamiento, cuyos integrantes tenían que llevarse a los músicos esos días a sus casas. Ahora las fiestas se celebran del 20 al 25 de agosto, siempre en fin de semana para favorecer la afluencia de gente que no reside en el pueblo de forma habitual.
Antiguamente, nueve días antes del día de la virgen se hacía la novena, por las tardes las mujeres, generalmente, se congregaban en la iglesia para empezar los rezos.
El día de la Virgen de los Olmos se cantaba de madrugada la aurora. Las auroras en Tornos se cantaban el día de Resurrección y el día de la Virgen de los Olmos. Eran distintas letras y distintas maneras de cantarlas, pero siempre se cantaba pronto, a las cinco o las seis de la mañana, participaba bastante gente, tanto hombres como mujeres, aunque casi siempre eran los mismos. La aurora daba la vuelta al pueblo, más o menos como las procesiones de la Semana Santa, y luego se iba a la ermita a rezar el rosario, tras el que vendría la misa con procesión. Se paraba a cantar en ocho o nueve sitios cada vez que el ermitaño se paraba y hacía sonar la campanica. Las auroras comenzaban así: "Es tu día, Virgen de los Olmos/ patrona de Tornos y de la nación / fuiste encontrada en el hueco de un árbol..."
Tras la misa se salía de la iglesia en procesión hasta la ermita, donde tenía lugar la misa. Normalmente venía un predicador de fuera, al que había que pagarle algo. Había también un refresco después de los actos religiosos, pero sólo para los del Ayuntamiento.
Por la tarde se hacía la corrida pedestre y en ella participaban mozos de Tornos, pero también de otros pueblos. La corrida partía del alto del cerro en dirección hacia Calamocha, concretamente llegaba hasta la fuente de la Serna, unos dos kilómetros de distancia de camino malo. A la gente le gustaba de mirar y, nada más comer, se iba ya a esperar a la fuente de la Serna.
El primero se llevaba tres pollos, el segundo dos y el tercero uno. El premio era lo de menos, según el informante "más que nada era el pundonor", el orgullo del corredor frente al resto del pueblo y, especialmente, de las mozas. Nos cuentan que después los corredore, si eran del pueblo, se juntaban con la cuadrilla para comerse los pollos y hacer una buena merienda.
Se recuerda a "Filipito" [Felipillo, Filipillo] de Bello, que casi siempre se llevaba premio, aunque recuerdan que siempre se sabía quién iba a ganar casi antes de comenzar la carrera, porque todos se conocían. Corredores destacados de Tornos recuerdan a Pascual Muñoz, "del montón pero destacando".
Las mujeres comenzaron a participar cuando empezaron las carreras de bicicletas, que eran desde la casilla de Calamocha hasta Tornos. También se jugaba al tiro de barrón durante el segundo día de la fiesta.
El segundo día ya no había misa, sólo el baile, y el tercer día se solía hacer una misa para los mayores en la ermita de la Virgen, "como una atención hacia la gente de más edad".
Al final de las sesiones de baile se tocaba y bailaba "la revolvedera", se trataba de dar vueltas, agarrados sin parar, al son de la música del gaitero. Principalmente se bailaba en estas fiestas, pero también en otras, siempre al final de las sesiones de baile y a petición del público asistente.