Rubio de la Asunción, Domingo

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Profesor de Gramática y Retórica. Rector escolapio de Albarracín, Peralta y Benabarre (Torre los Negros, 1727 - 1806).

"Era en la escuela un maestro muy activo y vigilante, y a la vez un apóstol celosísimo del bien espiritual de sus discípulos. Estos le veneraban como a un Santo, porque eran testigos diarios de sus preclaras virtudes y del fervor encendido con que procuraba levantar hasta Dios sus tiernas inteligencias y sus inocentes corazones. Y en el mismo concepto de santidad era tenido por los habitantes de Daroca, altamente edificados con su modestia, su pobreza, su fervor y su completo despego de todas las criaturas".

Incluído por el P. Llanas entre sus 'Escolapios insignes', de donde proceden las notas anteriores así como el grueso del texto que sigue a continuación, solamente el cronista de la orden P. Cueva da alguna nueva noticia de interés.


En el colegio de Daroca

Domingo Rubio nació en Torrelosnegros el 4 de agosto de 1727. Pasó su juventud en el pueblo natal en la mayor inocencia de costumbres, y siendo muy asiduo en las prácticas de piedad. Aunque sentía gran inclinación al estado religioso, no tuvo noción clara de su vocación hasta los veinte años en que conoció a los padres escolapios. Sintiendo entonces la llamada al apostolado de la niñez según el instituto de San José de Calasanz, recibió la sotana en el colegio de Zaragoza el 15 de mayo de 1748.

Destinado al noviciado de Peralta de la Sal, en atención a su edad y a su gran fervor piadoso, mereció ser admitido a la profesión de votos solemnes el 4 de junio de 1749, tras obtener del P. Provincial la dispensa del segundo año de noviciado que siguieron sus demás compañeros, y adoptando entonces el nombre de P. Domingo Rubio de la Asunción.

Para completar estudios fue enviado al colegio de Daroca, y aunque se distinguió por su aplicación y progresos científicos y literarios, mucho mas se notó su espíritu de piedad y su esmero en cumplir con la mayor exactitud las Reglas del instituto. Considerado por todos como modelo de regular observancia, en este concepto fue tenido durante su larga vida. Dedicado a la enseñanza en el mismo colegio darocense, una vez concluídos sus estudios, enseñó primero a los niños de instrucción primaria, después Gramática y por último Retórica.

Era entonces rector el P. Feliciano Molina, que ansiaba con la comunidad entera ampliar el colegio para dar cabida a los numerosos religiosos allí congregados, así como a los clérigos que allí seguían estudios, si bien no se atrevía a emprender la obra al no contar con los suficientes recursos para ello. Prestose sin embargo el buen P. Domingo a realizar este ensanche de la casa, y como era tal la fama de virtud que había cobrado, todos los vecinos se apresuraron a concurrir en la medida de sus posibilidades. Así logró tener Daroca un buen colegio de las Escuelas Pías, donde irían con el tiempo a estudiar la mayor parte de los bachilleres de la comarca del Jiloca. Dejó además preparado el terreno, para que pocos años después pudiera el P. Cayetano Ramo de Sto. Domingo, nombrado nuevo rector, empezar y dar feliz remate a la magnífica y sólida iglesia que había de completar la obra del colegio.

Después de invertir algunos años en las anteriores enseñanzas, atendiendo el P. Provincial Pedro Celma a las dotes de inteligencia y, mas aún, a la observancia ejemplarísima del P. Domingo Rubio, le nombró Lector de Filosofía y mas tarde de Teología moral, explicando con gran aplauso ambas disciplinas a los juniores y a los jóvenes externos que frecuentaban la clase, a quienes también inculcó con eficacia el espíritu de observancia religiosa.

Maestro de novicios y Rector

De Daroca fue trasladado a Peralta con el nombramiento de Maestro de novicios. Este era el cargo que mas se avenía con su espíritu piadoso, con su amor a la observancia y con su afición al retiro. Era gran maestro de espíritu, y se propuso con el ejemplo y con la palabra, no imponer, sino hacer amar la mas estrecha religiosidad, y pudo contemplar con gozo el mas espléndido florecimiento de la misma. Durante el trienio de 1766 a 1769, unió al cargo de Maestro de novicios el de Rector de Peralta, y se esforzó en hacer reinar en la casa y en las escuelas aquel espíritu de piedad que prevalecía en el noviciado.

El año 1772 fue nombrado rector del colegio de Albarracín en sustitución del P. Feliciano Molina, donde permaneció hasta 1775 que aprovechó para establecer en aquella casa una rigurosísima observancia. En ese año volvió de nuevo al rectorado de Peralta, y en 1778 pasó a desempeñar el de Benabarre, donde convenía restablecer la disciplina regular que andaba algo descuidada.

Después de haber edificado con sus virtudes y conducta religiosa los colegios y las poblaciones de Daroca, Peralta, Albarracín y Benabarre, pasó el final de su vida en Sos del Rey Católico. Era a la sazón rector el P. Lucas Traid y, cuando llegó el escolapio de Torrelosnegros, con él compartió las tareas del confesonario y las visitas y auxilios a los enfermos y necesitados, así como la catequesis de los niños de la escuela hasta que, trasladado a Albarracín el P. Traid, tomó a su cargo el P.Domingo Rubio el continuar por si solo estos ejercicios de piedad cristiana.

Todo el día tenía dedicado a obras espirituales en beneficio de los religiosos, de los discípulos, o de los fieles, exceptuando solo el tiempo destinado a los actos de comunidad pues entonces regentaba el cargo de vicerrector del colegio. Gustaba además consagrar a la oración buena parte de las noches, y así llegó a una ancianidad venerable, querido y respetado por propios y extraños, por su bondad y virtudes, hasta que, víctima de un ataque de apoplejía, murió en Sos el 5 de diciembre de 1806, a los setenta y ocho años y medio de edad, y cincuenta y ocho de religión.


Obra publicada

Pese a su intensa labor pedagógica y religiosa, como escritor se le conoce una "PALESTRA ORATORIO-POÉTICA", impreso en Zaragoza el año 1759.


Bibliografía

  • Jaime Lorén, José María y Jaime Gómez, José (2008): Catálogo de personalidades destacadas del valle del Jiloca. Publicación electrónica [Descarga del texto].
  • CUEVA, D. (1983): Rubio, Domingo. Diccionario Enciclopédico Escolapio. Salamanca, t. II, pp. 477
  • LLANAS: Escolapios insignes por su piedad religiosa ... Madrid, t. IV, pp. 343-346