Leyenda de la fuente de Cella

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En la localidad de Cella encontramos una leyenda ambientada en la fuente de Cella que trata acerca del momento en el que comenzaron a aflorar las aguas de dicha fuente.

En tiempos del Rey Don Alfonso un joven marido parte a la guerra dejando sola a su bella esposa apenada por la marcha de éste. Un viejo pudiente de la localidad, enamorado de la joven, quería hacerla su esposa y ante la negativa de ésta acabó con la vida de la joven arrojándola contra unas rocas. Cuando su marido regresó y vio lo que había acaecido, hizo justicia poniendo fin a la vida del que antes había asesinado a su esposa. El lugar donde ocurrieron los hechos pasó a estar maldito por lo que los vecinos del pueblo decidieron construir un templo para acabar con esta maldición, pero las piedras que se ponían por el día, eran derribadas por la noche. Un día pasó un peregrino por la localidad y al oír lo ocurrido propuso que sólo el agua bendita acabaría con esta maldición. Los vecinos hicieron caso al peregrino y llamaron al párroco que se acercó a bendecir el lugar. Por la noche mientras todos descansaban, el alma errante del viejo comenzó a vagar y en ese momento cayó un rayo que devolvió el alma al abismo del que nunca debió haber salido. En el mismo lugar donde cayó el rayo, comenzó a brotar agua, donde hoy se ubica la fuente de Cella.

En la actualidad para la feria medieval de la localidad se representa una obra que trata igualmente del nacimiento de las aguas de la Fuente de Cella, aunque con algunas modificaciones ya que los vecinos de Cella han unido esta leyenda con otra de la localidad que cuenta la construcción del acueducto romano, la leyenda de Zaida. En ella dos pretendientes enamorados de la misma mujer, la princesa Zaida realizan cada uno una importante obra hidráulica para complacer al padre y que éste entregue la mano de su hija al ganador. Finalmente, mueren asesinados los dos pretendientes y Zaida, la joven princesa muere de pena al enterarse de lo ocurrido.