En el Jiloca, hasta hace pocos años, la música y las canciones populares eran algo cotidiano. Era habitual entonar jotas y coplillas mientras se realizaban las tareas del campo o en el caso de las mujeres cuando realizaban las tareas domésticas. En muchas ocasiones se cantaba sin ninguna clase de acompañamiento musical o como mucho con alguna guitarra u otro instrumento tocado por algún vecino. Estos músicos eran en muchos casos aficionados, hombres del pueblo que tocaban algún instrumento u otras veces, especialmente para las fiestas, se contrataban músicos con más experiencia procedentes del alguna otra localidad de la zona. Muy conocidos eran el Gaitero de Lanzuela, los Valentines de Bello, o los músicos de Báguena, entre otros.
Las canciones eran además un elemento de cortejo, especialmente en el caso de las rondas, en las que los mozos cantaban a la moza que les interesaba. Destacar que las mujeres eran meras espectadoras y no participaban de ninguna manera en las rondas.
Tampoco participaban como cantantes ni como músicas ni en bailes ni en pasacalles.
Donde si participaban las mujeres eran en los cánticos religiosos, que se entonaban en los diversos actos litúrgicos. Destacar por el recuerdo que has dejado entre las mujeres los cánticos que realizaban las niñas durante el mes mayo a la Virgen María, a la vez que le ofrendaban flores, “las Flores a María”.
Muy presente están también en su memoria aquellas canciones que cantaban en sus juegos de infancia, canciones y retahílas que usaban a la hora de saltar a la comba, de hacer juegos de manos, de jugar al corro, etc. Estas canciones eran más habituales en los juegos de niñas que en los de niños.
El mundo de la canción tradicional es muy amplio: hay canciones religiosas, canciones infantiles, canciones de amor, etc. La tipología puede ser tan amplia como queramos. En general, la música tradicional no ha sido valorada en su justa medida y por eso no ha sido recopilada ni estudiada y sigue siendo una gran desconocida.
Las canciones tradicionales suelen ser anónimas y de transmisión oral, por eso como en todos los aspectos del patrimonio inmaterial, el papel de las mujeres es fundamental en su conservación y difusión. Como ya hemos dicho en numerosas ocasiones, la mujer es principalmente quien educa a las nuevas generaciones y les transmite sus conocimientos.
Si anteriormente hemos dicho que las mujeres no tocaban instrumentos musicales no podemos decir lo mismo de las canciones. Es habitual que las mujeres canten en los grandes acontecimientos y fiestas familiares, incluso existen canciones típicas para cada ocasión.
En las grandes celebraciones también es tradicional que las mujeres emitan una serie de gritos a modo de sonsonete rítmico, conocidos en ocasiones como yu-yús, y que son una señal de júbilo y un deseo de buena suerte.
Entre las niñas, es habitual cantar distintas canciones infantiles para amenizar sus juegos. El mundo de la canción infantil es uno de los más ricos. Cuando las mujeres hablan de canciones típicas de su región lo que primero les vienen a la cabeza son las canciones de su infancia