Gastronomía

المرأة كوسيلة نقل الثقافة في العالم الريفي

Presentación Gastronomía

Jiloca

Las tierras del Jiloca y Gallocanta poseen una rica gastronomía adaptada a los productos que ofrece el terreno y a la climatología. En esta zona los inviernos son especialmente duros y requerían, especialmente en otros tiempos, una dieta rica en calorías.

Decir que los guisos que realizaban las mujeres de antaño cada vez tienen menos que ver con los que se realizan actualmente. La cocina tradicional de estos pueblos era una cocina cuyos secretos pasaban de madres a hijas y que se adaptaba a las necesidades y a los escasos recursos existentes. Se cocinaba aquello que se producía: verduras y hortalizas de los huertos familiares y carne procedente de los corrales de la casa.

Jiloca Especialmente importante en la gastronomía del Jiloca son los productos procedentes del cerdo. Lo tradicional en estas tierras era matar a varios cerdos para alimentarse con ellos durante todo el año. Con las carnes del animal se preparaban gran cantidad de embutidos y conservas además del jamón, que es la pata trasera del cerdo oreada y curada de forma natural y uno de los productos más famosos de esta zona. El día de la matanza del cerdo era una fiesta en la que la gente se reunía con la excusa de ayudar con las tareas, para comer y divertirse. Con la desaparición de los animales en las casas, la matanza ha ido poco a poco desapareciendo, aunque aún existen muchas mujeres que elaboran de manera artesana los productos procedentes del cerdo. Debemos destacar que las tareas de la matanza eran realizadas casi exclusivamente por mujeres.

Jiloca La dieta habitual cambiaba por completo en Cuaresma. Según la religión católica los creyentes deben, entre otras penitencias, abstenerse de comer carne todos los viernes durante los cuarenta días previos a la celebración de la Semana Santa. Esto dificultaba mucho a las amas de casa preparar las comidas. Debemos tener en cuenta que en una zona interior como la del Jiloca el pescado llegaba escasamente y en muy malas condiciones, al menos hasta que empezaron a mejoraron los transportes. El rey de la cocina durante estos días era el bacalao o abadejo, bacalao desecado y salado que se podía conservar durante mucho tiempo. Una vez desalado, se preparaban numerosos platos como albóndigas, bacalao frito, bacalao con tomate, etc.

Jiloca También eran muy importantes los productos de repostería elaborados en los antiguos hornos de leña. La lista de dulces que describen las mujeres es amplísima, pero en muchos casos han olvidado las recetas que habían pasado de madres a hijas. Este tipo de productos dejo de elaborarse con la desaparición de los hornos públicos y aunque se siguen elaborando en panaderías y pastelerías, han perdido su carácter tradicional y buena parte de su encanto. En estos hornos también se elaboraba el pan: las mujeres amasaban en sus casas y después lo llevaban a cocer al horno público.

Jiloca Aunque las cosas han cambiado mucho en las últimas décadas, en general la cocina sigue siendo un terreno de mujeres donde los hombres se van introduciendo muy poco a poco.

 

Kenitra

La gastronomía de la provincia de Kenitra es muy rica y variada. Además de los platos tradiciones de todo Marruecos como el cuscús y harira (sopa típica del Ramadán) se elaboran otros muchos platos propios de una zona rica en hortalizas, verduras y frutas.

Las recetas de cocina se heredan de madres a hijas y se han trasmitido de generación en generación de forma oral. La mujer de Kenitra es la única depositaria de un riquísimo legado gastronómico y cultural.

Jiloca Los platos suelen variar según la época del año y según los productos que la tierra da en cada momento. Así por ejemplo cuentan las mujeres que en invierno lo normal era comer judías, lentejas, habas secas, etc, mientras que en verano se cocinaban patatas, pimientos o berenjenas. En cada momento se preparaban los productos que proporcionaba el campo.

Son tradicionales los platos elaborados con verduras y las ensaladas, ya que la región posee una de las huertas más ricas y fértiles de país. También el cordero elaborado de diversas maneras, especialmente famoso es el tajín de cordero y por supuesto el cuscús, que las propias mujeres consideran el plato nacional. También las sardinas asadas y aliñadas con ajo, perejil y azafrán y rebozadas en harina y los pinchos de carne elaborados al fuego de leña.

Jiloca Respecto a la carne decir que se preparan platos diversos con pollo, pato y conejo y como ya se ha dicho con cordero. Todos los animales que se matan para ser cocinados deben ser sacrificados siguiendo un ritual marcado por la religión musulmana. Riquísima es también su repostería tradicional que alcanza su máximo esplendor durante el mes del Ramadán, época en que las mujeres preparan toda clase de dulces con harina, miel, frutos secos y otros productos. Además de dulces, en el Ramadán también se preparan gran cantidad de platos tradicionales: “la mesa del Ramadán es la más importante de todo el año”.

Un punto importantísimo dentro de su gastronomía es el pan, que se cocinaba tradicionalmente en horno de leña. En la actualidad, la mayoría de las casas cuentan con un horno de butano porque casi no queda leña. Los pocos hornos de leña que quedan funcionan con las ramas y cañas de azúcar secas y son elaborados de manera artesana con barro y excrementos de vaca por las propias mujeres. También existen los hornos de barrio donde las mujeres llevan a cocer el pan que han amasado en su casa por la mañana temprano.

Dentro de la cultura culinaria es fundamental y conocidísimo el té a la menta, que en Kenitra como en el resto del país se bebe en cualquier momento y es imprescindible para recibir a los invitados, por lo que se convierte en, más que una bebida o un producto gastronómico, en un ritual de hospitalidad y una muestra de afecto.

 

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