Gascones

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Despoblado de Gascones

Pequeño despoblado en el término municipal de Calamocha. El nombre de esta aldea como apuntaba Lacarra procedería del origen de sus primeros pobladores, franceses llegados a estas tierras tras la conquista cristiana; era común que colonos llegados de otros reinos se instalaran en zonas de repoblación atraídos por las posibilidades que ofrecían estos territorios, y las tierras de Daroca y el Jiloca no sería la excepción, tal y como nos lo indica la toponimia de municipios como Barrachina, Navarrete, Herrera de los Navarros, o de la propia Gascones. Por lo tanto podríamos decir que Gascones sería una población de nueva fundación, creada tras la conquista cristiana de las tierras del valle del Jiloca.

La primera noticia que tenemos de este poblado sería de 1205, cuando aparece nombrada como Villargasconem en el reparto de diezmos y rentas entre las iglesias de Daroca que hacía el obispo de Zaragoza, Ramón Castrocol , en dicho reparto los diezmos de Gascones se le adjudicaban a la iglesia de San Pedro de la ciudad de Daroca; igualmente aparecería citada en una bula de Alejandro IV de 1260 por la que se le confirmaban a la Iglesia de Zaragoza, todas las iglesias de su obispado . A partir de ese momento no volvemos a tener noticias de él hasta el s. XIV, concretamente hasta 1329 cuando la aldea aparecería nombrada como Gascones y no como Villargascones, parece que la población usaría tanto un nombre como el otro.

A partir de mediados del s. XIV su situación de Gascones, tal y como ocurriría con otros muchos lugares de la zona, debía ser bastante complicada. La gran epidemia de peste de 1348 le afectaría fuertemente, a finales de ese año en el lugar sólo permanecían habitadas cuatro casas; hecho éste que sería aprovechado por los vecinos de los pueblos cercanos para explotar los pastos y leñas de la población , agravando seguramente la ya precaria situación de los escasos supervivientes. Es probable que también la peste fuera la causante del fallecimiento para esas mismas fechas del vicario del lugar, Martinus Sancii de Unicastro, que sería sustituido por Ihoanes Burriel . Aunque a partir de este momento la situación de la localidad debió ser desesperada, aunque todavía se mantendría habitada unos años más. En 1373 Gascones cotizaba con 7 moravedís, y en 1387 contaba tan sólo con 6 vecinos.

Por otra parte ese mismo año de 1387, se produciría una visita pastoral que establecería el reparto de las rectorías en la zona, y en la que se estipulaba que a la iglesia de Santa María de Daroca le pertenecían entre otras la rectoría de “Vascones”.

Durante la primera mitad del s. XV son varios los documentos que hacen referencia a la localidad, y gracias a los cuales sabemos que todavía se mantenía poblada. Así por ejemplo, en 1408 y en 1410 se le concedería licencia al rector de Gascones, Domingo Molinos, para poder ausentarse del lugar, y que en 1410 se le encomendaría la iglesia de Gascones a Miguel Pina, vicario de Santa María de la Peña de Calatayud . Por otra parte en 1414 Miguel Ximeno, vecino de Gascones, cobraría 160 sueldos de la Comunidad de Aldeas de Daroca en pago de una pensión , sin embargo el lugar no aparecería en el moravedí de ese mismo año . En 1418 la población recibiría un dinero de la Comunidad por las pechas que había pagado de más por dos antiguos vecinos que se habían trasladado a vivir a Piedrahita , puede que éste fuera tan sólo un caso aislado, pero de la misma manera podía tratarse de un ejemplo de un posible proceso de emigración de vecinos hacia otras localidades con mayores recursos, dada la situación de decadencia en que se encontraría la población. El historiador J.L. del Corral dice que ante la delicada realidad en que se encontraban los habitantes de Gascones y sus vecinos de Emtrambasaguas se verían obligados a desplazarse a otros municipios, “Gascones quizá a Villafranca”.

Sabemos que en 1431 todavía quedaban habitantes en Gascones , pero su situación económica debía ser francamente difícil, puesto que la Comunidad tenía que prestarle dinero. Tan solo cuatro años más tarde el Arzobispo de Zaragoza, Dalmaú de Mur, mandaría incorporar la iglesia parroquial de Gascones con todos su derechos a la Colegial de Santa María por carecer de parroquianos y habitantes , dos años antes se había decidido incorporar su vicaría a la de Calamocha porque no podía mantener un vicario residente . Las rentas de Gascones que le correspondían a La Colegial de Daroca en 1459 eran tres libras y diez sueldos , y en el s. XVIII el Arzobispado de Zaragoza recibía aún 5 fanegas de trigo en concepto de los diezmos procedentes de Gascones.

