Tronada de la tía Montona

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Leyenda popular de Bañón alrededor de Joaquina Royo Brosed. Murió a los 84 años y enviudó en tres ocasiones. A veces acudía como comadrona, atendiendo en los partos de las vecinas y ayudando en lo que sabía. Tenía un cierto afán de predecir y adivinar el futuro, acertando la mayoría de ocasiones según varios informantes.

Insistía en decir que el día que muriera "habría memoria". Fue una predicción que se cumplió con creces y le otorgó una fama que se ha perpetuado hasta ahora. La vida de Joaquina se desarrolla en Bañón, como la de una vecina más aunque con algunas características que la diferenciaban a ojos de los demás: era algo solitaria, chismosa y "peculiar", andaba siempre prediciendo y alcahueteando en los portales y debió ser una mujer de mucho carácter. Toda una serie de antecedentes que hacen pensar que el calificativo de bruja le sería impuesto sin mucho miramiento.

Un día de 1906, Joaquina Royo enfermó y se fue a la cama. A los cuatro de la tarde entró en coma y por esas horas el cielo comenzó a nublarse en Bañón, poniéndose de tronada y comenzando a descargar con fuerza: primero lluvia y luego granizo. Según su acta de Defunción Oficial, ese mismo día Joaquina moriría en la cama de su vivienda mientras la tormenta no cesaba en el exterior. Granizó con fuerza toda la noche y la gente no salió de sus casas (quizá por miedo a la tormenta o quizá por miedo a la premonición). A la mañana siguiente se comprobó que la tronada había sido grave. Campos destrozados, paredes derribadas, labrantíos con piedras... La tormenta aparece documentada en varias noticias de prensa de la época. La gente asoció las consecuencias a la Tía Montona, la que a partir de ahora sería la "bruja" del pueblo.


Bibliografía