Linaje de Ascoz

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Los Ascoz llegaron a Barrachina a finales del siglo XVI procedentes de Navarra, del lugar de su mismo nombre. En 1377, don Juan Pérez de Ascoz era alcaide del castillo de Pintano, cerca de Undués, en la frontera de los reinos de Aragón y Navarra, siendo este personaje el primero del linaje documentado en tierras aragonesas. A esta casa perteneció Mosen Jusepe de Ascoz, sacerdote, insigne organista, Maestro de Capilla de la Colegiata de Daroca en 1640.

A principios del siglo XVII dos familias al servicio de la casa adoptaron el mismo apellido, famoso gracias a estas, por el célebre taller de retablos que abrieron en la población de Barrachina.

La familia se extinguió a principios del siglo XVIII en los Sancho, señores de la Pardina de Gurre, de Brea de Aragón, por matrimonio contraído entre don Francisco Sancho Monreal y Polo, regidor perpetuo de Bañón y Barrachina por el estado noble, que ganó Real Provisión Ejecutoria de Infanzonía, junto con su padre y su hermano, y doña Teresa de Ascoz Tol y Ladrón de Guevara, asumiendo parte de la descendencia el apellido materno, continuado así en los Ascoz, antes Sancho.

Los Ascoz, antes Sancho, traen como armas: Escudo cuartelado, en el primer cuartel, en campo de plata un brazo al natural con espada en la mano y clavada en su punta una cabeza de moro, y a cada lado de esta una estrella de ocho puntas de azur; en el segundo cuartel un castillo en campo de gules, en el tercer cuartel, también en campo de gules, un árbol a cuyo pie se eleva al través un león rampante siniestrado, todo de su color, y en el cuarto y último cuartel, en campo de plata, un caballero vestido de azur, montado sobre su caballo y armado de peto, espada y celada, y tocado con un tocado de sable adornado con una pluma de gules, en su mano sostiene una lanza con la que parece defenderse del león