Ya en 1456 dos vecinos de Calamocha recibirían de la Comunidad de Aldeas de Daroca 500 sueldos por renunciar a los derechos que tenían sobre la dehesa de Gascones a favor de la dicha institución, además de por realizar algunos trabajos de limpieza en el río . Quizás estos hombres, Pedro Sancho y Domingo Cantín, fueran dos de los últimos vecinos de Gascones, que tras la despoblación se trasladarían a vivir a la vecina Calamocha, y por tanto podrían ser algunas de las últimas personas con derechos sobre los bienes comunales del lugar, tales como pueda ser una dehesa.

A partir de ese momento y una vez despoblado, lo lógico sería pensar que tal y como ocurriría con otras pardinas, el dominio directo de la pardina quedaría en manos de la Comunidad de Aldeas de Daroca mientras que el dominio útil recaería en Calamocha, que desde el s.XVI y seguramente hasta la desaparición de la Comunidad la alquilaría por un rento anual.

Durante el s. XVI se plantearían diversos problemas de mojonación entre las pardinas de Gascones y Emtrambasaguas, esta última incorporada a Luco; quizás en torno a estos problemas surgiera la leyenda que aún a día de hoy relatan algunos vecinos de Calamocha, y que narra que tras una gran epidemia que asolaría Gascones tan sólo sobrevivieron dos ancianas que se trasladarían a vivir una a Luco y otra a Calamocha, por lo que los dos lugares reclamarían a partir de ese momento los derechos sobre las tierras del despoblado.

Según explica Emilio Benedicto en su artículo sobre los prados de Gascones y Emtrambasaguas, en 1503 se produciría una primera concordia entre ambas localidades sobre la mojonación de las pardinas; y en 1540 los vecinos de Luco reclamarían parte en la pardina de Gascones, el conflicto se solucionaría finalmente a través de una sentencia arbitral por la que los vecinos de Luco consiguieron que una parte de la sierra de Gascones, aunque de propiedad calamochina, quedará libre de la veda de pastos; el resto de las dehesas sería consideradas propiedad del “término de Gascones y por tanto de Calamocha”, gozando en exclusividad sus vecinos de todos los derechos sobre las leñas y pastos.

Una vez más parece que no estaba claro cómo se repartían y amojonaban las pardinas, ni cuales eran los derechos de los arrendatarios y cuales los de la Comunidad. Benedicto dice que en el caso de Gascones, Calamocha se anexionaría los bienes comunales, mientras que la Comunidad se reservaría los terrazgos abandonados que serían arrendados hasta el s. XIX a Calamocha.

Durante el s. XVI los prados de Gascones al igual que los de Emtrambasaguas sufrirían un fuerte proceso de colonización agrícola para lo que sería necesario la construcción de varias acequias en las pardinas, y cuya evolución, al igual que el proceso de venta y desamortización de las mismas ha sido perfectamente detallada en el mentado artículo de Emilio Benedicto.

En el término de Calamocha, todavía existe la pardina de Gascones en el que seguramente se encontraría situada la desaparecida aldea. Confirmando esta teoría de que en el entorno de la partida de Gascones se encontraría el despoblado del mismo nombre, podemos decir que cerca de este terreno se encuentra el Alto de la Naba, el topónimo de las Nabas aparecía nombrado en una descripción de la dehesa de la pardina de Gascones que se realizaría en 1560 , por lo que en torno este lugar se situaría la dehesa cuyos derechos compraría la Comunidad de Aldeas en 1456 y que en ese momento estaba encomendada como el resto de la pardina a Calamocha. Uno de los límites de la dehesa de Gascones podría situarse en el Alto de la Naba.

Ubieto identificaría el despoblado con la masía situada en esta área y conocida como masía de Gascones; parece que tal y como ocurriría en otros casos la aldea no quedaría totalmente abandonada sino que se convertiría en una casa de labor para explotar las tierras cercanas, la masada permanecería habitada prácticamente hasta finales del siglo pasado, pero actualmente se encuentra en ruinas.

En la zona de Gascones, situada en un punto estratégico desde el que se controlaba el valle del Jiloca, se ha encontrado abundante material arqueológico, restos ibéricos, musulmanes y medievales de época cristiana, que parecen indicar una ocupación continuada del territorio, posiblemente relacionada con la actividad metalúrgica, puesto que en el área se han encontrado numerosos restos de escoria mineral.

A finales de s. XIX en la zona todavía se conservaba una ermita bajo la advocación de San Juan , que pudiera identificarse con la antigua iglesia parroquial de Gascones, al menos así lo hace la tradición popular que asimismo cuenta que en el espacio donde se ubicaba el antiguo templo se encontraban restos de enterramientos.


Bibliografía

  • Benedicto Gimeno, Emilio (): ``Los prados de "Gascones" (Calamocha) y "Entrebasaguas" (Luco). Una aproximación histórica al estudio de las acequias, de los procesos roturadores y de la desamortización de los bienes comunales en la Cuenca del río Jiloca´´. Calamocha, Xiloca, 17, pág. 065-098
  • Rubio Martín, M. (2012): Despoblados y pardinas medievales en la comarca del Jiloca. Inédito.