Antonio Aldecoa “Chupano”

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Jotero de Monreal del Campo, sobrenombre “Chupano”. Sobresalió desde muy joven por su destacado sentido de la melodía y del ritmo, aplicados a la entonación de esta cuarteta, de Luis Sanz Ferrer, escrita en 1923: “El cura de mi lugar / lleva ladeada la teja; / no lo hace por fantasía / es que la falta una oreja”.

Vivió en su profesión días de cereales, remolacha y azafraneras rosas, con uva estimada desde cierto orgullo local, aunque en los alrededores corría fugaz el denigrante dicho: “Vinico de Monreal, flojico y de mal gusto”. Aún así, cuántas entrañables decisiones se originaron alrededor del viejo porrón unificador o del puchero tabernario, donde se tenía por seguro otro eufórico y popular dictamen: “Tira, bebe, que aquí acierta quien adivina”.

Le daba buen aire al cantar, entonando con evidente pasión y penetrante mirada estilos zaragozanos: “Aunque se acabe este mundo / la jota no morirá / porque la canta en el Cielo / El Royo de la Rabal”. O sonoros alardes de canto oscense como el de esta popular cuarteta: “En lo alto el Pirineo, soñé / que la nieve ardía. / Y por soñar lo imposible, / pensé que tu me querías”.

Carretera arriba traía, en los campesinos atardeceres, el cotidiano ritmo y proclama de la hermosura jotera que seguía brotando y perfeccionándose en nuestros amplios campos de secano y cercanos cultivos de huerta. En algunas ocasiones, a través de comedidos falsetes, pero en muchos anocheceres, con su esposa María y su hija mayor, Ascensión, ensayando bellos atrevimientos en el patio de la casa, metros antes de llegar a la comedida casilla por la que debía pasarse vigilante por si el tren daba la sorpresa.

Bibliografía

  • Hernández Benedicto, José (2010): La jota en el Jiloca: Cincuenta joteros por el valle. Calamocha, Monreal del Campo, Centro de Estudios del Jiloca.