Los romances gozaron de gran popularidad en las tierras de Gallocanta y el Jiloca. Los romances son composiciones poéticas con rima, de gran tamaño, que generalmente se trasmitían de forma oral. Eran famosos los ciegos que recorrían España recitando y vendiendo romances escritos en pequeños fragmentos de papel. En el recuerdo de las mujeres del Jiloca tiene especial presencia el ciego de Lanzuela, que recorría los pueblos con su violín.
Las mujeres todavía recuerdan alguno de estos romances casi íntegros pese a su gran tamaño, entre los más conocidos están el Romance del Conde Olinos, El romance de Alfonso XII y el Romance de San Antonio.
Con respecto a las canciones de cuna o nanas, decir que éstas se cantan por todo el mundo para dormir a los niños y por supuesto también en el Jiloca. Aunque las mujeres dicen que antiguamente no había demasiado tiempo para cantarles nanas a los niños, todas recuerdan alguna, lo cual es síntoma de que algún momento de su vida las escucharon cantar.
En la tradición oral de Kenitra los romances no son conocidos. Las mujeres participantes en el proyecto no identifican ninguna de sus tradiciones con la palabra romance ni con las características de éste. El romance es una composición poética de carácter popular y de origen español para la cual es difícil encontrar paralelismos en otras partes del mundo.
Pese a la influencia que los romances andalusíes y sefardíes pudieron ejercer en Marruecos, especialmente en la zona norte, en la región de Kenitra no son conocidos. Eso no quiere decir que no existan composiciones poéticas con algún tipo de semejanza con el romance, pero probablemente para conocerlas sería necesario un estudio más elaborado y profundo.
Lo que si es universal son las nanas. Las canciones de cuna o nanas se cantan para inducir al bebé al sueño, por eso no hay mujer que no sepa alguna. Aunque también es cierto que las mujeres comentan que antiguamente las mujeres estaban muy ocupadas y que no tenían mucho tiempo para dedicarle a los niños y cantarles nanas.