Iqlim de Qutanda

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Los aqalim (iqlim en singular) eran las comarcas en que se dividían los distritos califales (kura) y, posteriormente, las taifas musulmanas. El autor almeriense al-Udri nos cuenta, en el siglo X, como Qutanda o Cutanda era uno de los aqalim del distrito de Zaragoza, naciendo allí el Huerba (o río Warba), en el desfiladero de Badra. La referencia es bastante escueta, no especificando nada que nos pueda permitir imaginarnos como sería el propio enclave de Cutanda. Posteriormente al-Idrisi (fallecido en 1165) nos habla de este lugar como una de las etapas en el camino de Zaragoza a Valencia . En el siglo siguiente, Yaqut (fallecido en 1228-9) define a Qutanda utilizando la palabra balda, un término bastante genérico que no aporta claridad. Por el uso que el propio Yaqut hace de esta palabra, nombrando del mismo modo a Zaragoza, Tarragona o Daroca, parece ser que indicaría un asentamiento de cierta consideración .

Partiendo de estas fuentes documentales, complementándolas con la información que aportan los yacimientos arqueológicos de la zona y el estudio de la toponimia, el medievalista J. Ortega intentó precisar, en un interesante trabajo, cuáles podrían ser los límites aproximados del iqlim de Qutanda . En primer lugar destaca la gran exactitud de la descripción de al-Udri. El nacimiento del río Huerva se sitúa a diez kms. de Cutanda, en el actual puerto de Fonfría, a más de 1.200 mts. de altitud, localizado entre las sierras de la Retuerta y el macizo formado por la Muela de Anadón, y las sierras de Oriche y Cucalón. La alineación de estas sierras con dirección NO-SE, superando los 1.400 mts. de altura, hace perfectamente probable que al-Udri denominara a esta zona como desfiladero de Badra. De este modo, el núcleo del iqlim de Qutanda quedaría enmarcado septentrionalmente por el nacimiento del Huerva y los macizos montañosos. Determinar los otros límites del iqlim es más complicado. Por el oeste y noroeste debía colindar con el territorio de los Banu Razi, previsiblemente en la propia depresión del Jiloca y en el barranco de Cuencabuena . Al norte limitaría con el distrito de Calatayud/Daroca, que cortaría por el mismo cauce del Huerva. Respecto a los límites meridionales y orientales no se puede precisar gran cosa, aunque utilizando criterios geográficos se puede suponer que todo el valle del Pancrudo formaría parte del iqlim cutandino, quedando separado del valle del Alfambra que, como se sabe por otras fuentes, formaba una nahiya con identidad propia .

Si durante muchos siglos el valle del Pancrudo, una zona eminentemente rural, había dependido de diversas ciudades, de la Segeda celtibérica o de la Osiriz de dominación romana, durante la etapa musulmana formará parte de una nueva organización administrativa, cuya capitalidad se situará en la propia villa de Cutanda. Esta localidad sería el centro de una nueva división territorial, el iqlim, aunque ello no presupone que Cutanda desempeñara funciones típicamente urbanas. Posiblemente, tal y como señala J. Ortega, en el iqlim no habría ninguna medina o ciudad. El iqlim cutandino dependería directamente de Zaragoza, aunque no sería extraño que a niveles comerciales o funcionales se sintiera atraído por la influencia de la creciente y populosa ciudad de Daroqa, mucho más próxima.

El iqlim de Qutanda fue ante todo una unidad de administración y ordenación del medio rural, al igual que las ciudades romanas lo fueron en época clásica, y como tal tuvo una enorme importancia en la organización territorial musulmana, delimitando las unidades de administración territorial en que se dividía la kura califal o el amal de época taifal. También tenía un carácter fiscal, y desde el castillo de Cutanda, actuando de intermediario, se organizaría la recaudación de los tributos procedentes de los poblados rurales circundantes, de sus torres y alquerías, para enviarlos posteriormente hacia las ciudades y metrópolis.


Bibliografía

  • Ortega Ortega, Julián (1998): "Sociedad y administración del territorio en el tagr al-‘alà: El ejemplo del iqlim de Qutanda", en Arqueología y territorio medieval, ISSN 1134-3184, Nº 5, pags. 31-54 Descargar texto